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20 ESPAÑA El adiós de un socialista polémico JUEVES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es españa ABC ABC 8 ción de 197 zález La Constituarba, Solana, y Felipe Gon B es Guerra, Pec La victoria de 1982 de su he Guerra, en Se villa, con su h rmano ermano Juan derecha con (a la gafas) El escándalo ABC Guerra y González en el balcón del Palace Guerra se va, crítico con la deriva territorial de España y del PSOE La marcha del histórico número dos coincide con la amenaza de Podemos a la hegemonía socialista en la izquierda GABRIEL SANZ MADRID Alfonso Guerra ¡Alfonso, dales caña! le gritaban enfervorizados los militantes del PSOE en los mítines. Guerra, uno de los dirigentes más carismáticos de la democracia española, látigo de la derecha, deja la política en diciembre; por biología a sus 74 años ha tenido varios achaques pero sobre todo porque le asusta la deriva de España y de un PSOE en los que ya no se reconoce según admite en privado y dejó claro en la conmemoración del 40 aniversario del congreso de Suresnes. En ese acto, que conmemoraba su llegada y la de Felipe González al poder socialista, Guerra leyó con la teatralidad habitual un discurso que hizo levantarse de sus asientos a un auditorio compuesto por viejos y jóvenes. Sin embargo, no pudo ocultar un rictus de desencanto. Me avergüenza que por dinero algunos apuñalen los principios del socialismo se le oyó lamentar; eso, y que España esté incubando el huevo de la serpiente del populismo. La casualidad, o no, nunca se sabe con alguien siempre tan cuidadoso de su gestualidad ha querido que su adiós al escaño del Congreso, en el que lleva desde 1977, llegara ayer, día en que el barómetro del CIS de octubre certificó una subida espectacular de Podemos... a cuenta, en buena medida, del desgaste del PSOE. Para quien hizo y deshizo en este partido duran- te 20 años (1974- 1994) el que se mueva no sale en la foto que fue también todopoderoso vicepresidente del Gobierno (1982- 1991) cargo del que dimitió por tráfico de influencias de su hermano Juan un caso destapado por ABC no ha debido ser fácil ver cómo languidece electoralmente su PSOE desde hace seis años. Ya en las elecciones de 2008 no quiso repetir como cabeza de lista por Sevilla, su ciudad, porque no le convencía lo que estaba haciendo en materia territorial un José Luis Rodríguez Zapatero a quien apoyo en el 35 Congreso (2000) solo para impedir que saliese elegido secretario general su ínti- mo enemigo José Bono. Furibundo enemigo de los nacionalismos, a Guerra, que ocupaba en 2006 la Presidencia de la Comisión Constitucional del Congreso, no le gustó nada tener que tragarse el Estatuto de Cataluña, por mucho que él encabezara el cepillado Pero Zapatero le convenció y fue reelegido diputado. Lo mismo hizo Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011, aunque a éste le costó menos que a Zapatero porque aquellas elecciones generales se presentaban dramáticas para el PSOE (110 escaños, el peor resultado desde 1977) y Rubalcaba tiró de patriotismo de partido. Tahúr del Missisipi A Alfonso Guerra se le recordará en los libros de historia por ser el artífice, junto a Felipe González, de que el PSOE pasara de ser un partido que en la clandestinidad de 1974 tenía 3.500 militantes (mil de ellos en el exilio) a la formación política con cientos de miles de afiliados que ocho años más tarde gobernó España durante 13 años mas ocho posteriores de Zapatero Se le recordará por eso y por su lengua acerada contra los adversarios políticos, aunque con alguno de ellos no tuvo empacho en cultivar una buena relación. Ese fue el caso del fallecido presidente del Gobierno Adolfo Suárez, a quien Alfonso Guerra llamó tahúr del Misissipi durante la campaña electoral de 1979. Cuando Suárez cayó enfermo, Guerra le visitó asiduamente. Amistad que, paradójicamente, ya no mantiene con un González a quien ayudó a despojar al PSOE de marxismo en el congreso extraordinario de 1979, pero luego culparía al líder socialista de la derechizacion del PSOE en los 80 al decantarse por sus adversarios internos, los ministros de Economía, Miguel Boyer y Carlos Solchaga. De poco le sirvió porque, en el 34 Congreso, Felipe González dimitió en favor de Joaquín Almunia... Y se llevó por delante a su otrora amigo Guerra. El diputado más veterano del Congreso anunció su adiós en los pasillos de la Cámara Alfonso Guerra anunció que deja la política en los pasillos del Congreso. Sin aspavientos, sin más puesta en escena, el diputado más veterano de la Cámara Baja, con escaño desde las Cortes Constituyentes solo igualado en permanencia por su colega Txiki Benegas, aunque el vasco estuvo una legislatura en el Senado- habló a la salida de la comisión de Presupuestos que preside. Y dijo que estos serán sus últimos Presupuestos y que no se presentará a más elecciones. Recordó que ya intentó no ir en las listas en los dos últimos comicios, pero que al final repitió y repitió por presiones Se va, añadió, con 50 años cotizados habiéndoselo anunciado hace un año a Alfredo Pérez Rubalcaba entonces líder del PSOE y con un consejo: desconfiar de las encuestas que aúpan a Podemos ABC