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ABC DOMINGO, 31 DE AGOSTO DE 2014 abc. es estilo CULTURA ABCdelVERANO 87 CADA DÍA, UN LIBRO A ellos, les ha llamado la atención los cinco conciertos organizados alrededor de obras electrónicas en combinación con instrumentos acústicos, varios para formaciones de cámara y aquellos dedicados a mostrar las nuevas posibilidades técnicas y expresivas del acordeón microtonal el piano, el vibráfono o la viola. En este entorno, apenas necesitan presentación Iñaki Alberdi y Rafael Gálvez, Stéphne Ginsburgh y Miquel Bernat, el Cuarteto Tana y el Ensamble L Instant Donné. El compositor Ramón Lazkano es el responsable de estas convocatorias entre las que cabe destacar la protagonizada por el viola Christophe Desjardins. Su concierto, auxiliado por el técnico Juanan Ros del Laboratorio de Electroacústica de Musikene, fue una apabullante demostración de calidad y virtuosismo, desde el estreno de Ilargi de Gabriel Erkoreka, a la Improvisation II- Portrait de Emanuel Nunes o la Partita I de Philippe Manoury. En el caso de la obra de Erkoreka, escrita en 1997, por su capacidad para poner en valor el vuelo poético de algunos episodios y de otros más dramáticos, particularmente elocuentes los bordoneados. En el resto del programa porque las obras deben mucho al intérprete y a su capacidad para construirlas durante el concierto. Los recursos de Desjardins son, en cualquier caso, la parte más obvia de una interpretación con mucho de subjetividad, que apela a convertir el sonido en una forma de sentir. No cabe mejor concentración para un festival que quiere hacer de la música en algo sustantivo: una experiencia. BACK IN AMERICA BARRY GIFFORD Renacimiento, Sevila, 2006. 189 páginas. Traducción de Blanca Tortajada. QUINCENA DONOSTIARRA Público sin miedo ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Alrededor de los grandes espectáculos programados en la Quincena Musical donostiarra, ya sea la ópera, el ballet o los conciertos sinfónicos, giran una serie de ciclos que otorgan al festival una personalidad muy particular. Lo demuestra muy bien el ciclo de música contemporánea capaz de congregar a un público fiel, distinto, inquieto y, sin duda, entusiasta. Apenas hay que asomarse al Museo San Telmo o a la sala polivalente del Kursaal para comprobar cómo se derrumban algunos miedos, hoy especialmente acentuados, en referencia a los nuevos públicos o al interés de los jóvenes por la música clásica. En la carretera i hay un cine que narra los hechos de las grandes praderas, la nueva épica americana, el western; también existe una poesía que cuenta y vive el ancho y ajeno territorio norteamericano como un viaje hacia uno mismo, un viaje en vano, un viaje para romper el terrible paso del tiempo. Viajar es la gran metáfora de los Estados Unidos, las ciudades fronterizas, las carreteras secundaria, los moteles, los bares canallas, perdidos en la memoria, los largos atardeceres mientras alguien relata su historia a la sombra de una copa de whisky en la barra de algún desvencijado pub, las autopistas sin fin, las vidas errantes y la jungla del asfalto, los encuentros al azar y las separaciones invisibles, los anhelos y los sueños rotos en un vaso de cerveza, las sombras que se rompen en el duermevela de una noche de tormenta. Barry Gifford con Back in America recrea esa sensación, en la brevedad de un disparo directo a la melancolía, al desgarro, al cansancio, con la media sonrisa de quien ha visto y vivido demasiado como para contarlo. Su poesía es tan próxima como el relato de un amigo vencido y confeso. Un tipo duro que como buen escritor, sabe que pocos son los que gracias a su literatura atraviesan la puerta invisible que lleva al lector a dar con la llave correcta. Y entrar en lo más íntimo. Como Whitman la poesía de Gifford podría decir también que cuando hablo de mi hablo de ti Su llave es esta colección de formidables poemas. El asombro de una revelación. En la estirpe de Lowry, de Kerouac, de Cassidy, de Ginsberg, de Corso. La poesía siempre es un regreso, porque a estas alturas ya en realidad no hay nada que perder Nunca lo hubo: Viejo vaquero cruzando Oakland street con andares de rodeo manos y cara manchadas botas arañadas, agrietadas camisa sucia por fuera saliendo del bolsillo trasero izquierdo de los vaqueros gastados La Ilíada si tan solo Homero pudiese verlo, dirigiéndose a un hotel mugriento media pinta de mal bourbon en una bolsa sueña glorias de Grecia y su caballo perdido Como tantas cosas en la carretera, en la vida. S FERNANDO R. LAFUENTE