Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
70 TELEVISIÓN Y RADIO TELEVERITÉ MARTES, 21 DE OCTUBRE DE 2014 abc. es tv ABC HUGHES KITT Y BART Este año se cumple el veinticinco aniversario de Los Simpson N ational Geographic emitía estos días una serie de documentales sobre los 80. Uno de ellos recordaba la importancia política de la televisión americana. Antes de la moda de las series (que se nos fue de las manos) Falcon Crest o Los vigilantes de la playa extendían su hegemonía cultural. Se dice que el éxito de El coche fantástico en Alemania y, por contagio, en el Este contribuyó al resquebrajamiento del Muro. Parece exagerado, pero eran series fascinantes y con mucha miga. En El coche fantástico y El Equipo A había un tonillo libertario. La Fundación de Devon Miles, por ejemplo, era una cosa para cogerla con pinzas: un millonario repartiendo justicia al margen del Sistema. También los excombatientes de Vietnam (otros Rambos, es decir, un alma norteamericana traumatizada y no del todo asimilada purgando en su furgoneta la ruptura de la armonía nacional) restablecían, con la moral divina de los superhéroes, una justicia sin casación al margen del Gobierno. En El coche fantástico había también superioridad tecnológica MacGyver ya era la leche: la tecnología y el individualismo) El coche, Kitt, anticipaba el dron y cumplía el sueño infantil de una cápsula técnica que fuera esfera inviolable, como la nave de Han Solo. Después, en los 90, llegaron Los Simpson y Seinfeld cumbres de ironía. Ya nos podíamos reír de David Hasselhoff, que era un John Wayne blandísimo. Ahora se cumplen 25 años de Los Simpson y en unas semanas se emitirá en EE. UU. un crossover (dos series se cruzan en un episodio) con Futurama que junto a Padre de familia fue absorbiendo parte de su vitalidad. Los Simpson un poco maltratada en España por Antena 3, que sin descanso ni piedad publicitaria la emite a la hora de comer (cualquier día aparece Carlton Banks y lía otro crossover) ya no nos hace tanta gracia, ni su mordacidad parece tan sutil. Era Thomas Pynchon hecho dibujos animados, pero ahora Homer es demasiado tonto para tener potencial paródico y sus gags son un caos viejuno. Recuerdo que en vísperas de su estreno en España, en el colegio nos advertía el profesor: No veáis esa serie, que es para mayores Veinticinco años después Bart empieza a parecernos Pablito Calvo. Paula Echevarría, en la serie Velvet ATRESMEDIA MANUEL FERNANDEZ- VALDES Paula Echevarría Ana es menos ñoña esta temporada Velvet vuelve a abrir sus puertas esta noche en temporada otoñoinvierno de Antena 3 CARMEN ANIORTE MADRID P espuntes, hilvanes, hilos y telas, corchetes, botones y patrones son algunos de los elementos que en los talleres de las galerías Velvet saben emplear con gran habilidad, lo que les ha otorgado merecido prestigio. Esta noche, a las 22.30, Antena 3 vuelve a abrir las puertas a la serie de Bambú, después de que al final de la primera temporada Ana (Paula Echevarría) terminara con el corazón roto. El amor de su vida, Alberto (Miguel Ángel Silvestre) se casó con Cristina (Manuela Velasco) ¿Vamos a ver a una Ana melancólica? -En absoluto. Carlos (Peter Vives) el piloto que conocí el día de la boda de Alberto y Cristina, me va a ayudar a olvidar a mi antiguo amor. Mi personaje dará un giro radical, no solo desde el punto de vista sentimental, también en lo laboral. ¿De qué manera? -Ya que no he podido conseguir el amor de mi vida, lo que sí logro es hacer realidad el sueño de diseñar y hacer mis propios modelos. Me encargan realizar el uniforme de una compañía aérea. A causa de este trabajo tendré la oportunidad de pasar más tiempo cerca de Alberto que en la temporada anterior y se producirán algunas situaciones muy divertidas. ¿Le gusta más esta temporada? -La anterior fue magnífica, pero mi personaje ha cambiado. Ya no soy la simple modista. Esta temporada Ana es menos ñoña y pongo a Alberto en su sitio, ya que como diseñadora tengo que plantar sus ideas y en algunas ocasiones tengo voz y voto. ¿Tiene mucho de usted el personaje? -Todavía nos quedan capítulos por rodar de esta segunda temporada, pero hay días en que soy más Ana que Paula Echevarría. Pasamos tanto tiempo juntas que es inevitable que no le aporte cosas mías. Gestos, pequeñeces, sobre todo cuando estamos en alguna escena con las chicas... entre nosotras hay mucha complicidad. En el plató a veces me llaman por mi nombre y otras por el del personaje y otras incluso por Identificación con Ana Pasamos tanto tiempo juntas que es inevitable que no le aporte al personaje cosas mías, gestos... Audiencia Temo más los datos esta temporada. La pasada fueron tan impresionantes que sentamos un precedente el de Lucía, de Gran Reserva Y lo curioso es que contesto en todas las ocasiones. -Cuando llega a casa, ¿puede desconectar? -Por supuesto. Tanto el personaje como la propia Paula se quedan en el felpudo de casa. Me pongo el pijama, las zapatillas y me tiro al suelo a jugar con mi hija. ¿Teme por las audiencias? -La primera temporada menos, en esta ocasión un poco más. ¿El motivo? Como sacamos esos datos tan impresionantes, hemos sentado un precedente. Durante todo el verano la gente me preguntaba cuándo volveríamos. Ha llegado el día y estoy totalmente convencida de que todo va a ir fenomenal. ¿Lo verá en casa junto a David? -Bustamante está con el disco en Barcelona y yo en una presentación, pero en cuanto termine me voy rapidito a casa a verlo. ¿Le gusta verse? -Sí, pero como una espectadora más y no como crítica. ¿Cómo lleva las criticas? -Si son con buena fe, te ayudan a aprender y a crecer como actriz. ¿Ha tenido la oportunidad de verse y escucharse doblada al italiano? -Me encanta. Adoro Italia y tengo un vínculo con ese país. ¿No se siente presionada con ese sello que la han puesto de it girl? -Yo me visto para mí, no para que luego lo digan los demás. Recuerdo que de cría, cuando iba al instituto, tardaba una hora en arreglarme. Nunca me ha gustado ponerme lo primero que veo.