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ABC JUEVES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es españa ESPAÑA 21 El adiós de un socialista polémico cialmente por la derecha. No he escuchado, paradójicamente, tantos elogios procedentes de los que se sitúan a la izquierda del PSOE. No consiguió sin embargo relevancia alguna con los sucesores de Felipe González, ni con Almunia, ni con Zapatero, ni con Rubalcaba. Obviamente tampoco con Pedro Sánchez que pretende una reinvención del partido, entre otros aspectos en términos generacionales. La experiencia es un grado, pero la realidad es que en estos momentos Alfonso Guerra solo promete para el pasado. Ciertamente Sánchez ha proclamado a Felipe González como su modelo y de hecho quiere imitarle cargándose a los mayores como hicieran Guerra y González en Suresnes. Como Herodes pero al revés. JOSÉ GARCÍA ABAD ES PERIODISTA Y ESCRITOR Arquetipo del político profesional ANÁLISIS JOSÉ GARCÍA ABAD A unque parezca imposible, Alfonso Guerra abandona su escaño en el Congreso de los Diputados donde es el decano. 37 años en la poltrona, todo un récord para una persona que apostaba por la renovación generacional. Se va una de las figuras más interesantes de la política española aunque seguirá oficiando en la Fundación Pablo Iglesias. Fue una pieza clave en la refundación del PSOE tras el asalto de los sevillanos en el Congreso de Suresnes a la fortaleza de los ancianos que en el exilio comandaba Rodolfo Llopis. Lo fue también en la organización del partido una vez legalizado. Su intervención junto a Fernando Abril, el escudero de Adolfo Suárez, para desbloquear los puntos muertos del proyecto constitucional fue decisiva así como su estrategia para que el PSOE llegara al Gobierno. Cuando llega el dulce momento le decepciona la línea marcada por Felipe González quien abandona dogmas doctrinarios en pro de la modernización de España. Se apoya para ello en personajes social liberales como Boyer, Solchaga, Maravall, Almunia y demás bestias negras para el numero Dos. Es un hombre de partido al que impuso una férrea disciplina y una organización de cuño leninista en contraste con el PSOE de los años treinta dividido entre personalidades señeras que llegaron a dirimir sus diferencias a tiros. El esquema dual Partido- Gobierno funcionó perfectamente mientras aquel estuvo en la oposición pero la maquina empezó a renquear a partir de que Guerra fuera cesado por el caso de su hermano Juan Guerra. Es verdad que no fue un cese claro pero sí una salida forzada del vicepresidente que percibió que el jefe de filas, compañero pero no amigo, no deseaba que siguiera en el Gobierno, ni siquiera de oyente. Las relaciones entre partido y Gobierno se mantuvieron en tensa convivencia. El partido terminaría convirtiéndose en una camisa de fuerza y Alfonso, su pararrayos, en un incordio, en una pesadez, en un aburrimiento. Se acabó la Santísima Dualidad. González consiguió cargarse a su segundo del Gobierno el 12 de enero de 1991 pero para desalojarle de la dirección del partido tiene que esperar hasta junio de 1997 cuando le engancha en su dimisión. Hay que reconocerle a Guerra coherencia ideológica. Es, en efecto, un socialista sin fisuras, cuyas ideas han variado poco a lo largo del tiempo. En sus Memorias se define en el plano personal como un escéptico esperanzado En lo político, cree en el Estado y detesta a los nacionalismos; confiesa que corren por sus venas algunas go- tas de sangre jacobina. Se considera y Estado y o del partido en los últimos se le considera un socialista radical, 37 años, media vida y la mayor parte puro, sin fisuras, sin adherencias libe- de su carrera profesional. rales. Pero lo es más en términos rePasado el tiempo y perdido el potóricos que reales. Es, ciertamente, der en el partido, cuando puede hacer una referencia para mupoco daño, este socialista chos socialistas de izsin fisuras, que era consiOficialismo quierdas frente a la que derado por sus adversaEn 37 años no rios como un personaje representa Felipe González pero no hay que com- ha abandonado atrabiliario, lo más sectael coche oficial rio de su partido, y lo más prarle la mitología que ni el sueldo del faltón en sus calificaciopretendió crear en torno a su persona como una figuEstado y o del nes Tahur del Missisipi ra pura, desprendida de referido a Adolfo Súarez; partido ambiciones políticas. Carlos II disfrazado de Contra lo que él se emMariquita respecto a Sopeña en sostener, Alfonso Guerra es el ledad Becerril; Holgazán a Mariano perfecto arquetipo de político profe- Rajoy; Fraga tiene los intestinos en sional; un personaje que no ha aban- el cerebro etcétera ha sido reconodonado el coche oficial ni el sueldo del cido por toda la clase política, espe- x S PNJ QNJ ITMNJ YX TOIXKÜJ YX OHXJIKNJ ZKÜYTINJ i K LHX JH O Q J MNJT TQTY YXJ YX i luf C HIdONPNJ x S PNJ HO 8 QNJ ITMNJ YX TOIXKÜJ YX OHXJIKNJ ZKÜYTINJ wKÜYTINJ vTO PTB ZTdO iygy i luf yde kjljf uligufyf ORT GXJ