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ABC MARTES, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2014 abc. es cultura CULTURA 51 Silvina Ocampo, la gran escritora detrás de Adolfo Bioy Casares La biografía La hermana menor recupera la figura de la autora argentina INÉS MARTÍN RODRIGO MADRID AFP se, tropiezan las unas con las otras. Personajes todos ellos con los que Reza acaba concluyendo que la felicidad es una disposición que no depende de las circunstancias Otra cosa es que se sacuda de encima con gran habilidad esa fama de autora que gusta de maltratar a sus criaturas literarias. No lo entiendo. Amo a todos mis personajes. Nunca los mato e incluso impido que caigan demasiado enfermos ilustra. Autora de cinco novelas y celebrada como una de las dramaturgas vivas más representadas, para Yasmina Reza no existe distinción entre teatro y narrativa ya que, sencillamente, no se pueden tener dos estilos Tampoco existe cambio alguno, señala, cuando su trabajo consiste en saltar a la arena para convertirse en la sombra de un influyente político, como hizo en 2006 con el entonces candidato a la presidencia de Francia, Nicolas Sarkozy para publicar El alba la tarde o la noche Una experiencia que, asegura, no repetiría con el actual presidente francés, François Hollande. Sarkozy es un personaje de novela. Hollande no, aunque le pasen cosas de novela justifica la autora, para quien no deja de ser paradójico que la campaña de este último estuviese en buena parte basada en atacar las intimidades de Sarkozy y ahora se haya encontrado sus trapos sucios aireados a los cuatros vientos. Hollande basó su campaña en decir que sería diferente, que lo público y lo privado estarían completamente separados, pero ahora es aún peor zanja. Silvina Ocampo (1903- 1993) era radical en su militancia. Olvídense de géneros. Hablamos de literatura en estado puro. Porque la escritora, esquiva y extraña, fue una de las más grandes integrantes de las letras argentinas del siglo XX. Pareja de Adolfo Bioy Casares (1914 1999) vivió a la sombra del autor de La invención de Morel durante más de cuarenta años, entregada a ese amor que solo entienden los que de verdad lo sienten. Y es que, como escribió su gran amigo Jorge Luis Borges (1899 1986) Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor Pero Silvina Ocampo decidió vivir (y amar, para después escribir) en lugar de prescindir, como deja bien claro La hermana menor (Ediciones Universidad Diego Portales) biografía de la autora escrita por Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) que llega a España coincidiendo con el centenario de Bioy Casares. Hace unos años hice un perfil de Alejandra Pizarnik, quien, se rumorea, tuvo un romance con Silvina Ocampo. Ése fue el germen confiesa Enríquez vía email. Al poco tiempo, la periodista y editora Leila Guerriero (Junín, 1967) la sugirió escribir sobre Silvina, reto que aceptó, pues es un personaje misterioso El objetivo era, según explica Guerriero también por email, responder una serie de preguntas: ¿había sido poco valorada en vida? ¿cómo había sido su relación con Bioy y con su hermana Victoria? ¿cómo había encajado en su época? ¿había sido una mujer fascinante, hechicera, feliz, infeliz? Preguntas que en La hermana menor obtienen respuesta gracias al trabajo de Enríquez. Fue la cuentista más importante de Argentina. Era intencionalmente secreta y discreta; sus libros de cuentos, en ocasiones surrealistas y muchas veces crueles, no se parecen a nada asegura Enríquez. Quizá por esa originalidad le costó encontrar lectores. Además era una mujer extravagante: riquísima, de una familia aristiocrática (los Ocampo) y sin embargo sumamente austera y sencilla, no tenía vida social, la mayoría de sus amigos eran gays, artistas o gente común remata. Junto a Bioy Casares formó una pareja muy especial... y abierta. Él tenía muchas amantes, probablemente ella también. Sin embargo, jamás se separaron, hasta el final fueron lectores el uno del otro (Bioy Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, en una imagen de 1960 decía que no publicaba nada sin mostrárselo a Silvina) Además, era una de las pocas amigas de Borges, a quien solía acompañar al médico y con el que cenaba casi todos los días. El autor de El Aleph admiraba a Silvina (sobre todo como poeta) aunque Enríquez sostiene que ella era mucho más arriesgada que Borges y Bioy Ese riesgo hizo, como explica Guerriero, que su talento magnético trascendiera el círculo áulico de los que siempre la admiraron y empezó a hablarse de ella como de una auto- ABC El amor y la escritura Él tenía muchas amantes, pero jamás se separaron y Bioy no publicaba nada sin mostrárselo a Silvina ra de enorme valía De la Silvina cuentista, poeta, pero sobre todo de una mujer con un universo propio muy único, sumamente complejo, oscuro y luminoso a la vez que vivió siempre con el afán de permanecer oculta, pues en ella había una suerte de opacidad voluntaria, muy enraizada desde pequeña Opacidad que, según Enríquez, mantenía un poco por pudor y otro poco para tener libertad: al estar oculta podía prescindir de muchas de las obligaciones que se le imponen a una mujer de su clase social y de su familia Porque Silvina hacía lo que quería, vivía como quería y, en su época, necesitaba no ser demasiado pública Para eso dejó su obra, para trascender más allá de su vida. Y para que en el centenario de Bioy se hablara de Silvina Ocampo, la gran escritora argentina.