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LUNES 13.10.2014 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.082 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. 14421 8 424499 000013 EL BATALLÓN DE LOS PERPLEJOS Por Álvaro Martínez Un día en las tarjetas Con la cara como un tomate por la vergüenza ajena, el batallón se acerca hoy a comprobar, con el ánimo post mortem, a qué huele alrededor del escándalo de las tarjetas B de la caja del oso A BRUMADO y sin resuello ante tanto gasto por cuenta ajena e incapaz de encajar en estas pocas líneas un somero resumen de ocho años de gratis total quizá lo mejor sea detenerse en un día cualquiera en las tarjetas. No elegiremos el más caro, ni uno con cacerías, cruceros o joyas. Uno del montón. El 8 de enero de 2003, por ejemplo, era miércoles y estaba recién entregada la llave del cofre a los directivos y consejeros de la entidad del osito. No madrugaron ese día los usufructuarios. El primer cargo de esa fecha fue un peaje de autopista de P. B. (7,34 euros) a las 14: 03. Veinte minutos más tarde estaba en El Corte Inglés, donde demostró una notable velocidad de compra, pues a las 14: 23: 23 horas ya adquirió algo por 110 euros, y un segundo después según los justificantes otra mercancía por 300; y un segundo más tarde, una por 91; y a los tres segundos, una más por 95; y, finalmente, a las 14: 23: 28, un rematito de 120 euros. Total, en cinco segundos, 716 euros. Ese día estuvo especialmente concurrido el gran almacén. Ildefonso Sánchez Barcoj, el director general que inventó estas tarjetas de quebranto estaba en ese centro u otro de la cadena y a las 14.32 hizo una compra, un minuto antes de que María Elena Gil García gastase también allí 27,77 euros y que, a las 14: 34, Barcoj volviese a hacer uso de su black en Hipercor. Precisamente por Hipercor tienda hermana andaba, Darío Fernández- Yruegas entraba en una tienda de marroquinería y se dejaba 130 euros. Eso es dejarse la piel por la Caja. Tomen aire porque la cosa se acelera Fernández- Yruegas pagó un minuto antes de que Ramón Espinar abonase, con la B claro, su alcarro arriba carro abajo, Miguel Ángel Araujo, que muerzo (41,79) Un cuarto de hora después, su coma las 14: 45 completó su compra (200 euros) algo más pañero socialista, el diputado José Acosta, pagaba cara que la que también efectuó Alejandro Coucei- 199 euros en el restaurante La Lonja, momento prero (92) en el mismo establecimiento, solo cinco mi- ciso en el que Francisco José Moure abonaba 461 en nutos después. FNAC, solo un cuarto de hora después de haber paA partir de esa hora los consejeros y directivos sado por una perfumería y haber fundido otros empiezan a desenfundar más rápido. Antonio Ro- 200,79 euros. Vuelvan a coger aire mero se acercó a FNAC y compró por valor de A esa misma hora, Rafael Pradillo saca 347 euros a las 15: 31, justo cuando María ba en efectivo de un cajero 274 euros y el Elena Gil, en ese mismo minuto, pasaba mencionado Sánchez Barcoj se hacía 8- 1- 2003 la tarjeta por el datáfono de una florisun cargo en tele- entradas para un esBlesa remató el gasto del día, 721 tería (54 euros) de Madrid. En un interpectáculo. Jugueterías, papelerías, tieneuros en una valo de apenas diez minutos, hasta ocho das de deporte, licorerías... no hubo cena en tarjetistas repostaron combustible sector comercial que en ese rato no Zalacaín para sus vehículos en distintas estaciofuese visitado por los guardianes del nes de servicio, mientras, a las 15: 36, buen gobierno de Caja Madrid. La jornada se acababa y José Carlos Contreras liquidaba su cuenta en el Sheraton (60 euros) a la misma hora en la que hacía lo propio, y también con su black en el hotel Intercontinental Mariano Pérez Claver (211) Terminó el día por donde empezó: P. B. repostó su coche por 45 euros en una gasolinera del Puente de Segovia. Y como metáfora de todo, también es casualidad que el último cargo del aquel 8 de enero fuese obra del gran tutor del invento, Miguel Blesa, que remataba la faena con una cenita en Zalacaín por 721 euros. Así era Un día en las tarjetas Como en película de los Hermanos Marx, pero sin ninguna gracia. RAMÓN ESPINAR Y JOSÉ ACOSTA COMENSALES Desmayaditos de hambre uede que el fin de las tarjetas B de Caja Madrid y Bankia diera la puntilla al sector de la hostelería en Madrid durante el epicentro de la crisis. Los restaurantes fueron sin duda la zona cero de las black si nos atenemos al dineral que los usufructuarios se dejaron delante los manteles de la capital... o de fuera durante sus veraneos. Hay casos paradigmáticos, y muchos. Pero sin duda uno de los más sobresaliente tuvo lugar el 28 de mayo de 2003. Ese día, a las 15: 54 José Acosta (Cercedilla, Madrid, 1947) pagaba un almuerzo de 214,50 euros en la marisquería La Lonja donde también pasaba a esa misma hora la tarjeta Ramón Espinar (Úbeda, Jaén, 1954) si bien este se conformaba con una modesta nutrición P de a 57,80 euros. Tan frugal fue que Espinar debió de quedarse con hambre y media hora después, y no me digan cómo pudo hacerlo, hay anotado en su tarjeta un cargo de 150,50 euros en el restaurante parrillero argentino Di María, exactamente a las 16,25 horas, según consta en el extracto que obra en poder del juez que investiga el caso. Aunque los restaurantes estén próximos, en las inmediaciones de la plaza de Castilla, a un ser humano convencional le resultaría difícil despacharse un festín carnívoro y otro de crustáceos en tan corto espacio de tiempo, con un desplazamiento callejero de por medio. Hay que haber pasado mucha hambre para no reventar. Y no parece que fuese el caso de los usuarios de esta forma de pago por cuenta ajena. No es extraño que en 2011, una vez que la Caja acabó con las tarjetas de quebranto empezaran a cerrar en cadena restoranes de toda la vida. Millones de euros se dejaron los 86 miembros de esta famélica legión Desmayaditos de hambre estaban. Ahora nos desmayamos todos.