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72 MADRID JUEVES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es madrid ABC Acuerdo con FCC El traslado del Atlético a la Peineta se retrasará, al menos, un año más SARA MEDIALDEA LUIS ONTOSO MADRID Las obras en el Estadio de La Peineta, que será en el futuro el estadio del Atlético de Madrid, se retrasan. De momento, un año. Así lo ha indicado FCC, la constructora que las lleva a cabo, y que quiere renegociar el acuerdo a que llegó con el club colchonero hace 6 años. La consecuencia directa es que los rojiblancos jugarán una temporada más en el Vicente Calderón. Según explicó FCC en un comunicado, la empresa y el club deportivo han pactado adecuar el ritmo de construcción del Estadio de la Peineta dentro de las negociaciones que se llevan a cabo para replanificar el acuerdo que ambas entidades mantienen, y que afecta no sólo a este estadio, sino también al derribo del Vicente Calderón y a la construcción de viviendas y rascacielos en el entorno de la antigua fábrica de cerveza Mahou. Uno de los operarios se dirige al bus que traslada a los pasajeros. El correo hace una señal y deja una bolsa La mochila del viajero es recogida por el trabajador, eludiendo todos los controles de seguridad Obras paradas El Atlético tenía previsto jugar ya en su nuevo estadio en la temporada 2016- 2017, pero esta ralentización de las obras que han quedado, de momento, paradas hasta que se cierre la negociación supondrá que el equipo del Cholo Simeone juegue al menos un año más en el estadio del Manzanares, que ha sido su casa desde 1966. El acuerdo alcanzado entre las partes en su día incluía también el soterramiento de la parte de la M 30 que bordea el Estadio Vicente Calderón. Según explicaron a ABC fuentes de FCC, no hay en este momento un acuerdo definitivo sobre el conjunto de la operación. Momento de uno de los dos arrestos. No se lo esperaban; llevaban un año y seis meses actuando así La mochila contenía, oculta en un doble fondo, diez kilos de cocaína. El avión siempre salía de Bolivia Caen dos empleados de Barajas que ayudaban a las mulas de la coca Eludían los controles ya que asistían a minusválidos. Hay veintiún detenidos M. J. ÁLVAREZ MADRID Viviendas en Mahou El origen del problema puede estar en el parón que ha experimentado una de las patas de esta operación: la relacionada con la construcción sobre los antiguos terrenos de la fábrica de cerveza Mahou de decenas de viviendas, incluidos dos rascacielos. Esta operación quedó afectada por una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que planteaba la posible ilegalidad del proyecto por ser incompatible con la Ley de Suelo de la Comunidad de Madrid, que no permite viviendas de más de cuatro alturas. La ley fue modificada para adaptar el proyecto, y una posterior sentencia del Tribunal Supremo anuló el fallo del TSJM y obligó a reiniciar el proceso completo por defecto de forma ante una reclamación presentada por Mahou Tienen lazos de sangre, laborales y delictivos. Trabajaban en el aeropuerto Adolfo Suárez. Y, además, se sacaban un sobresueldo, colaborando para una organización criminal dedicada al tráfico de drogas, dado que, por su labor, asistir a personas de movilidad reducida, eludían todos los controles policiales establecidos. Ahora, se han quedado en el paro La Policía Nacional les ha detenido y ha desarticulado a toda la organización integrada por un total de veintiún miembros después de estar tras su pista año y medio. Los operarios de la Terminal 1 que acompañaban a personas en silla de ruedas, junto a los correos o mulas que las transportaban en los aviones y el resto del grupo, trataron de introducir en España 165 kilos de cocaína que les ha sido decomisada. Su valor en el mercado, una vez cortada y engordada habría superado los nueve millones. La red tenía repartidas todas las funciones. Nueve de sus integrantes formaban parte de la organización en Suramérica y, el resto, dentro de en nuestro país. Tenían doce correos que viajaban periódicamente, siempre en el mismo vuelo procedente de Bolivia, con la mercancía oculta en el equipaje de mano, y los dos operarios del aeropuerto, encargados de que llegara a su destino. Después, era el turno del resto del entramado que distribuía la mercancía. Estos la trataban y la ponían a la venta. Entre 3.000 y 5.000 euros Los envíos llegaban en aeronaves que aterrizaban en la pista a altas horas de la madrugada, cuando hay menos trasiego en Barajas. Cuando paraba en la Terminal 1 el autobús y descendían los viajeros, la mula de turno le hacía una señal a su cómplice, fácilmente distinguible por vestir el uniforme de las instalaciones. Con un mero gesto, el pasajero de- Más de 165 kilos Los empleados hacían los pases para la red. La droga intervenida habría superado los 9 millones positaba la bolsa en el suelo, que era recogía por el otro poco después, discretamente, sin llamar la atención. Luego se marchaba y dejaba la coca a buen recaudo, mientras su cómplice trasladaba al viajero o él mismo. El papel de estos empleados, que resultaron ser Ranmer Argeines A. V. de origen dominicano y su pariente Víctor Michael, nacido en España, eran claves en todo el entramado para apoderarse de las sustancias mientras trasladaban a las personas con dificultades de movilidad. El método empleado por esta red es el denominado de mano Las cantidades que introducían eran de, entre siete y trece kilogramos y, por ello, los encargados de realizar el viaje transoceánico con el valioso contenido en la cabina recibían entre 3.000 y 5.000 euros. Mientras, los trabajadores del aeropuerto, que tras acabar su jornada laboral legal, se marchaban con la sustancia, recibían otra gratificación. Sin embargo, nadie de la red contaba con que los operarios fueron cazados durante uno de los pases Todo sucedió cuando, siguiendo su modus operandi los funcionarios comprobaron como uno de los detenidos se dirigió a la pista y recogía la mochila. En un doble fondo había diez kilos de estupefaciente.