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12 ENFOQUE DOMINGO, 19 DE OCTUBRE DE 2014 abc. es ABC semana La foto de la REUTERS La música como terapia Nanas al arpa LUIS DEL VAL Dicen los que entienden de estas materias que el primer sentido que se desarrolla es el oído, y que, a partir del cuarto mes de gestación, el futuro bebé ya tiene capacidad para escuchar. Lo que sí está comprobado es que, al despertarnos, el primer sentido que percibe la realidad exterior es el que nos traduce los sonidos: podemos no ver, porque todavía estamos con los ojos cerrados, no sentir el contacto de las sábanas, no notar el sarro en la boca, no percibir ningún olor, pero ahí está la membrana del pabellón auditivo alertándonos de la realidad que nos aguarda tras despertarnos. El efecto Mozart es un ensayo de Don Campbell, donde se explica el beneficioso efecto de la música, desde antes de nacer, hasta los tres años. Naturalmente Don Campbell no es partidario del rock duro, ni del rap, a no ser que pretendamos que el niño salga un anarquista social, y considera que la cadencia mozartiana ayudará al bebé a un mejor desarrollo psicomotriz, al asociar el ritmo a la melodía. Confieso que estas brumas entre las hipótesis y la demostración científica me seducen cada día más, porque sabemos bastante del genoma, pero todavía ignoramos el complejo mecanismo que debemos atravesar hasta llegar a ese punto, todavía sin descifrar, por el cual un pasodoble nos alegra el ánimo, nos da un beso de fiesta en las entrañas, mientras un adagio nos empuja hacia la melancolía. El arpa viajó desde el antiguo imperio sirio hasta la nonata Europa, resistió la Edad Media, y viajó en barcos españoles hasta América, donde se transformó en el arpa andina. Pero más que este largo viaje del instrumento, produce muchos más asombro ver a esta enfermera tañer las cuerdas para hablarle a un bebé prematuro, que tenía tanta prisa por llegar a este mundo que se adelanto varias semanas a la fecha prevista. No es el arpa de Bécquer, de su dueño tal vez olvidada es el arpa venezolana que intenta dar un abrazo sonoro a ese proyecto de ser humano que todavía está en la incubadora. Y, si son ciertas las teoría de Campbell, a lo mejor algún día, en un ambiente mucho menos hospitalario y mucho más festivo, un hombre, una mujer, escucha el sonido del arpa, y siente un antiguo recuerdo que no podrá localizar, si alguien no se lo cuenta. La incubadora de la sensibilidad Una instrumentista toca el arpa en un centro maternal de Caracas, dentro del programa Sistema, que trata de neutralizar con música el entorno violento que rodea a los niños venezolanos