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ABC SÁBADO, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2014 abc. es AGENDA 71 Necrológicas Enrique Fèvre (1944- 2014) Un caballero argentino Fue intachable en todos los sentidos: gran marido, gran padre y gran amigo E Enrique Fèvre Schimd nació el 2 de julio de 1944 en Buenos Aires y ha muerto en Madrid el 17 de agosto de 2014. Fue un empresario que dejó su impronta en firmas como Peugeot, Axa o Detector y, sobre todo, fue un gran hombre. nrique Fèvre era un conocido hombre de negocios dentro y fuera de España. Pero sobre todo y ante todo era un gran hombre, un caballero argentino y mi mejor amigo. Nos criamos y educamos juntos en nuestro querido pueblo natal San Isidro, en Buenos Aires. Sus padres eran íntimos amigos de mis padres, sus hermanos de los míos y nosotros forjamos nuestras vidas compartiendo vivencias y amistades. Ambos nos vinimos a Europa a explorar lo que para nosotros era un nuevo mundo y a completar nuestra formación. Enrique primero a Suiza y luego a EE. UU. yo primero a España y después a EE. UU. pero más adelante, por circunstancias de la vida, y estoy seguro de que por destino divino, nos establecimos definitivamente en Madrid, hace ya más de 30 años. Aquí compartimos amigos. Recuerdo con mucho cariño nuestros asados en su casa en los que junto con otros matrimonios amigos intercambiábamos planes y analizábamos los distintos momentos de nuestras vidas con sus éxitos y fracasos. Muchos de ellos se cumplieron, creo que con éxito. Fue el empresario más exitoso en todo lo que desarró: Peugeot, Axa, Detector, donde su pa- ABC pel fue relevante y en donde se le recuerda por su eficacia empresarial, pero sobre todo por su aporte humano. Los que le acompañábamos en esos sueños y acciones, gracias a Dios, pudimos irlos haciendo realidad en mayor o menor medida (Herbert y Graciano con Prosegur) y humildemente yo en mi área médica en el Hospital 12 de Octubre y Oncocenter. Realidades hoy muy vinculadas a nuestras vidas e ilusiones. Estoy absolutamente seguro de que en gran parte de lo que conseguimos, mi amigo tuvo un papel crucial. Podría relatar cientos de anécdotas que mostrarían la valía personal de Enrique, bien conocida por su familia y amigos. Podría empezar y nunca acabaría, siempre admirando lo que en su esencia era. Un caballero a carta cabal, intachable en todos los sentidos, gran marido, gran padre y gran amigo, alegre, cariñoso, culto y con profundos sentimientos religiosos. A Enrique le diagnostiqué hace ya seis años un cáncer de pulmón que tratamos de manera efectiva inicialmente, pero que por desgracia volvió a aparecer al cabo de un tiempo. Ha sido una de las experiencias más duras en mi carrera profesional, pero tuve la gran suerte de encontrarme con el mejor de mis pacientes en todos los sentidos. Asumía y aceptaba con una sonrisa las noticias buenas y malas y encaró la enfermedad, con la ayuda de Inés, sus hijos y sus amigos, con una dignidad única. Sonrío al recordar esa mirada cómplice, de tranquilidad, que me dirigías cada vez que nos veíamos. Me quedo con ello. Ha sido y será un ejemplo y contamos con la suerte de haber seguido estrechando lazos entre nuestras familias, hijos y nietos continúan nuestra senda. Desde aquí te pido Enrique, querido amigo, que desde el cielo, donde estoy seguro estás, nos sigas ayudando para que imitándote, podamos ser todas grandes personas como has sido tú a lo largo de tu vida. HERNÁN CORTÉS- FUNES Emilio Cuevas Díaz (1927- 2014) El toreo en blanco y negro Cuevitas, como era conocido, fue uno de los grandes fotógrafos taurinos del siglo XX as fotografías de toreros en blanco y negro tienen un sabor añejo. Incluso nostálgico. Imágenes de recuerdos de tiempos pasados en los que el toreo era otra cosa bien distinta a como lo conocemos en la actualidad. Y buena parte de esa historia salió del objetivo de uno de los fotógrafos taurinos más relevantes del siglo XX, Emilio Cuevas Díaz, conocido artística y cariñosamente como Cuevitas. Empezó su andadura plasmando muletazos y faenas en aquella plaza madrileña de Vista Alegre donde muchos chavales soñaban con dar ese salto a la fama taurina que les hiciese figuras del toreo. De ahí a ser uno de los más buscados por los grandes, caso de Luis Miguel Dominguín, Antonio Ordóñez, Paco Camino, El Niño de la Capea o los hermanos Girón, por citar solo a unos cuantos. Sus fotografías se podían ver, admirar en las revistas especializadas durante más de cincuenta años. El propio nobel de Literatura Ernest He- Emilio Cuevas Díaz nació en la localidad toledana de Espinoso del Rey y ha muerto el 5 de septiembre de 2014 en Madrid a los 87 años. Comenzó su andadura como fotógrafo taurino en 1949 y desde entonces fue considerado como uno de los más destacados. Su hijo José Antonio continúa con la dinastía. L mingway le solicitó imágenes para aquella obra cumbre de la literatura no solo taurina sino universal: El verano sangriento Hoy profesionales y aficionados vuelven a rememorar el toreo a través de sus fotografías en blanco y negro. PABLO DE LA CRUZ