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36 ESPAÑA DOMINGO, 19 DE OCTUBRE DE 2014 abc. es españa ABC Mas tiene un concepto ácrata que le impide cumplir la ley Conversaciones con causa Enrique Múgica posa en el salón de su casa durante la entrevista con ABC Enrique Múgica Exministro y ex defensor del Pueblo Fue un comunista marcado por la clandestinidad y sus años pasados en la mítica cárcel de Carabanchel. Formó parte del cuarto gabinete de Felipe González con la cartera de Justicia. Fue José María Aznar quien le propuso el cargo de defensor del Pueblo cuando era diputado del PSOE MARISA GALLERO a casa de Enrique Múgica sorprende. Completamente verde por fuera, llena de vida por dentro, con un pequeño y acogedor jardín con piscina, donde ahora juegan sus nietos, que todavía no ha cambiado al color otoñal y se mantiene de un verde apagado. Y libros, libros por doquier, que invaden cada rincón, cada estancia. Con miles de detalles y fotos que repasan una trayectoria política dilatada, la reconstrucción del PSOE tras el Congreso de Suresnes, donde surgió como líder absoluto Felipe González, sus años como ministro de Justicia y defensor del Pueblo, con decisiones tan polémicas como recurrir al Tribunal Constitucional el Estatuto de Cataluña. A su edad, 82 años, sigue leyendo tres periódicos en papel y el diario Le Monde en la tableta, preguntándose ¿a quién le ha tocado hoy? Conversar con este socialista convencido, pero sin carnet, retirado y feliz con los suyos, es entender sus silencios, sus miradas, su forma de arquear las cejas. Medita cada respuesta, mide cada una de sus palabras sin querer criticar L abiertamente, transmitiendo desde el corazón su preocupación por los derroteros de España. Si a mí me hubieran dicho hace 35 años que estaríamos así, en una sociedad tan desigual, tan compleja, mi respuesta hubiera sido: ¡Eres un necio! -Se cumplen cuarenta años del Congreso de Suresnes. ¿Cómo lo recuerda? -Con la esperanza multitudinariamente compartida de que España iba a realizar el cambio ineludible para recuperar y consolidar una democracia socialmente justa. Fue además el último Congreso del PSOE en la clandestinidad. -Fue uno de los reconstructores del PSOE, ¿necesita ahora el partido regenerarse o se diluirá en las próximas generales? (Silencio) Está tratando de superar un periodo difícil, de mediocridad, que incluso se expresó a través del Gobierno. El mediocre nunca piensa que lo es, y vive envuelto en una nube de elogios y adulaciones. Es lo que ha ocurrido al partido. Hay partidos socialistas que han desaparecido, el italiano de Bettino Craxi, que murió refugiado en Túnez, o que están en mala situación como el PASOK; eso obliga al PSOE a ver qué ha ocurrido y que la quiebra de esas organizaciones no constituya un muro de lamentaciones, sino un estímulo. ¿Cree que Pedro Sánchez está haciendo esa crítica? -Ese es el camino. Confío en que la haga, que se supere el pasado. Desearía que los nuevos dirigentes supieran aunar racionalidad y sensibilidad para salir de esta crisis, porque en los sondeos aparece la clase política vapuleada. Tienen que recuperar la confianza. -Ha sido diputado por el PSOE desde el año 1977, ¿piensa que los políticos actuales tienen la misma talla que entonces? -No voy a dar una respuesta, porque sería obvia. Eso lo tiene que decir la opinión pública, que responde con su voto. Y lo que tienen que hacer todos los partidos que aspiran a ser Gobierno, es tener comunicación constante con la ciudadanía. Los políticos han sido elegidos como solución y no como problema; lo dramático es que sean un problema. ¿Todos esos políticos ahora pertenecen a la casta? ¿Cómo van a ser casta los políticos? Los señores de Podemos no han descubierto América. No son originales. Recogen tanto las críticas de muchos ciudadanos, como las que plantean los medios de comunicación. ¿Por qué hemos llegado a esta crisis? ¿Cuáles son las soluciones que se aportan? Hay que cuantificar de forma realista y razonable. -La figura de Felipe González emerge en ese Congreso por la labor de hombres como usted... (Se ríe) Tenga en cuenta que la refundación del partido socialista fue la obra de un equipo, y no voy a dar nombres, porque todos los conocen. En aquellos tiempos, se comprendió la necesidad de personalizar ese liderazgo, que coincidía con la exigencia de los ciudadanos. Surgió Suárez, surgió Felipe, pero detrás había un colectivo. ¿Cómo era entonces su relación con Felipe González? -Era muy buena. Nicolás Redondo y yo contribuimos sólidamente a su elección como secretario general del PSOE. Ya en los años noventa surgieron discrepancias aunque, cuando nos vemos, nos saludamos. -Ahora que se revisa a cada instante la historia, ¿sabremos alguna vez qué ocurrió el 23 F? -Lo sabemos todo. Elucubrar se puede elucubrar lo que sea. ¿Por qué voy a enmendar la historia recogida en sentencia? Los hechos ocurrieron así. El Rey tuvo un papel importantísimo, y no estoy dispuesto a contestar a elucubraciones, a que alguien diga un disparate y replicarle. ¡Ya está bien! -Jordi Pujol dijo que usted le pregunto cómo vería que se forzase la dimisión de Suárez y su sustitución por un militar de mentalidad democrática