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22 ESPAÑA Operación Púnica Crisis política en Madrid SÁBADO, 15 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es españa ABC Ignacio González planta cara a Aguirre por los exámenes a alcalde en un convulso comité Los regidores del PP madrileño, indignados por el sistema impuesto por la presidenta MAYTE ALCARAZ MADRID González y Aguirre, en un reciente acto político en Madrid La operación Púnica ha operado como un movimiento telúrico en el futuro de Esperanza Aguirre y su entorno. Lo primero que hizo fue llevarse por delante la imagen del PP de Madrid con el encarcelamiento de su exsecretario general, Francisco Granados, y la imputación de cuatro de sus alcaldes. Pero todavía estaba por llegar el auténtico terremoto político: el enfrentamiento directo, en el curso de un durísimo comité de dirección celebrado en la mañana de ayer, entre la expresidenta de la Comunidad y su sucesor en el cargo, Ignacio González, rompiendo por primera vez una alianza política indivisible desde 2003 y abriendo un cisma en esta formación. La cita era a las nueve y media en la planta primera de Génova. El órgano de dirección tenía como único orden del día debatir sobre la medida estelar contra la corrupción que Aguirre ha puesto en marcha esta semana: el sistema de exámenes a los futuros candidatos a alcalde del PP por el que han pasado, ante cámaras y periodistas e interrogados por una comisión de selección, los aspirantes a suceder a los regidores de Collado Villalba y Valdemoro, golpeados por la red que investiga el juez Velasco. Aunque la presidenta no parecía saberlo cuando arrancó el cónclave, el nuevo sistema de designación de candidatos había levantado ampollas entre decenas de alcaldes indignados por el modelo pretendidamente importado de las audiencias europeas en las que se escruta a los comisarios de la UE. Por eso, Aguirre inauguró la reunión con una alocución sobre la necesidad de plantear esa medida de regeneración ante la crítica situación que vive España por el descrédito de los políticos. La intervención de la presidenta del PP fue, según asistentes al acto, inmediatamente contestada por su delfín y número dos. Ignacio González, secundado por decenas de responsables municipales que según dijeron se sienten humillados con el trato dado a sus compañeros de Collado Villalba y Valdemoro afeó la apuesta personal de la presidenta, cuya decisión llegó a calificar como una vergüenza que nos ha llevado a presenciar un circo mediático en referencia a la retransmisión televisada de las evaluaciones a los postulantes, de inusitada crudeza al plantear interrogatorios sobre las posibles cuentas en Suiza de los examinandos o la trayectoria común al frente de la Comunidad de Madrid. Las mismas fuentes recuerdan que es la primera vez en la que los dos últimos presidentes regionales hacen notorias sus desavenencias políticas, precisamente en un asunto tan delicado como las medidas contra la corrupción con las que la dirección madrileña pretende sofocar la indignación popular tras destaparse el caso Púnica: una trama de pago de comisiones ilegales en la que se han visto implicados cuatro alcaldes del partido (Valdemoro, Collado Villalba, Casarrubuelos y Torrejón de Velasco) y el que fuera consejero de Aguirre, Francisco Granados, encarcelado desde hace dos semanas en la prisión de Estremera. Humillación a los alcaldes Los nervios que ha desatado entre los dirigentes regionales los reproches sociales, el previsible castigo electoral y hasta las críticas indisimuladas de la propia dirección nacional por la concurrencia en el aparato madrileño de sumarios judiciales como el de la trama Gürtel y el reciente que afecta a los alcaldes del sur de la Comunidad han abierto fisuras en la hasta ahora granítica dirección de Aguirre. Tanto es así que durante la reunión de ayer, decenas de alcaldes tomaron la palabra para sumarse a las quejas del secretario general y amenazar con renunciar a próximas candidaturas para no verse sometidos a una barbaridad así en palabras de uno de los consejeros del Gobierno de González, muy molesto por la frágil situación de más de una cincuentena de alcaldes madrileños que no cobran ni un euro por su trabajo y encima tienen que padecer un proceso como ese para ser cartel electoral Además, el malestar proviene, según le plantearon a Aguirre, porque la decisión de evaluar a los alcaldes no ha sido consultada con los órganos de dirección ni se ha sometido a debate alguno extremo sobre el que también coincidió el propio González. Entre los asistentes que tomaron la palabra figuran Borja Sarasola, consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno madrileño, e Íñigo Henríquez de Luna, el portavoz popular en la Asamblea que, curiosamente, sustituyó a Granados como senador por designación autonómica el pasado mes de abril, pocos meses después de conocerse la primera cuenta en Suiza de 1,5 millones de euros del exalcalde de Valdemoro. La tensión, describen los asistentes, llevó a la presidenta a dar por terminado precipitadamente el comité con la promesa de crear un grupo de trabajo integrado por tres personas de confianza, entre ellos la concejal Isabel Martínez Cubells, para recoger ruegos y quejas. JAIME GARCÍA Ignacio González Esperanza Aguirre El presidente reprochó a su antecesora la vergonzosa situación a la que ha llevado el sistema de evaluación a alcaldes, que calificó como circo mediático La exdirigente madrileña defendió los exámenes y, airada, preguntó a su número dos en el PP regional si no creía en la transparencia limpieza de su trayectoria Según testigos presenciales, el enfrentamiento entre los número uno y dos del partido subió de decibelios cuando la primera interrogó a su sucesor al recibir la censura pública: ¿Es que acaso tú no crees en la transparencia? espetó Aguirre en respuesta al cuestionamiento de su principal colaborador que también formuló una pregunta, a modo de cloenda, a su interlocutora: ¿Pero me estás acusando de algo? Los asistentes que han relatado a ABC la escena la califican como insólita dado que enfrenta en un órgano interno del partido a dos dirigentes cuya relación de confianza era máxima, apuntalada por ocho años de