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54 CULTURA MIÉRCOLES, 1 DE OCTUBRE DE 2014 abc. es cultura ABC Con perspectiva La última vez que se hundieron bancos y hubo una recesión mundial, derivó en el nazismo Los prejuicios Como soy de izquierdas, todo el mundo espera que tenga una mala opinión de Ronald Reagan La Europa actual Me preocupa mucho el ascenso de políticos que buscan despertar el odio La herencia de los Kennedy El presidente que más me ha gustado ha sido Clinton. Obama tiene idealismo, pero le falta pragmatismo era el líder del mundo libre. Pero la campaña por los derechos civiles fue tan eficaz que se vieron obligados a reflexionar y comprendieron la esencia de lo que decían los afroamericanos. Experimentaron una evolución y, al final, no solo habían aceptado una situación política diferente, sino que también había cambiado su corazón. ¿Con qué políticos se queda, con los de entonces o con los de ahora? -El presidente que más me ha gustado ha sido Clinton, porque tenía parte del idealismo de Kennedy y de Obama, pero también pragmatismo político. Los Kennedy no tenían esa habilidad y tampoco Obama. Es la mejor combinación. -El libro termina, excluyendo el epílogo, con la caída del muro de Berlín. ¿Qué muros simbólicos quedan por derribar en la Europa actual? -Me preocupa mucho el ascenso, no sólo de los partidos de derechas, sino de políticos que te dicen que tienes que odiar a otros. Es muy fácil despertar el odio en el otro, y eso es lo que más me molesta y preocupa. -Usted es galés: ¿cómo ha vivido el referéndum en Escocia? -Si pienso en Gales, la idea de que se convierta en un país independiente sería una catástrofe. Económicamente perderíamos mucho. ¿Y qué ganaríamos? No veo que fuéramos a ganar nada, pero no tengo derecho a decir qué es lo que tienen que hacer los escoceses. Y lo mismo en Cataluña. Les es indiferente lo que piense Ken Follett, pero desde mi punto de vista, el nacionalismo es un callejón sin salida, un punto muerto. ¿A qué autores debe el haberse convertido en el escritor que es hoy en día? -El listón que me marqué cuando empecé fue que lector se sintiera como cuando yo leía otro libro de James Bond de Ian Fleming. Que dijeran: ¡Bien, otro libro de Ken Follett! -Parece que lo ha conseguido. -Gracias. Ken Follett golpea un muro similar al de Berlín, ayer durante la presentación de su libro en Madrid ERNESTO AGUDO El nacionalismo es un callejón sin salida, un punto muerto ENTREVISTA Ken Follett Escritor El superventas galés presenta en España El umbral de la eternidad novela que cierra la trilogía The Century inmenso friso del siglo XX INÉS MARTÍN RODRIGO MADRID Ken Follett (Cardiff, 1949) es una estrella. Literaria, eso sí. El editorial es el sector cultural menos dado a producir este tipo de personajes, pero el autor es el ejemplo perfecto de que existe el star system libresco. A su paso por Madrid para presentar El umbral de la eternidad (Plaza Janés) el galés ha logrado llenar un teatro y ha compartido hotel con Alec Baldwin (Nueva York, 1958) Hoy pasará por Barcelona, donde le esperan cientos de fans, y el jueves dejará nuestro país en un avión privado. Nada de eso eclipsa la importancia de su obra: 150 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Una cifra que aumentará con esta última novela, cierre del friso del siglo XX que el autor ha trazado en la trilogía The Century -Al finalizar esta extensa trilogía, ¿qué siente: alivio, tristeza, orgullo? -Triunfante, me siento triunfante. Cuando empecé no estaba seguro de que pudiera hacerlo. No sabía si podía contar la historia de todo un siglo en tres novelas. Incluso me preparé para tener que renunciar... Pero no tuve que hacerlo. ¿Por qué decidió embarcarse en un proyecto de esa envergadura? -Porque el siglo XX es el periodo más dramático de la historia. Vivimos la Primera Guerra Mundial, la más terrible que nunca se haya conocido; la Segunda Guerra Mundial, que todavía fue peor; y luego la Guerra Fría, que si se hubiera convertido en una guerra al uso nos hubiera destruido. Además, es nuestra historia: yo nací en 1949 y la mayor parte de mis lectores nacieron en el siglo XX. Es la historia de lo que hicimos, y de lo que hicieron nuestros padres y abuelos. -Ahora que tiene una visión muy completa y documentada del siglo XX, ¿cómo lo definiría? -Hoy el ser humano está mejor que hace cien años. Hemos avanzado y hecho progresos increíbles. Somos más iguales, más libres y prósperos. Y, pese a todo lo ocurrido, no nos matamos tanto o no con tanta frecuencia. Aunque haya una terrible violencia y bombardeos, no estamos tan mal como antes. -El problema es que quizá en los últimos años hayamos padecido los efectos de una guerra distinta, una guerra económica. -Deme un ejemplo. -La crisis económica ha dejado por el camino a una parte de la clase media. ¿Por qué cree que eso es una guerra? -Porque aunque no haya víctimas físicas, humanas, sí las hay sociales- -La última vez que se hundieron bancos y hubo una recesión mundial, eso llevó al ascenso del nazismo y de los fascistas, lo que desembocó en la Segunda Guerra Mundial, donde hubo millones de muertes. Ahora, aunque mucha gente lo haya pasado muy mal, no ha habido una guerra, y aunque sí vemos un resurgir de los partidos de extrema derecha, no tenemos a los nazis. ¿De dónde viene el título del libro? -Durante la Guerra Fría sabíamos que, en cualquier momento, podría producirse una guerra nuclear que hubiera matado a todo el mundo. En ese sentido, estábamos al borde del abismo, al borde de la eternidad. -La novela deja muy claro por qué fracasó el comunismo. ¿Es es una opinión del Follett autor o va más allá? -Ambos. Me hubiera gustado encontrar algún elemento dramático en Reagan, que hubiera tomado una decisión que hubiera cambiado el curso de la historia. Pero llegué a la conclusión de que él no tuvo nada que ver con la caída del comunismo. Claro, como soy de izquierdas todo el mundo espera que tenga una mala opinión de Reagan... -También se muestra crítico con la política racial de los Kennedy. -Al principio, a los Kennedy no les interesaban los derechos civiles, era un problema político difícil y JFK creía que