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ABC MARTES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2014 abc. es ENFOQUE 5 POOL El ministro de Justicia jura su cargo A Dios pongo por testigo ÁLVARO MARTÍNEZ Haciendo uso de su libertad, y al gusto de sus creencias, el ministro de Justicia decidió que un crucifijo y una Biblia que perteneció a Carlos IV acompañaran a la Constitución en su juramento del cargo. Rafael Catalá inaugura así el nuevo procedimiento instaurado por la Corona para estas ceremonias, en el que se deja al alto cargo que elija los símbolos presentes cuando selle su compromiso con la Ley y con España. La decisión de Don Felipe, que se enmarca dentro de las medidas emprendidas para renovar la monarquía, es acertada, pues nada pintaban el Crucificado y el libro sagrado cuando el ministro elegía la fórmula de la promesa. Solo se jura ante Dios, a quien se pone por testigo de la obligación que se acaba de adquirir. Si no es así, es más coherente que ateos, agnósticos y el resto de los no alineados con la fe usen la fórmula de la promesa, en la que uno simplemente se obliga a hacer algo sin molestos albaceas divinos de por medio. España, esta vieja tierra de conejos es también la patria de todos los clichés y apriorismos. De tal forma que un día se instaló en la opinión pública que era mucho más modernito prometer que jurar, acto asociado a la carcunda por la progresía, a la que hasta las palabras le huelen a incienso. Hay miles de políticos (diputados, alcaldes, concejales, etc. que se han venido haciendo la foto prometiendo, acobardados quizás por el qué dirán y temerosos de que los mandaran con El Cid a Santa Gadea o a Tara con Escarlata O Hara. Luego, en Semana Santa, se dejaban ver delante de su cofradía o en la misa mayor del patrón de su pueblo. Mejor es, por tanto, dejar libertad de elección antes de que crezca el espectáculo creativo que algunos ofrecen ahora en las ceremonias de asunción de los cargos. Prometo por imperativo legal... acuñaron primero los proetarras, remoquete que luego copió el independentismo ibérico. Más allá ha ido el sector indignado, muy proclive a soltar una monserga en cuanto uno se da la vuelta, cuyos eurodiputados prometieron acatar la Constitución hasta que los ciudadanos la cambien y recuperen la soberanía y sus derechos sociales un mero blablablá, que es tanto como proclamar un te lo juro por Arturo Pero cualquiera le tose a un telepredicador antisistema; aquí, más que toserle, se le entrevista en prime time. ESPAÑA Rafael Catalá, ayer en el Palacio de la Zarzuela, en su jura como ministro de Justicia, en presencia del Rey, el presidente y la vicepresidenta del Gobierno