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MARTES 30.9.2014 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.069 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. 14402 8 424499 000013 EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Se vende trozo de Historia Casi 25 años después de la caída del Muro de Berlín, hay quien sigue haciendo dinero con los restos del Telón de Acero. Un berlinés ofrece piezas por 7.000 euros IGNACIO RUIZ- QUINTANO TOT- O- RES De este tot- o- res de Mas derivó Madariaga su neologismo totorresismo para designar el aspecto extremista de la psicología española l tabarrón catalán rompe en paripé, sobre cuyo tapete el senyor Mas (pronúnciese con la gracia de Gaspart cuando llamaba senyor Amunik a Emmanuel Amunike) hace su envite de tot- ores De este tot- o- res derivó Madariaga, que en el fondo era un incauto, su neologismo totorresismo para designar el aspecto extremista de la psicología española. Desde un punto de vista totorresista pues, el senyor Mas sería más español que la bata de cola, sólo que la bata de cola no es cursi, y el senyor Mas, sí, como todos los separatistas. Si el lema separatista de los vascos es dialogar sin desfallecer el lema separatista de los catalanes sería votar sin desfallecer con Mas dispuesto, incluso a ir a la cárcel, como Pujol, que en el 60 fue llevado a una comisaría por cantar el Cant de la Senyera de Maragall, cuyo centenario venía de presidir Franco con Escarré, abad de Montserrat. ¿A la cárcel por totorresista Mas, cual un Ortega Cano o la Pantoja? Conviene recordar que el relativismo moral es el pan socialdemócrata. Contra el separatismo, la República enviaba a Barcelona soldados, pero Rajoy envía abogados, con lo que por una vez cobra sentido la tautología Estado de Derecho esa invención alemana, como toda la industria del Estado en Europa. (Por Gregorio Luri me entero de que Stalin pidió al filósofo Jan Sten que le explicara a Hegel, y cuando entendió que nunca entendería nada, lo mandó a fusilar. En un país donde un novio puede ir a la cárcel por llamar idiota a su novia, Mas no corre el menor riesgo de ser enchiquerado por promover el desguace de España, cuyos actuales habitantes, según creencia aceptada por todos, nacieron con el privilegio de decidir (votando) su ruina. Somos la generación decisionista y en el decisionismo estamos, otro invento alemán (importado en el 42 por el burgalés Conde para exponer su doctrina del caudillaje en Arriba Falta explicárselo a los chicos de la Complutense. E Wieland Giebel vende por internet segmentos del Muro de tres metros y medio de alto ción alemana en ciernes, un puñado de empresarios oportunistas se percató del negocio que supondría la venta de fragmentos del Muro de Berlín en un futuro cercano. No en vano, no son pocos los turistas que, en un arrebato fetichista, siguen llevándose a escondidas pequeños fragmentos de los tramos que siguen en pie en la capital alemana. También hay quien vende presuntos trozos en tiendas de souvenirs y en puestos ambulantes. Wieland Giebel es uno de los beneficiados de ese millonario negocio. El director de la editorial Berlin Story, especializada en la historia moderna de la capital alemana, descubrió hace un par de semanas durante un paseo en bicicleta un fragmento del muro en perfecto estado olvidado en un patio interior del populoso distrito de Kreuzberg. Sin pensárselo dos veces, se lo compró BERLIN STORY ANDREU JEREZ CORRESPONSAL EN BERLÍN l 9 de noviembre de 1989 las imágenes de berlineses orientales cruzando la frontera entre las dos Alemanias dieron la vuelta al mundo. Tras el anuncio de un portavoz del régimen socialista de que el Gobierno expediría visas sin restricciones para visitar Alemania occidental, las olas de ciudadanos orientales ávidos de conocer lo que había más allá del Muro de Berlín fueron imparables. Algunos interpretaron el anuncio de la dictadura oriental como la autoinmolación de un socialismo real que agonizaba por una ingente deuda externa y una economía inoperante. El Muro de Berlín (y su caída) no solo pasó a formar parte del imaginario del fin de la Guerra Fría y del definitivo pistoletazo de salida de la posmodernidad, sino que además se convirtió en todo un imán para las masas turistas que todavía hoy siguen peregrinando a lo que queda del bautizado como muro de la vergüenza Cuando está a punto de cumplirse el redondo 25 aniversario de su caída, el Muro sigue siendo una fuente de ingresos, y no solo por la cantidad de turismo que atrae. Pasada la resaca del hundimiento del Estado oriental y con la reunifica- E Una repostera muestra un pastel de chocolate a modo de réplica del Muro de Berlín, con motivo del 25 aniversario de su caída a la empresa a la que pertenecía el patio por un precio que (por razones obvias) no quiere revelar. Actualmente, Wieland vende por internet segmentos de tres metros y medio de alto por algo más de un metro de ancho a 7.000 euros la pieza (gastos de envío no incluidos) El interés por el Muro aún es muy grande asegura Wieland Giebel, en parte, porque sigue siendo difícil imaginarse cómo era la ciudad cuando estaba dividida La editorial de este empresario de los escombros de la Guerra Fría también ofrece variantes más baratas para quien no pueda o no quiera gastarse tanto dinero: los interesados pueden comprar un pequeño trozo del Muro de Berlín desde algo menos de 7 euros. El precio de un trozo de 33 kilos asciende a 699 euros. Un departamento de la Universidad Técnica de Berlín garantiza su autenticidad. La fascinación por los restos de los 155 kilómetros del muro de hormigón que separaba Berlín occidental de la oriental República Democrática Alemana parece ilimitada. Cuando está a punto de cumplirse el cuarto de siglo de su caída, museos de Londres, Nueva York, Buenos Aires, Seúl y Hawái tienen fragmentos del Muro de Berlín en sus EFE exposiciones permanentes. Una prueba más de que el capitalismo lo aprovecha todo de todo, incluso los restos del que fuera su gran enemigo histórico.