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58 CONVERSACIONES DE ESTÍO Pablo d Ors DOMINGO, 31 DE AGOSTO DE 2014 abc. es ABC mos pensando que la educación es fundamentalmente algo intelectual, amueblar una cabeza, pero el ser humano no es solamente mente; también es cuerpo y también es espíritu. Toda formación debería ser integral, haciéndose cargo de lo que el ser humano es. Evidentemente que yo utilizo una antropología cristiana, pero creo que otras muchas antropologías de otra índole compartirían esta visión. ¿Qué libros han dejado una huella más honda en su formación intelectual y sentimental? El peregrino ruso que es un anónimo ruso; los Diarios de Kafka; La broma de Milan Kundera... ¿Sigo diciendo? Tentación de Janos Szekely, húngaro, guionista de Lubitsch; El sobrino de Wittgenstein de Thomas Bernhard; El libro del desasosiego de Fernando Pessoa; Los ojos del hermano eterno de Stefan Zweig... ¿Sigo? Stoner de John Williams, lo leí hace un año y medio, y me pareció el mejor libro que he leído en mucho tiempo; El canto del pájaro de Anthony de Mello; La montaña mágica de Thomas Mann; las Conversaciones con Goethe de Eckermann... Creo que es suficiente. ¿Qué aprendió de su etapa de misión en Honduras? -Fue una época muy feliz, y lo que me ha dejado es la conciencia del privilegio que supone haber nacido en un país como el nuestro, y la importancia de no olvidar nunca que hay tres cuartas partes de la humanidad que no tienen lo necesario para vivir. Yo creo que uno puede optar por vivir entre los pobres o decidir no vivir entre los pobres, pero nunca debe olvidar que hay pobres en el mundo. ¿Qué le dice la teología de la liberación? -En el seminario en el que yo estudié se respetaba mucho la teología de la liberación y estudiábamos a los teólogos de la liberación. Me produce un enorme respeto. Yo no me defino como un teólogo de la liberación, pero los he leído, los he estudiado, y creo que han hecho una aportación extraordinaria a la Iglesia. ¿Quiénes son y qué buscan los Amigos del Desierto? -A raíz de la recepción extraordinaria que ha tenido el libro Biografía del silencio he ido recibiendo en este último año y medio muchos correos de personas de todo tipo, buscadores, pidiéndome que acompañara o les enseñara a meditar. Llegó un momento en que me sentí tan desbordado con todas esas demandas porque prácticamente todos los días recibo correos de este tipo que entonces, junto con un grupo de seis o siete amigos con los que comparto esta sensibilidad acerca de la importancia de la meditación y de la contemplación (yo los utilizo como sinónimos, puesto que meditación viene del latín, meditatio que significa peregrinar hacia el centro y contemplación también viene del latín, contemplatio que significa estar en el templo así que para los cre- El escritor y sacerdote Pablo d Ors, en la terraza de su casa de Madrid yentes nuestro centro es un templo) decidimos acompañar a cuantas personas quisieran en su peregrinaje hacia su propio centro. Fue así como nació la idea de crear una asociación, que ya está formalizada y que se llama Amigos del Desierto. Lo que hacemos es ofrecer retiros de iniciación, fundamentalmente en la práctica del silencio; también un día de práctica semanal aquí, en Madrid. Amigos del Desierto es una asociación que nace con la voluntad de profundizar y difundir la práctica del silencio y de la meditación. ¿Hasta qué punto el dibujo que va conformando su vida se parece al que soñó cuando empezó a tomar conciencia de que la vida iba en serio? -La verdad es que la vida es mucho mejor que nuestros sueños. Esa es la verdad. Yo he sido muy soñador, pero ahora creo que soy una persona pro- fundamente realista, aunque seguramente habrá más de uno que se carcajee si escucha esto. Creo que la verdadera espiritualidad te conduce a la realidad, te mete de lleno en este mundo. Si te saca de este mundo no es verdadera espiritualidad, es ideología, o es idealismo, o es otra cosa. Yo creo que mi vida me está conduciendo a puertos mucho más hermosos de los que yo había soñado, francamente. -Parece que su entendimiento, por decirlo amablemente, con el cardenal Rouco Varela no era muy fluido. ¿Qué sintió ante la llegada del Papa Francisco? -Sentí una gran alegría. En el instante en que fue elegido Papa Francisco I yo estaba llegando a la ciudad de Piacenza, donde iba a dar una conferencia. Justo cuando llamé a la puerta de la casa de mi anfitrión, el Papa estaba saliendo al balcón del Vaticano. Cuan- do se me abrió la puerta, se me dio la bienvenida como si yo fuese el propio Papa. Fue una manera muy bonita de vivir esto. A medida que ha ido pasando el tiempo, esta ilusión inicial se ha ido confirmando en que había fundamento para ello. ¿Qué reformas de la Iglesia le parecen más necesarias y urgentes? -El papel de la mujer en la Iglesia, el diálogo interreligioso, la presencia en el mundo de la pobreza, entre los más desfavorecidos, y luego yo diría aunque esto es difícil de formular algo así como un recuperar lo más genuino del cristianismo, que es Cristo mismo: una recuperación del Jesús histórico y de los Evangelios. Para España, en concreto, yo soñaría con una normalización de los cristianos en la vida pública, que no sea políticamente incorrecto definirse como cristiano, y que ser sacerdote no suponga tener una existencia marginal. ¿En qué consiste el encargo que le ha hecho el Papa? -El cargo es consejero del Consejo Pontificio de Cultura, y por tanto estaré a las órdenes del cardenal Ravasi, que es el presidente de ese consejo. La misión en concreto consiste en escribir una serie de informes cuando me los vayan pidiendo ya me han pedido alguno sobre problemas que tienen que ver con la relación Iglesiamundo. Ellos quieren opiniones de personas que de alguna manera tenemos nuestra identidad cristiana muy clara, pero que al mismo tiempo estamos muy insertos en la realidad de este mundo. ¿Es posible vivir una vida buena sin ningún Dios, una vida que termina radicalmente con la muerte? -Por supuesto que hay que gente que no es creyente y que vive una vida muy buena. Yo no creo que sea necesario formalizar religiosamente tu cosmovisión para ser una buena persona. No creo que la fe en Dios te ahorre dificultades, aunque sí que te las redimensiona. En el hospital en que trabajo como capellán veo morir a muchas personas, por ejemplo. La mayoría, por mi condición sacerdotal, son creyentes que me han llamado para que les atienda en sus últimos momentos, o para que rece el responso una vez que han fallecido. No veo morir a los cristianos, en principio, con mayor serenidad que a los no cristianos. -Juan Carlos Onetti se sirve del chivo expiatorio que tiene toda sociedad convencional que desprecia al artista y al creador de ficción ¿Para qué sirven los artistas? ¿Para qué sirve la literatura? -El arte, igual que el amor, o igual que la religión, no son actividades útiles, sino actividades gratuitas; no se rigen desde la utilidad o lo pragmático, sino desde la gratuidad. Sirven, entre comillas, para recordarnos que nuestra vida no se reduce a lo útil o lo pragmático, sino que tiene una dimensión más profunda o más esencial, una dimensión que solamente el amor, el arte y la religión son capaces de recoger. ¿Comparte el dictum presocrático de que carácter es destino