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50 CULTURA JUEVES, 13 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es cultura ABC Esther Ferrer Que me den un premio no me va a callar la boca Pionera de la performance, obtiene el Velázquez por la coherencia y el rigor de su trabajo durante cinco décadas NATIVIDAD PULIDO MADRID D ebió suspirar aliviado ayer José Ignacio Wert cuando le dijeron que Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) galardonada con el premio Velázquez, decidió aceptarlo, vía telefónica desde París, donde reside desde hace muchos años. Está de moda renunciar a los premios culturales que otorga el Gobierno. El jurado valoró la coherencia y el rigor de su trabajo durante cinco décadas, en las que destaca como una artista interdisciplinar, centrada en la performance y conocida por sus propuestas conceptuales y radicales También en 2008 la artista dijo sí al Nacional de Artes Plásticas. Recibir un premio que lleva el nombre de Velázquez, ¿satisface especialmente? ¡Bien sûr! Prefiero a Velázquez que a otros artistas, por supuesto... Pregunta ya obligada en cada concesión de un premio de cultura estatal. ¿Ha aceptado el galardón? La postura de cada uno es perfectamente respetable. He dicho sí cuando me han llamado para comunicarme la noticia. No voy a decir ahora que lo rechazo. Lo he aceptado y no tengo más que una palabra. Pero puede ser la oportunidad de decirle al Ministerio de Cultura español que cambie de táctica, que se ocupe de lo que se tiene que ocupar y que favorezca la cultura en España. Piensa, pues, que no hay que rechazar un premio para ser crítico con el Gobierno que lo concede, que se puede aceptar y decir uno lo que piensa... Que me den un premio no me va a callar la boca. No me va a impedir decir lo que pienso. Creo que la cultura en España es un desastre. Hay que ayudar a todos los creadores. No entiendo por qué los artistas tienen que ser los más desfavorecidos. Sé que hay gente que lo está pasando peor que los artistas. Pero la creación, en general, está sufriendo. Se acaba de presentar un informe del mercado del arte en España. Aunque ha crecido muy débilmente (un 3 se sigue viendo el arte en España como un objeto elitista, de lujo... Depende de las políticas que se sigan. Hay que estimular y favorecer la creación en las escuelas. Usted que siempre ha sido tan reivindicativa y combativa, ¿cree que sigue siendo necesaria, hoy más que nunca, esa función social del arte? Me niego a aceptar que el artista tiene más responsabilidad social que una persona que trabaja en una oficina o un conductor de camiones. Todos la tenemos. El Reina Sofía rinde hoy homenaje con 6 performances al grupo ZAJ, del que usted formó parte, con motivo de los 50 años de su creación. ¿Goza hoy de buena salud la performance? Ha evolucionado en muchos sentidos. Cada vez es más polimorfa. Y eso está muy bien. Lo cual no quiere decir que me interese todo lo que se hace. Pero sí es muy interesante que evolucione y se transforme. Hay mucha gente que hace performances, cada vez más, pero puede ser una moda como cualquier otra. ¿No se corre el riesgo de que, si se convierte en moda, gracias a figuras tan mediáticas como Yoko Ono o Marina Abramovic, se desvirtúe el mensaje de la propia performance? Yo no soy nada fanática de definiciones ni de purismos. No soy una papesa ni una sacerdotisa. Tengo una opinión y me la reservo para mí. Creo que la performance ha sido siempre un híbrido, un hijo ilegítimo, que ha combinado todo. Yoko Ono y Marina Abramovic son dos artistas muy interesantes que han hecho un trabajo soberbio. Está instalada en París desde hace mucho tiempo. ¿Sigue el mundo artístico en España? ¿Qué le parece? Voy poco a España; llego a trabajar y me voy. No estoy muy al corriente de lo que se hace, pero sí de la situación de la cultura en España, que es muy precaria. En comparación con la de Francia, ¿es mucho peor? Ángel de la guarda JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS Desde el grupo ZAJ a las bienales venecianas, pasando por todas las insumisiones, actos de sabotaje, revelaciones, misterios y provocaciones, hasta terminar subiendo a los cielos del premio Velázquez, Esther Ferrer ha ido sobreviviendo a la resurrección y muerte de todas las vanguardias, con la gracia de un ángel (laico) que toca todas las cosas iluminadas por su mirada. En la Pamplona de los legendarios Encuentros de arte de vanguardia, la Esther Ferrer de ZAJ oficiaba de hada madrina de las insumisiones de la época, a la sombra tutelar de John Cage y los Una de las obras de Esther Ferrer cabarets dadaístas de un Zúrich difunto. Con el paso del tiempo, Esther ha transitado dejando su huella por todos los caminos abiertos, cerrados, proscritos, mancillados o sembrados con la gracia de sus impertinencias. Las escuelas y las vanguardias pasan, se devoran las unas a las otras. Queda Esther Ferrer, a la que siempre es fácil encontrar en el corazón de una manifestación de negros que protestan contra el comportamiento policial de Manuel Valls, en el corazón de manifestaciones de señoritas de los más peregrinos sexos pidiendo guerra o marcha a grito pelado, en el corazón de las galerías o exposiciones donde alguien presenta una locura artística digna de mejor suerte. Dicho de otro