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ABC MARTES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2014 abc. es internacional INTERNACIONAL 33 DE LEJOS PEDRO RODRÍGUEZ OTRO CUENTO CHINO Pekín ha utilizado la fórmula un país, dos sistemas solo para tranquilizar a la población de Hong Kong E AFP Un manifestante a favor de la democracia se protege con una máscara antigás en las protestas de Hong Kong Policías en Hong Kong descansan tras la jornada de manifestaciones en el centro de la ciudad EFE n la recta final del Imperio Británico, uno de los puestos más codiciados era el de gobernador de Hong Kong. El político conservador Chris Patten fue el último que pudo saborear aquella bicoca colonial. Tenía un salario, libre de impuestos, mayor que el del primer ministro británico; un Rolls Royce a su disposición, con una corona en lugar de matrícula; un yate de casi 28 metros de eslora; una villa para los fines de semana; y una residencia oficial, con un total de 56 personas a su servicio. Tamaño privilegio con hechuras de virrey se acabó en 1997 con el handover del territorio ocupado durante siglo y medio a China. Y con bastante premonición, ya hace tiempo que Chris Patten confesó que su mayor frustración como último gobernador británico fue no haber apretado el acelerador en la democratización de Hong Kong. Con la advertencia de que cualquiera que intentase impedir a los hongkoneses elegir libremente a su propio gobierno estaría escupiendo contra el viento Las protestas registradas en los últimos días y la inaudita represión con la icónica estampa a lo Tiananmen del manifestante que se defiende con un paraguas de los gases lacrimógenos están dando la razón a Patten. Los compromisos de auto- gobierno durante cincuenta años, incluida la promesa de elegir por sufragio universal a sus gobernantes para 2017, ahora están bajo cuestión. Pekín ha impuesto nuevas reglas para vetar a los candidatos a líder de la ciudad, ya que lo último que quieren los comunistas para el resto de China son malos ejemplos de reto a la autoridad, democracia y libertad. La fórmula de un país, dos sistemas utilizada para tranquilizar a la población de Hong Kong, está demostrando ser otro cuento chino. Una patraña que deja en evidencia el profundo subdesarrollo político que sufre el gran gigante asiático, a pesar de todos sus milagros económicos. La mezcla de capitalismo, autoritarismo y nacionalismo es un menú de dim sum que resulta intragable sobre todo para los jóvenes.