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40 ECONOMÍA En la muerte de Isidoro Álvarez MARTES, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2014 abc. es economia ABC Gran empresario y asturiano ejemplar ANÁLISIS MATÍAS RODRÍGUEZ INCIARTE M i última reunión con Isidoro Álvarez tuvo lugar el pasado mes de julio con ocasión de un Consejo de la Financiera El Corte Inglés que él presidía. Recuerdo su acogida, como siempre, calurosa y cortés. Dirigía el Consejo con autoridad y una gran atención al detalle. Intervenía poco, dejando hablar a los demás, pero cada palabra suya era oportuna e iba al grano. No se perdía en la hojarasca. No en vano 25 años al frente de El Corte Inglés y 55 como consejero de la compañía le situaban en una atalaya distinta. Su visión del negocio era una combinación de conocimientos, intuición, experiencia y una inmensa capacidad de trabajo. Deja una obra gigantesca en el mundo de la distribución al convertir El Corte Inglés en la primera empresa del sector en Europa y en una marca de referencia, parte esencial de la realidad económica y casi del paisaje de España. Era una persona hecha a sí misma, por su dedicación y esfuerzo que, al mismo tiempo, arrancaba de una formación económica sólida: se había licenciado en Ciencias Económicas con la calificación de Premio Extraordinario. Recordaba el aserto de Ortega y Gasset: la vida nos ha sido dada, pero no nos ha sido dada hecha En las numerosas ocasiones en las que tuve la oportunidad de conversar con él, a lo largo de los años, siempre mostró una gran curiosidad por cuestiones de la economía española e internacional. Pudo desplegar esa curiosidad intelectual en otros ámbitos y su ejemplar dedicación e impulso a la Fundación Ramón Areces son testimonio de ello. España debe mucho a esa generación de empresarios visionarios como han sido Emilio Botín e Isidoro Álvarez que no se conformaron con desarrollar, con gran éxito, su propia empresa sino que también tuvieron la generosidad de abrirse a la sociedad y dedicar buena parte de su esfuerzo al desarrollo del talento y de la cultura. Nunca olvidó su origen asturiano. Al recibir la Medalla de Oro de Asturias pronunció estas palabras que no pueden resumir mejor su sentimiento asturiano: Soy hijo de Asturias. Mis recuerdos de juventud son nostalgia de sus ríos; de la magia de las noches de niebla, de los días de lluvia, del verde de los valles y del vértigo de las montañas Le recordaremos siempre. RODRÍGUEZ INCIARTE ES PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN PRÍNCIPE DE ASTURIAS Las banderas que coronan las entradas principales de los almacenes estaban ayer a media asta MATÍAS NIETO Los trabajadores que coincidieron con Isidoro Álvarez recuerdan las rutinas de su presidente en El Corte Inglés Siempre quería su rioja y su ABC TATIANA G. RIVAS MADRID inguno de sus trabajadores habla mal de don Isidoro Así le mientan al recordarle. Aunque un camarero privado solía atender a Isidoro Álvarez en las oficinas de El Corte Inglés de la calle Hermosilla, a él le gustaba pasearse por los diferente grandes almacenes madrileños para integrarse como un cliente más. Hasta tal punto que esperaba la fila como si no fuera don Isidoro Si teníamos jaleo en el restaurante y había cola para entrar, él decía: Tranquilo, el cliente es lo primero comenta un encargado. Incluso llamaba por teléfono para pedir cita en las peluquerías donde cada 25 días se cortaba el pelo. Alternaba entre la tienda de Luis Tachi de El Corte Inglés de Castellana y la de Goya. Y esperaba su turno y pagaba el servicio como cualquiera. Y si había mucho ajetreo en la peluquería, esperaba recorriéndose las instalaciones tranquilamente. Su último corte fue el pasado 28 de agosto. Cuando venía siempre quería su ABC. Pedía que se lo guar- N dara. Recuerdo un día en el que solo quedaba uno; se lo dimos y, mientras él lo leía, otro cliente solicitó el diario. Le dijimos que estaba utilizándose. Pero don Isidoro se levantó con el periódico y se lo dio con gran amabilidad relata otro operario. ría su rioja. También le gustaba mucho el arroz y los calamares revela otro trabajador. Era un hombre de costumbres, fiel a sus rutinas. Tampoco fallaba a su traje azul y su corbata negra. El trato de don Isidoro a sus empleados era cordial. Saludaba y se despedía de todos No se escuchan críticas sobre el que fuera presidente de esta institución madrileña. Puede haber quejas por otras cuestiones de la empresa, pero sobre don Isidoro, no. Pese a que no era accesible, sino más bien callado y frío, todos nosotros le apreciábamos. Era muy respetuoso con el trabajador y eso se valora de forma muy positiva considera otro empleado. Banderas a media asta Un minuto de silencio a las doce de la mañana, una sintonía tranquila en todas sus plantas y todas las banderas que coronan la entrada de los principales establecimientos de la cadena a media asta. Ésa fue ayer la forma en la que el El Corte Inglés dijo adiós a su presidente. El funcionamiento, dentro, era como el de un día cualquiera. Pero es que él no hubiera querido que el cliente hubiera visto alterado nada afirma un trabajador de esta institución. Sabíamos que estaba mal, pero tampoco se esperaba su muerte. Nos quedamos perplejos con la noticia. Pero la actividad sigue y hay que continuar dando lo mejor de nosotros manifiesta un responsable. Hoy la empresa emitirá un comunicado a través de megafonía a todos los trabajadores antes de la apertura de puertas en los centros. Así cerrará el imperio de Ramón Areces la etapa de don Isidoro un gran presidente Fiel a sus rutinas Recuerdo la primera vez que le corté el pelo hace más de dos décadas Ahí casi me temblaba el pulso. Le pregunté que cómo lo quería y me dijo: No sé Así que me callé y lo hice lo mejor que sabía. Pedía el mismo corte cuenta. Don Isidoro a veces desayunaba en El Corte Inglés de Princesa; otras comía en el de Goya o en Castellana. En el restaurante de Preciados era difícil que se le viera. Quería pasar desapercibido afirman. Le he servido comidas unas cuantas veces. Era un amante del jamón. Siempre que- El cliente, lo primero Cuando iba a las peluquerías o a los restaurantes de sus establecimientos esperaba como uno más