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54 CULTURA JUEVES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es cultura ABC CRÍTICA DE TEATRO Señores y criados EL JUEGO DEL AMOR Y DEL AZAR Autor: Pierre de Marivaux. Traducción: Mauro Armiño. Dirección: Josep Maria Flotats. Escenografía: Ezio Frigerio. Intérpretes: Vicky Luengo, Bernat Quintana, Mar Ulldemolins, Rubèn de Eguia, Àlex Casanovas, Enric Cambray y Guillem Gefael. Lugar: Teatro María Guerrero. Madrid. JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Imagen de los daños en la placa Al tema de las falsas identidades como motor argumental, utilizado por el teatro desde Plauto, se suma en El juego del amor y del azar la estructura de dobles parejas paralelas de señores y criados, tan cara a los autores barrocos, en la que los fámulos sirven de espejo cómico a los amores de sus patrones. Estrenada en 1730, esta es una de las más delicadas piezas de la relojería galante de Pierre Carlet de Chamblain de Marivaux (1688- 1763) quien afirmaba que si la vida es teatro, el teatro es la vida misma De ello es perfecto ejemplo este delicioso juego de suplantación de personalidades entre amos aristocráticos y sirvientes con aspiraciones en el que culebrean las chispas triunfantes del amor y un subterráneo e inteligente cuestionamiento de las diferencias de clase. Los padres de Silvia y Dorante acuerdan el matrimonio de los jóvenes y ambos, sin conocerse, tienen la misma idea: hacerse pasar respectivamente por sus criados Lisette y Arlequín para comprobar cómo es la pareja que les ha sido destinada y si les ama sin tener en cuenta su condición social. Marivaux hace que sus criaturas sientan afinidad por las personas de su mismo estatus: señores con señores y criados con criados, aunque todos vivan una superchería que les hace creer que se sienten atraídos por alguien de distinta clase. Josep Maria Flotats cocina el divertido enredo a fuego lento para que afectos e incertidumbres evolucionen al ritmo marcado por el precioso texto lleno de sutilezas, traducido con su elegancia habitual por Mauro Armiño. Como avisando de lo que se avecina, la quiebra del orden social que se produciría años después con la Revolución francesa, el director hace sonar de vez en cuando unos truenos lejanos que parecen más cerca cuando la función concluye. Estupendo el vestuario de Franca Squarciapino y el bello ámbito escenográfico de Ezio Frigerio. Vicky Luengo y Bernat Quintana, señoriales y vehementes sin perder la compostura, y Mar Ulldemolins y Rubèn de Eguia, espontáneos y populares pese a sus disfraces de amos, componen muy bien estas dobles parejas, cabalmente acompañados por Àlex Casanovas, Enric Cambray y Guillem Gefaell. El Príncipe Carlos y la duquesa de Cornualles, durante la inauguración de la placa AFP Rompen a martillazos la placa a Vernon en Cartagena de Indias Era un homenaje a los sitiadores de la ciudad en 1741, a los que venció Blas de Lezo ALEJANDRA DE VENGOECHEA CORRESPONSAL EN BOGOTÁ Nada menos que 40 martillazos acabaron ayer con la polémica por la placa inaugurada la semana pasada en honor a los soldados ingleses que perecieron intentando conquistar Cartagena de Indias en 1741, cuando Blas de Lezo infligió a la Armada inglesa una de las grandes derrotas de su historia. La agresión la reconoció su propio autor, Jaime Rendón, militante del partido de derechas Centro Democrático, que ha sido detenido por daños a bienes públicos. Rendón además dejó duras críticas al alcalde Dionisio Vélez en los medios, que ya había decidido retirar la placa. Había sido inaugurada hace solo cinco días, aprovechando la breve visita del Príncipe Carlos de Inglaterra a Colombia, y ha causado enorme indignación en la ciudad. Si por algo se le recordará no será por los millones de euros que su Gobierno ha donado para conservar y ampliar emblemáticos parques naturales antes gobernados por guerrillas de izquierda. Se le recordará por haber inaugurado la placa junto a las murallas de Cartagena de Indias que recordaba los ingleses muertos en combate cuando el almirante inglés, Edward Vernon, llegó a Cartagena con la intención de invadirla al mando de una poderosa fuerza de 186 navíos y unos 28.000 soldados. Murieron más de 10.000 ingle- ses y el resto huyeron. La placa pretendía contar esta historia, pero su texto será modificado. Es la victoria de numerosos catedráticos, ciudadanos e intelectuales que calificaron la iniciativa de total desacierto. La protesta pasó a los editoriales de los diarios. El alcalde no tuvo otra alternativa que retractarse. Nunca fue mi intención despertar esta polémica, ni herir las susceptibilidades de todos, pero tampoco me voy a atrincherar en la terquedad cuando parece haber una amplísima corriente de opinión que considera inaceptable el texto en mención dijo Vélez tras explicar que solicitará a la Corporación Centro Histórico la retirada de la polémica placa en honor a los ingleses caídos. El martillo de Rendón se ha adelantado a los sabios con un acto que se califica de vandálico Para la Corporación, otro es el enfoque. Según el exministro Sabas Pretelt, el objetivo era que Inglaterra, representada en el Príncipe Carlos, reconociera por primera vez en la historia que el almirante Vernon, quien dirigió la operación de sitio a Cartagena, fue derrotado en estas tierras. Y homenajear a todas las víctimas. Pero no convenció. La historia y sus incorrecciones ANÁLISIS JESÚS GARCÍA CALERO E s digna de estudio esta reacción del pueblo de Cartagena de Indias defendiendo su historia frente a la ocurrencia de algunos políticos, incorrecta, poco meditada y muy mal explicada, que quería aprovechar la visita del Príncipe Carlos a Colombia, y rendir homenaje al lejano invasor de la ciudad colonial en 1741. Historiadores y periodistas locales fueron la conciencia crítica de un pueblo. La ola de indignación creció sin pausa, por el homenaje gratuito al agresor. Cuando falta poco para que, el día 15 de noviembre, se inaugure en la plaza de Colón de Madrid la primera estatua de Blas de Lezo, el genio militar llamado Mediohombre- -cojo, manco y tuerto- -que venció a los ingleses a pesar de su apabullante superioridad, no estaría de más que nos mirásemos en la dignidad con la que Cartagena (donde hay estatua y calles de Don Blas hace mucho) ha reaccionado. No en los martillazos, que debemos condenar, sino en la intensidad con la que una sociedad civil viva y consciente de su poder ha pulsado las teclas de un debate que, antes de la agresión a la placa, ya había hecho rectificar al alcalde de Cartagena las erratas de esta historia. ¡Un político rectificando! Victoria digna de Blas de Lezo. Eso sí, falta saber cómo toma el Príncipe inglés las correcciones a su placa, después del trago que pasó.