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ABC SÁBADO, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2014 abc. es PRIMER PLANO 25 Fracasa el desafío al Reino Unido MUTUO RESPETO Isabel II apela a la unidad entre escoceses y británicos A. M. LONDRES Alex Salmond Líder nacionalista escocés En un mensaje a la nación, desde el castillo escocés de Balmoral y horas después del referéndum de independencia, la Reina Isabel II de Inglaterra hizo un llamamiento a la unidad entre escoceses e ingleses en un espíritu de mutuo respeto Para mucha gente en Escocia y en otros lugares, hoy será un día de emociones fuertes y enfrenISABEL II tadas en las familias, entre los amigos y entre nuestros vecinos reconoció la Monarca. Pero esa es la naturaleza de la robusta tradición democrática de la que disfrutamos en este país El despertar de un sueño imposible PERFIL per cápita de Escocia es mayor que la de Reino Unido, Japón o Francia o sus baños en el abundante petróleo escocés, le hicieron perder el norte. Tampoco le aportó demasiada claridad, una calle completamente entregada al sí y unas encuestas que vaticinaban unos resultados mucho más igualados. El fiasco ha sido grande. La diferencia no ha sido ni de un punto ni de dos. El SNP en general, con los pies en la tierra, ya contaba con un plan diseñado para garantizar una suave transición. El curtido político confundió el deseo con la Abandona el barco realidad. Se dejó arrastrar por la quimera del Muchos analistas veían a Salmond petróleo escocés y el fervor de sus partidarios negociando con los líderes britáA. M. LONDRES Sangre escocesa Isabel II reiteró su amor por estas tierras y pidió a los escoceses que aparquen sus diferencias para trabajar con un espíritu constructivo por el futuro de Escocia y de otras partes del país. La Reina, que había guardado silencio durante la campaña previa a la votación, quiso enfatizar su estrecha vinculación con Escocia. Por un lado, tiene sangre escocesa por parte de madre, la querida Reina madre, y por otro, año tras año se refugia en el castillo de Balmoral, en Aberdeenshire, para disfrutar de un verano más suave. Conociendo al pueblo de Escocia como lo conozco, no tengo duda de que los escoceses, como otros a lo largo y ancho del Reino Unido, son capaces de expresar firmes opiniones y reunirse luego en un espíritu de mutuo respeto capítulo aparte. En ningún caso podrán atribuir la victoria del no a una campaña rancia, desorganizada y carente de sentimiento, características que los separatistas supieron exprimir hasta el final. Cuando a Cameron le llegaba el agua al cuello, incapaz de contener el imparable ascenso del sí apareció Brown: el salvador de la Unión. En su discurso Una unión para la justicia social expuso con pasión la visión laborista de por qué Escocia debería permanecer en el Reino Unido y tocó la fibra sensible de buena parte del electorado. Brown ha salido del olvido al que le condenó el pueblo para rescatar a la unión y de paso, dar un empujón a su cuenta corriente con la publicación del libro Mi Escocia, nuestra Gran Bretaña Escocia no será independiente, pero las ansias secesionistas han alcanzado cotas insospechadas de la mano de un hombre que conquistó lo imposible. Primero lograr que los escoceses expresasen su voluntad con su voto en un referéndum y segundo, brindar a Escocia un generoso grado de autonomía. Dos hazañas no lo suficientemente significativas para el adalid de la ruptura, que ha decidido apearse de las filas del SNP. Con la mayor parte de las encuestas en contra, el animal político que en el 2007 había sido elegido como el primer nacionalista al frente del Gobierno de Escocia jugaba con una amplia desventaja. Las amenazas de los bancos, de la UE y de Londres estremecían a esa parte del electorado perdido en una amalgama de cifras y folletos de propaganda. Pero él caminaba en una ficción paralela. Cuando uno se involucra de tal manera en un proyecto, llega un momento en el que la realidad queda desvirtuada por sus propios deseos. Y eso le sucedió a Salmond. Sus alardes de que la renta Corrección de rumbo Este nieto de fontanero condujo con vigor al nacionalismo escocés hacia la orilla izquierda IVÁN MATA nicos las promesas de más poderes para Escocia, que ofrecieron si los votantes optaban por permanecer en Reino Unido. Será su sustituto el que asuma esa tarea. El nieto de un fontanero, que pulió su hosco carácter para conectar con el público, manejó con determinación y personalidad el timón del SNP durante veinte años, dirigiéndolo más bien hacia la margen izquierda. Su número dos de viaje, Nicola Sturgeon, suena fuerte como su posible sustituta. De momento no se ha confirmado nada. Sturgeon, junto al ministro de Finanzas escocés, John Swinney, tratarán de pasar página lo más rápido posible. No hay que olvidar que para el SNP el tiempo apremia. En las próximas elecciones regionales de 2016 deberá presentarse ante los votantes como un partido profundamente renovado que ha sabido levantarse tras la dolorosa derrota. Alex Salmond, que cumplirá 60 años en diciembre, estuvo al frente del SNP entre 1990 y el año 2000, antes de renunciar al cargo y volver triunfante en el año 2005. Desde el 2007, ha sido ministro principal de Escocia. En el año 2011 arrasó, con 69 escaños, y se vio con fuerza para lanzar el referéndum que finalmente ha supuesto el final de su carrera. El dirigente vencido tardó apenas unas horas en comunicar su triste despedida. Ahora tendrá mucho más tiempo para disfrutar de su desconocida faceta como cantante de tonadas del folk escocés, asistir a carreras de caballos o compartir más momentos con su mujer, Moira.