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ABC MARTES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2014 abc. es ENFOQUE 7 Perjudica a los catalanes Lamento que se haya convocado la consulta, porque desborda la democracia, divide a los catalanes, los aleja de Europa y del resto de España, y perjudica gravemente a su bienestar Libertad e igualdad Con este recurso defendemos la vigencia de la Ley democrática, que no es una restricción contra la libertad, es garantía de igualdad Diálogo dentro de la Ley Aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo, de superar una dialéctica estéril de confrontación. El Gobierno está abierto a cuantas iniciativas busquen ese objetivo; pero siempre dentro del más escrupuloso respeto a la legalidad bertad de plantear una reforma de la misma: proponerla en los términos democráticamente establecidos y conseguir los apoyos necesarios para sacarla adelante. Esa es la manera de hacer las cosas. Lo que no se puede hacer, o no debería hacer un gobernante responsable, es buscar atajos o subterfugios para violentar la legalidad, por muy adornados que vengan de bonitas palabras. Quisiera decir algo sobre el diálogo. El Gobierno ha mantenido permanentemente abierto un diálogo con el Gobierno de la Generalitat y yo, particularmente, lo he mantenido con su presidente. Pero lo cierto es que la Generalitat lleva tiempo desarrollando una política de hechos consumados que ha desplegado sin pausa y pretende que el Gobierno se vea forzado a encontrar una solución a decisiones unilaterales imposibles de compartir. Mi postura ha sido abierta, clara y firme. He estado dispuesto a negociar desde el primer día, pero nunca ha existido una posibilidad real porque, primero, se han tomado decisiones desde la Generalitat y, luego, se ha pretendido que el Gobierno de España no solo las aceptase, sino que encontrase, además, ÓSCAR DEL POZO Mariano Rajoy, ayer, momentos antes de leer su comunicado las vías políticas y legales para llevarlas a cabo. Cuando una parte actúa en contra del marco legal y de los intereses del conjunto, no puede ser la obligación del Gobierno encontrar un punto intermedio de acuerdo. La única vía real de diálogo habría consistido en plantear los problemas y buscar conjuntamente escenarios posibles para resolverlos. Se ha hecho lo contrario. Se han tomado decisiones unilaterales pretendiendo llegar a un punto de no retorno que obligara al resto a aceptarlo sin más. Y quiero hablar, por último, de responsabilidad, porque quien ha puesto en marcha todo este proceso es responsable de las graves consecuencias del mismo. Consecuencias que pasan por la deslegitimación injusta de nuestras instituciones democráticas o por la fractura de los lazos de hermandad que han unido a Cataluña y el resto de España durante toda nuestra larga historia en común. En particular, juntos, los catalanes y el resto de los españoles nos hemos otorgado una Constitución que ha brindado el tiempo de mayor prosperidad y bienestar en democracia de nuestra historia. Apoyada por una amplísima mayoría de los catalanes y refrendada por el pueblo español, nuestra Constitución, fruto del consenso, del diálogo y de la generosidad de todas las partes, ha permitido a Cataluña disfrutar del mayor reconocimiento y el máximo nivel de autogobierno, y durante más tiempo, de toda la historia. Lamento profundamente que, a pesar de todas estas consideraciones, el presidente de la Generalitat haya convocado esta consulta de autodeterminación. Lo lamento, porque va en contra de la Ley, desborda la democracia, divide a los catalanes, los aleja de Europa y del resto de España, y perjudica gravemente a su bienestar, por no hablar de la frustración a la que está condenando a una parte de los ciudadanos de Cataluña al animarles a participar en una iniciativa que no puede, por su ilegalidad, ver la luz. Lo peor es que lo sabía desde el principio. Creo que aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo, de superar una dialéctica estéril de confrontación y buscar un diálogo fructífero. Tanto el Gobierno como yo mismo estamos abiertos a cuantas iniciativas busquen ese objetivo; pero siempre dentro del más escrupuloso respeto a la legalidad, condición inexcusable de cualquier diálogo en una democracia seria y responsable como es la nuestra. Y, desde luego, quiero decir con toda claridad que, mientras yo sea presidente del Gobierno, la Ley se va a respetar en toda su integridad. Que todos los catalanes y el resto de los españoles estén tranquilos en ese sentido: todo el diálogo dentro de la Ley y ninguno fuera de la Ley PRIMER PLANO