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8 ENFOQUE DOMINGO, 31 DE AGOSTO DE 2014 abc. es ABC Ramon Espadaler, nuevo secretario general de CiU en relevo de Josep A. Duran Lleida (a la izquierda) junto a Artur Mas en el Consejo de CDC EFE Consejo de Convergencia y Unió El último empujón JUAN PABLO COLMENAREJO La reunión del denominado Consejo Nacional de Convergencia y Unió ha escenificado el repliegue de conveniencia de Durán Lleida, quien abandona la secretaría general de la coalición por voluntad propia pero no el puesto de portavoz en el Congreso de los Diputados en Madrid, por lo que pueda pasar después del previsible naufragio. Salvo ese movimiento, más táctico que estratégico, y el golpe a la médula del nacionalismo reinante propinado por el clan Pujol, todo queda en la misma posición inicial de la legislatura autonómica iniciada en 2012. Falta ver un final que empieza a coger aspectos desesperados para alguno de sus protagonistas, empezando por el presidente de la Generalitat y continuando por el resto de los dirigentes de la coalición. Mas camina como un sonámbulo, avanzando ajeno a la ley vigente y al escándalo de corrupción que ha estallado para contaminarlo todo. El todavía presidente de la Generalitat insiste en la convocatoria de un referéndum de independencia al que llama consulta soberanista para crear a través de las palabras la ficción política del derecho a decidir. La democracia es por encima todo, incluso de las quimeras, el cumplimiento de la ley y eso lo sabe hasta Mas. Como no podía ser de otra manera y en las vísperas de la celebración de la fiesta del 11 de septiembre, una fiesta privada del independentismo, Mas ha acusado otra vez al presidente Rajoy de engañar a la gente diciendo que la consulta es ilegal, y ha vuelto de decirlo con la solemnidad habitual, como si fuera verdad. Mas está superado y lo que pase de aquí al 9 de noviembre no será más que la aplicación de las leyes. Después vendrán otros escenarios con nuevas situaciones que seguramente dejarán a Mas todavía en un peor lugar. La sombra de ERC empieza a tapar a quien ya no tiene más remedio que continuar para por lo menos ser coherente con sus propios errores. La tozudez en política suele acabar abriendo sitio a los demás que han esperado con paciencia la caída de quien va a poner los pies en el vacío. Todavía avanza por el terreno que le falta por recorrer pidiendo altura de miras a los demás e ignorando, casi a sabiendas, que el precipicio es el callejón sin salida. Por si faltaba algo, el escándalo Pujol ha terminado por darle el último empujón. Todo lo que se ha montado culpando a España de los males de varios siglos se ha caído de repente en un verano. El enemigo no estaba a las puertas sino dentro. Ya no cuela.