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80 GENTESTILO SÁBADO, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2014 abc. es estilo ABC El espía La hija de María Longoria y el traficante El- Assir sale con el ahijado de Valentino Khali El- Assir Fernández- Longoria está saliendo, desde hace algo más de un año, con Anthony Souza. Era la confirmación de un romance que llevaba tiempo de boca en boca entre los más altos círculos de la sociedad madrileña, que ven como la hija del millonario Abdul Rahman El- Assir y María Fernández- Longoria se empareja con el hijo del playboy y relaciones públicas Carlos Souza, íntimo amigo de Giancarlo Giammetti y de Valentino, un brasileño de éxito que estuvo casado con Charlene Shorto. Dos hijos nacieron de este matrimonio, Sean y Anthony, que son ahijados de Valentino y de su socio Giammetti, a los que quieren con locura y tratan como hijos. Tanto es así que este verano Khali fue invitada por la familia Valentino a pasar unos días en el barco del diseñador italiano, el TM Blue Allí coincidió con Naty Abascal, íntima del diseñador, y con más amigos de los anfitriones. El TM Blue es el barco más deseado por todo lo que allí acontece, y con el que recorren el mediterráneo de puerto en puerto y de fiesta en fiesta durante meses. Khali reside actualmente en Nueva York, ciudad donde conoció a Anthony, y donde hacen vida de pareja. Juntos van a fiestas y se divierten con otros amigos del mundo entero que tienen su punto de encuentro en la Gran Manzana. Eso cuando Anthony y su hermano Sean pinchan, ya que son dos de los Dj de moda, y Khali es la primera en lanzarse a bailar sus sesiones. Ella cursa estudios en Media Studies y adora el mundo de la moda pero su sueño no es ese, sino el de fundar una ONG para luchar contra el tráfico de mujeres y niños. Este espía está en modo ¡Hola! ¡Azúcar! Bingo Las Vegas LO MEJOR: La mente se mantiene agil. No hay blogueras LO PEOR: Pensar en ser centro de atención si cantas bingo PRECIO: Dos euros el cartón ¿DÓNDE? Bingo Las Vegas. Hermanos García Noblejas, 17. Madrid CORZAS MELLIZAS Memento mori DAVID GISTAU PROBANDO VOY Bingo s Night Out ROSA BELMONTE Cuando en el barrio de Salamanca se celebra la Fashion s Night Out, hay que huir a San Blas. Al bingo. El bingo es verdad (y es posible que hasta sea hipster) Tengo una falta. Pero la culpa no es de Alberto Isla, pobre, a quien ya vemos como al Woody Allen disfrazado de espermatozoide. No sé cómo lo han contratado en el Bingo Las Vegas y no en BioSperm. La falta es de riego en el cerebro cuando tengo que mirar mi cartón y no veo los números (qué grande es ese cantor de bolas que dice sieta por siete) Y encima, el dueño del establecimiento contándome cosas interesantísimas, como que la gente que fuma juega más. Está acostumbrado a la inteligencia prodigiosa de una binguera normal. Una como la que tenía al lado, que hojeaba el ¡Hola! manejaba varios cartones y atendía a Rosa Valenty, la relaciones públicas del local. Creo que podría haberse leído a la vez el Finnegans Wake de Joyce y montar una estantería de Ikea. Una es binguera de la misma manera en que Melody es rumberaaa. Como los gorilas. Además, estaba fascinada por la sala. Por los cisnes de cristal. Por las lámparas Tiffany. Por el jardín vertical (como en Gstaad) Por las columnas doradas de fuste estriado (sin basa) Por la figura del Tío Gilito. Y por la Mesa 1, la que ocupaba Sara Montiel, que no jugaba, con su hermana Elpidia, que sí. Un día, Sara Montiel cantó las bolas en el Bingo Las Vegas. Me habría venido bien la lentitud uno Debió de ser un acontecimiento similar a María Callas en Epidauro. También es la mesa de Bárbara Rey, que prefiere la tablet. La tablet te puede llevar hasta 60 cartones. Pero el bingo lo tienes que cantar tú (me da tanta vergüenza que creo que si una vez me tocara no lo diría por no levantar la voz) Estába haciéndome fotos con un cartón pegado en la frente cuando apareció Alberto (pil) Isla para tomar nota. Nos recomendó el cóctel Isla Margarita, que él mismo preparó. Es encantador. No me extraña esa mano con las chiquillas. Yo, porque podría ser mi hijo (aunque no me veo con tantos nietos, que luego te los encasquetan) Si cristaliza en adoquín, no sé. Y eso que los adoquines, como los enanos de Monterroso, tenemos un sexto sentido para reconocernos. Sólo fantaseo con ese momento de la concepción y este muchacho cantando bingo. as revistas vienen llenas de entierros, viudas, pensamientos suicidas, adicciones y enfermedades malignas, algunas de las cuales son incurables. Según el manual, aquí debería colocar ya el primer chiste, pero díganme cómo. ¿Me voy a reír de una necrosis pulmonar? Pero si estoy desolado. Busco whisky por la casa y un peluche al que abrazar. Lo que nunca supuse es que las revistas del corazón se convertirían en un memento mori que me potenciaría la hipocondría. ¿Tan difícil es limitarnos a que una antigua conejita de Playboy vestida de Nochevieja nos enseñe los aspersores automáticos de la nueva mansión que le ha comprado un rico industrial octogenario como este Richard Lugner que se casa en el Diez Minutos con una muñeca hinchable articulada de berlanguiano tamaño natural? ¿Eh? Abatido por los titulares trágicos, me arrojé sobre una palabra descubierta en Semana electroestimulación. Hombre, me dije, entre las recetas de cocina y los secretos de belleza han metido consejos para el uso del vibrador. Ahí seguro que me animo un poco. Pero quiá. La electroestimulación es sólo una técnica de gimnasia que utiliza Paula Echevarría para ser L bella por electrocución, o algo así, como si meter los dedos en un enchufe tonificara los músculos. En esa misma revista, Blanca Suárez dice que le gusta de un hombre que la haga reír (venga ya, a mí no volvéis a engañarme con eso) Y otra Paula, Vázquez, comunica que le apetece ser madre. Qué peligro, decir eso en voz alta cuando anda suelto Alberto Isla que se lo puede tomar como si acabaran de encomendarle una nueva misión, igual que Batman cuando ve proyectado el halo de luz de la petición de auxilio. Ya nunca más podré leer un ensayo literario en el que haya referencias a una obra seminal sin acordarme de Alberto Isla. ¿Ven? otro daño colateral de esta sección. Hasta busco sus rasgos en los de mis propios hijos, pero no, les gusta ir al colegio y trabajar, y eso despeja más dudas que una prueba de paternidad. No me extraña que Isabel Pantoja ande escamada con la reconciliación. Chabelita podría haberse reservado hasta que reparara en ella alguna casa real europea de las que pretenden democratizarse con matrimonios ajenos a la endogamia aristocrática. Otra reina indie y fashion- victim saliendo a divertirse en el día de su cumpleaños como una joven cualquiera de su tiempo. Hablando de niños y colegio. Un tema reiterativo es el del primer día de cole de hijos de famosos. Incluidas las Infantas en ¡Hola! que ya llevan adherida, y no les será ex-