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ABC MARTES, 21 DE OCTUBRE DE 2014 abc. es sociedad Testimonio SOCIEDAD 41 La crisis del ébola No guardo rencor por no haberme traído cuando tenía el virus La hermana Paciencia, que ha donado su sangre para salvar a Teresa, alerta de que el ébola es un problema de todos LAURA DANIELE MADRID Con una sonrisa contagiosa y algo asustada por la gran cantidad de medios de comunicación que esperaban oírle, la hermana Paciencia Melgar Ronda rompió ayer por primera vez su silencio. Pero a diferencia de las acusaciones cruzadas y el ambiente de tensión que ha generado esta crisis del ébola, la misionera guineana no lo hizo para reprochar ni señalar a nadie, sino para llamar la atención de los españoles sobre un problema que, según recordó, es de todos La religiosa de la orden Misioneras de la Inmaculada Concepción fue una de las enfermeras que trabajó codo con codo durante más de once años con el médico Miguel Pajares en el hospital San José en Monrovia. Junto a él y el resto del equipo sanitario del centro que dirige la Orden Hospitalaria San Juan de Dios también enfermó de ébola el pasado mes de agosto. Pajares logró ser repatriado inmediatamente, pero la hermana Paciencia tuvo que permanecer allí porque no contaba con pasaporte español. Después de su- perar el ébola en África y al enterarse de que el cirujano Manuel García Viejo se debatía entre la vida y la muerte en el hospital Carlos III de Madrid, Paciencia pidió a la orden San Juan de Dios que le ayudase a trasladarse a España para donar su sangre. No guardo rencor por no haber podido venir a España cuando tenía el virus y sí me alegro por poder estar hoy aquí para ayudar. Dios escribe recto sobre renglones torcidos aseguró la religiosa, que no ocultaba su emoción. De hecho se le quebraba la voz y y se apagaba su sonrisa cada vez que recordaba a sus compañeros y la labor que realizaban en el hospital de Monrovia. Nunca pensé que fuera a morir aseguró ni siquiera cuando vi muerta a la hermana Chantal. En toda esa incertidumbre solo pensaba que era increíble todo lo que veían mis ojos. Me da pena pensar en toda la gente que he dejado allí y que sigue muriendo por esta y otras enfermedades Ante este enemigo peligroso la misionera pidió que se involucre toda la comunidad internacional ISABEL PERMUY Quiero seguir ayudando Sus palabras de gratitud no fueron solo para el Gobierno español, que agilizó los trámites para que pudiera donar su plasma pese a no llegar a tiempo para salvarle la vida a García Viejo. Paciencia también tuvo palabras de agradecimiento para el personal sanitario Palabras de gratitud Me alegro de poder estar hoy aquí para ayudar. Dios escribe recto sobre renglones torcidos Teresa, valiente Es una gran mujer por su entrega y generosidad, al ofrecerse voluntaria para atender a los misioneros del Carlos III y para la propia Teresa Romero. Quiero decirle que es una gran mujer por su generosidad y entrega, por ofrecerse voluntaria para salvar a a estas personas. Valoro mucho este gesto con los misioneros afirmó la misionera, quien reconoció no saber si ha sido su plasma el que ha curado finalmente a la auxiliar de enfermería. No lo sé pero estoy contenta de que esté bien apuntó Paciencia, quien anunció estar dispuesta a seguir donando su sangre si es necesario.