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ABC MARTES, 21 DE OCTUBRE DE 2014 abc. es ENFOQUE 5 Rajoy, con Cospedal, ayer en la sede del PP en la calle Génova; a la derecha, Rato JAIME GARCÍA Suspensión temporal de militancia Un Rato largo JAIME GONZÁLEZ Tuvo que ser el propio Rodrigo Rato el que, al pedir ayer la suspensión temporal de militancia del Partido Popular, retiró de la mesa de la calle Génova la patata caliente de su expulsión, que nadie se atrevía a tocar. Siempre por detrás del latido de la calle, a remolque de los acontecimientos, el PP ha perdido otra oportunidad de anticiparse al clamor de una opinión pública que puede condenar la falta de reacción del partido del Gobierno. No es difícil imaginar que las críticas arruinen el mensaje y que el PP en lugar de apuntarse el tanto de destapar el escándalo de las tarjetas negras tenga que ponerse otra vez a cubierto y zafarse a trompicones de un alud de reproches: que si ha dudado en expulsar a Rato porque el partido está pringado hasta las cejas, que si la demora se ha debido a que Rajoy le tiene más miedo que a un nublado, que si Rato amenazó con tirar de la manta, y todas esas teorías conspirativas que se propagan a velocidad de vértigo por las terminales mediáticas de la izquierda. La incapacidad del PP para leer en tiempo real los mensajes que emite la sociedad empieza a ser preocupante, y sus sistemas de detección para medir el pulso de la calle son de una increíble lentitud. Todos los aciertos del Gobierno que han sido muchos, aunque no lo parezca terminan por estrellarse contra los aparatos propagandísticos de sus rivales, implacables a la hora de lanzar bulos de calibre pesado sin importarles que no sean verdad. Basta que sean verosímiles. Tras el paso atrás dado anoche por Rodrigo Rato, la percepción de la opinión pública no será que el PP está dispuesto a cortar por lo sano, porque su inexplicable tardanza para tomar una decisión que debería haberse producido en el minuto uno se volverá contra Génova como un bumerán. El anuncio de Rato quita presión al PP, pero viene envuelto en sombras de sospecha y un montón de porqués. La maquinaria del Partido Popular se mueve al ritmo de un paquidermo, incapaz de comprender que la mejor estrategia política ahora más que nunca es la predicción. ¿Por qué no se resolvió el caso Rato por el procedimiento de urgencia? Porque estas cosas llevan su tiempo te contestan. Ese es el problema: aún no han entendido que todo avanza tan deprisa que hay que cambiar de reloj para no morir sepultados por un tiempo nuevo. ECONOMÍA