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50 CULTURA MARTES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2014 abc. es cultura ABC Bob Dylan Últimas noticias del gran bardo Edita las Basement Tapes completas, regala viejas letras y suena para el Nobel LUIS VENTOSO CORRESPONSAL EN LONDRES R once de esa colección de tesoros extraviados verá la luz el 4 de noviembre. Esta vez el bocado es suculento: The basement tapes complete Es decir: todas las canciones de sus misteriosas sesiones con The Band en su retiro rural de 1967. Seis discos con 138 temas, aunque se ofrecerá también una versión más económica y menos exhaustiva, con 38 canciones. obert Allen Zimmerman, Bob Dylan por decisión propia, es probablemente el más importante de los artistas del siglo XX todavía vivos. Con sus letras de fuego casi bíblico y su raro cantar nasal cambió la manera de contar el mundo. Pero a sus 73 años, el poeta se exprime para continuar siendo vigente también en el siglo XXI. Además, de paso hace caja, en todos los frentes y sin complejos. En febrero de este año, Dylan irritó a esos parroquianos tan sumamente despistados que todavía lo tienen catalogado como un profeta político. En el descanso de la Super Bowl, con una audiencia de 115 millones de telespectadores, protagonizó con su adusta cara de palo un anuncio de automóviles Chyrsler, y además cedió una canción de su obra maestra, el disco Blonde on Blonde de 1966, para... ¡un spot de yogures con un osito goloso! En mayo, inesperadamente, subió a su web la carátula de un nuevo disco, titulado Shadows in the night y el adelanto de uno de sus cortes, una recreación de una suave canción de 1945, que había cobrado fama en su día en la voz de Sinatra. La versión de Dylan, encarnado en un fino crooner, era estupenda, delicada y elegante. Pero del disco, previsto para agosto, nunca más se supo. Se especula con que puede ser todo de versiones y publicarse a final de año. Como compensación, sigue poniendo en valor sus archivos, las llamadas Bootleg Series La entrega número Las cintas del sótano Las cintas del sótano son el particular grial de la nutrida secta de los dylanólogos. En 1965, Bobby les puso los pelos como escarpias a los santurrones del festival folk de Newport, presentándose en el santuario progre de la guitarra de palo con una descarga eléctrica. A partir de ahí, explotó creativamente con su trilogía psicodélica, su cima, que incluye la que para muchos la mejor canción de la historia, Like a Rolling Stone En directo asombró con sus conciertos enchufados junto a The Hawks, una pandilla de canadienses errantes que luego serían The Band. Dylan era el rey del mundo, aunque a veces los folkies le gritasen ¡Judas! Pero el peaje era inmenso: tener que atender al papel de profeta de una generación, que sobrellevaba volando una nube de anfetaminas, cocaína y porros. Dylan ha confesado que iba camino de la muerte. Pero su moto Triumph lo salvó. En julio de 1966 sufre un accidente cerca de su casa rural próxima a Woodstock. Decide magnificar los daños para apearse del pedestal que lo estaba consumiendo y ponerse fuera de circulación. Se dedica a ser padre de familia, se corta el pelo, prueba la vida pastoril y el bucolismo rural. Pero cada día, para matar el bicho, graba música en un sótano con sus compinches de The Band, en una casa que bautizan como Big Pink. El sonido mercurial y rompedor de antes del accidente da paso a una música de raíces, más apegada al terruño y la tradición. Está inventando Costello y T- Bone Burnett, en el nuevo disco de viejas canciones de Dylan EFE El bardo en una imagen reciente REUTERS