Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
8 ENFOQUE DOMINGO, 19 DE OCTUBRE DE 2014 abc. es ABC La religiosa asturiana Ramona Alonso, toda un vida de entrega a los demás ABC Domund 2014 Si el hambre fuera un virus contagioso... JAIME GONZÁLEZ Si en lugar de una injusticia mortal, el hambre fuera un virus contagioso, hace tiempo que habría sido erradicada. Solo el pánico nos hace sentirnos concernidos. Para tomar conciencia necesitamos que el miedo nos eche su aliento en el cogote, presagiar la muerte, activar protocolos. No nos moviliza el sufrimiento ajeno, salvo cuando el espanto del prójimo se vuelve una amenaza. Para que la humanidad nos brote a borbotones hace falta una pandemia, un riesgo letal, una señal de máxima alerta que nos active las defensas. Así somos casi todos los que vivimos a este lado del muro. Al otro, hay hombres sin trajes protectores que tienen un corazón más grande que cualquier plan de emergencia. La indiferencia es un virus más devastador que el ébola. Ellos no le tienen miedo a la muerte, sino a nuestras conciencias. A la mía, que renquea y presenta síntomas de un fallo multiorgánico que preludia el colapso. ¿Cómo está la suya? Si no ha tenido tiempo de medir su conciencia, usted y yo formamos parte del mismo equipo. Ese al que le afecta más el miedo que el dolor del vecino y que solo reacciona cuando el terror enseña las patitas por debajo de la puerta. Hoy es el Domund y el padre Anastasio me ha pedido que le echara una mano escribiendo estas líneas. Me ha mandado información sobre el trabajo que realizan los 13.000 misioneros españoles desplegados por el mundo. Y un montón de casos que constituyen, cada uno de ellos, un prodigio de entrega que me han hecho sentirme una inmundicia. Pensar que se me pasó por la cabeza utilizar este artículo para blanquear mi conciencia: el padre Anastasio quedaría como siempre agradecido y yo cumpliría de nuevo mi promesa. Mi misión era esa: contarles que la plenitud del ser humano se alcanza abrazando el dolor, descabalgando a la muerte, latiendo en corazones lejanos. Con la que está cayendo, el lema del Domund de este año, Renace la alegría me parecía un sarcasmo, pero ahora lo entiendo: si lograra contagiarme de la felicidad de los 13.000 misioneros españoles desplegados por el mundo, no me preocuparía de que el miedo me echara su aliento en el cogote, ni que a cada presagio de muerte corriera a ponerme el traje protector para librarme del espanto de saber que soy un hombre a medias.