Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
52 CULTURA JUEVES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es cultura ABC Bernini Intrigas palaciegas en la Roma del siglo XVII... El Prado dedica la primera monográfica en España al genio del Barroco italiano y su estrecha relación con nuestro país NATIVIDAD PULIDO MADRID C omo todo genio que se precie, Bernini tuvo casi tantos amigos y adeptos como enemigos y detractores. Entre los primeros, el cardenal Scipione Borghese, su primer mecenas y protector; colegas como Nicolas Poussin y Pietro da Cortona; Reyes como Felipe IV, Carlos II y Cristina de Suecia; embajadores como el marqués del Carpio coleccionista y amigo de Bernini, le hizo destacados encargos Papas como Pablo V (ya le admiraba a los 10 años y vaticinó: Este jovencito será el Miguel Ángel de su tiempo Urbano VIII y Alejandro VII. Con estos dos últimos, Gian Lorenzo Bernini (Nápoles, 1598- Roma, 1680) se convirtió en el director artístico de la Roma barroca del XVII. La Ciudad Eterna estaba a sus pies. Entre los segundos, Francesco Borromini (es legendaria su rivalidad) el Papa Inocencio X o el Rey Luis XIV de Francia. Estos últimos lograron sacarle de sus casillas. El Pontífice mandó demoler su proyecto del campanario para San Pedro del Vaticano y le obligó a pagar los costes. Bernini se sintió humillado había quedado ante todos como un arquitecto incompetente calumniado, decepcionado por el fracaso. Su respuesta: crear La Verdad desvelada por el Tiempo El Monarca francés también le humilló. No le gustó nada su estatua ecuestre, que quedó arrumbada en un rincón de Versalles. Bernini se vengó haciendo otra similar pero cambiando la cabeza de Luis XIV por la de Carlos II. Una provocación, esta simbólica guillotina, que hizo temblar los cimientos de la diplomacia de estos países. De ambos casos hay buenos ejemplos en Las Animas de Bernini. Arte en Roma para la Corte española El Museo del Prado dedica al genio barroco, al Buonarroti de su época, su primera monográfica en España. El comisario, Delfín Rodríguez, catedrático de Historia del Arte de la Complutense y crítico de arte de ABC Cultural, ha abordado un tema inédito: las complejas pero fascinantes relaciones del artista con la Monarquía hispánica. Aunque en un principio el proyecto iba a celebrarse en el Museo Thyssen, ha acabado en el museo vecino. El director del Prado, Miguel Zugaza, agradeció públicamente a Guillermo Solana, director del Thyssen, que les cediera el proyecto, durante la presentación de la muestra, a la que acudió el Nuncio Apostólico en España, Monseñor Renzo Fratini. De las 39 obras expuestas hasta el 8 de febrero (23 de Bernini) el eje central son dos magníficas esculturas del maestro, encargadas por el prelado español Pedro Foix de Montoya, propiedad de la Obra Pía y depositadas en la Embajada de España ante la Santa Sede. Dos excepcionales préstamos Anima beata (alma bienaventurada) y Anima dannata (alma condenada) realizados por un veinteañero Bernini que ya apuntaba maneras de leyenda, del mito en que se convertiría. En el segundo se autorretrató con la boca abierta, con una expresión de terror y sufrimiento. Autorretratos crípticos Eran habituales en él estos autorretratos secretos, crípticos. Le gustaba inmortalizarse como el David que vence a Goliat (cuelga en la muestra un lienzo propiedad del Palacio Barberini) También se exhibe en la exposición un autorretrato, del Prado, cuya autoría es discutida por los expertos. Esta exquisita exposición, casi de gabinete cuyo elegante montaje firma Juan Alberto García de Cubas presenta importantes novedades. Un dibujo inédito adquirido por el Prado en Culto a su imagen Bernini se autorretrató en esta Anima dannata (alma condenada) Depósito de la Obra Pía en la Embajada de España ante la Santa Sede Nuevas atribuciones Se atribuyen a Bernini dos dibujos del Prado: un estudio para la escultura de Constantino a caballo y un boceto de La Verdad desvelada por el Tiempo Cambio de sede El proyecto inicial de Delfín Rodríguez era para el Thyssen. Acabó en el Prado