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ABC SÁBADO, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2014 abc. es estilo GENTESTILO 59 Primera dama Yo no estaba hecha para el puesto. Había que ser demasiado hipócrita y yo vengo de un medio en el que se es espontáneo De referencia Cuando se publicó el reportaje, todo el Elíseo salió a comprar ejemplares de la revista Closer lectura de referencia en las redes sociales. Trierweiler cuenta cómo Hollande utilizó la expresión en una reunión de familia, dirigiéndose a sus hermanos: Ah... los Trierweiler no son unos sans dents sin dientes. La frasecita fue recibida con un silencio devastador Rememorando intimidades, desde el palco de sucesivos lechos de amor, Trierweiler pasa revista a los comentarios pérfidos de Hollande sobre toda la clase política. Cuando estalló el escándalo sexual de Dominique Strauss- Kahn (DSK) la pareja Hollande Trierweiler acababan de hacer el amor. Y Hollande comenzaba a dormir, plácidamente. Inquieta, Trierweiler despertó a su amante... que comentó el asunto desde la óptica más navajera de los ajustes de cuentas entre DSK, Martine Aubry (aspirante a la candidatura socialista a la jefatura del Estado) y él mismo. La confesión Él me dijo cómo comenzaron. Primero fueron tres meses, luego seis. Llevaban un año Machista Hollande: Claro que tardas poco en ponerte guapa. Por otro lado, no se te pide otra cosa Intimidad Desprecios ABC Esa confusión de géneros (el relato íntimo, las memorias personales y la crónica política más desgarrada) confiere al relato de Trierweiler su fisonomía más cruel e inquietante. Toda la élite política socialista pasa por el oscuro laberinto de los pasillos del poder. Trierweiler recuerda como Manuel Valls, futuro primer ministro; Pierre Moscovici, futuro ministro de Economía y Stéphane Le Foll (futuro portavoz persoGayet nal del jefe del EstaLa ex primera novia no do) le reían las gracarga tintas sobre la cias y competían en amante de su ex, que halagos hacia ella. reapareció en Cannes Cuando ellos comhace dos semanas prendieron que la amante y primera dama había caído en desgracia, comenzaron a darle la espalda, con oscuras maniobras palaciegas. A la hora de los ajustes de cuentas, Trierweiler los trata a ellos recordando intimidades y detalles escabrosos. ¿Stéphane Le Foll? Oficiaba, según Trierweiler, de algo así como palafrenero o chambelán en cuestiones íntimas. Cuando la amante deseaba ver al presidente, debía pasar por la antecámara de Le Foll, que desmiente esas bajas tareas del palafrenero vigilante de guardia en el Elíseo. ¿Pierre Moscovici? Ah... él: era cómplice de Dominique StraussKahn en devaneos amorosos. No era un secreto que Moscovici fue amigo y partidario político del exdirector gerente del FMI. Trierweiler desentierra otra faceta menos conocida. Moscovici también fue un soltero empedernido presto a acompañar a DSK en oscuras aventuras nocturnas. ¿Manuel Valls? El actual primer Hasta nuestro cuarto de baño se convirtió en una sala de reuniones. Entraban sin llamar Intromisión Le Foll me decía que si quería pasar la noche con François le tenía que pedir audiencia a él ministro fue un cómplice de Trierweiler durante algún tiempo. Mientras duró la luna de miel. La ex del jefe del Estado recuerda la rapidez del actual jefe de Gobierno volviéndole la espalda, con la misma celeridad que el mismo cómplice se transformaba en un rival temible. Consecuencias Hollande y su guardia pretoriana dieron ayer una rueda de prensa: Siempre he estado al lado de los más desfavorecidos Y añadió: Hay que respetar la presidencia El laconismo habitual. Para unos, Trierweiler ha escrito un libro vergonzoso demoledor para la institución presidencial desacralizada con ferocidad. Para otros, Trierweiler ha abierto una veda inquietante. El paisaje de ruinas íntimas y morales que ella describe es el paisaje de la élite política en el poder. Más allá del esperpento rosa pasión, más allá de los desmentidos que puedan llegar, Francia vive un vodevil siniestro, instalando en la plaza pública las más íntimas miserias de su jefatura del Estado. Mientras, ayer en París, las memorias de Valérie seguían vendiéndose. Al mismo tiempo, un grupo de sans dans se manifestaba.