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ABC MARTES, 26 DE AGOSTO DE 2014 abc. es estilo GASTRONOMÍA ABCdelVERANO 57 Esperando a Rajoy y Merkel Esta imagen fue tomada el pasado domingo en plena Rúa do Franco y muestra a un buen número de visitantes y curiosos a las puertas del restaurante El Pasaje. Allí la canciller alemana y el presidente del Gobierno español compartían platos gallegos en una zona reservada La barra de Do Obispo El muestrario de tapas y pinchos es un espectáculo. Es uno de los clásicos de la Rúa do Franco El rodaballo fue el plato fuerte. También tomaron quesos y pimientos GASTRÓNOMOS EXQUISITOS La calle del buen comer Galer as Santiago Rúa d as Catedral de Santiago go de Compostela tela Plaza del Obradoiro GALICIA Cena enxebre para frau Merkel CRISTINO ÁLVAREZ MADRID Rúa d da Ca Virxe erca 6 4 5 3 1 2 100 m a a a d nz Rú ina s En 1 2 3 4 5 6 El Pasaje Rúa do Franco, 54 Porta Faxeira N 50 Mesón O42 N 42 O Barril N 34 A Taberna do Bispo N 37 Marisquería A Barrola N 29 ABC Una cena de cuatro horas Pepe Rumbo (izq. dueño del restaurante El Pasaje, recibe a los dos mandatarios. En el centro, la mesa que ocuparon Merkel y Rajoy. A la derecha, dos rincones del local ne de uno de sus asistentes para que saltase el flash al hacerse la fotografía de rigor con el equipo de cocineros y camareros que los atendió. El propietario de El Pasaje también destaca lo agradecidos que los políticos se mostraron con la comida y las dos ocasiones en las que repitieron pan. Es normal, es un pan que hacen especialmente para nosotros los domingos y que con solo olerlo te vuelve loco bromea. El último jueves del mes Deambulando por El Franco como lo conocen los santiagueses los paseantes se dejan encandilar por un crisol de olores que abarca desde los vinos de la tierra hasta los platos más tradicionales. Rivalidades al margen, los nombres de algunos de estos locales dan cuenta desde el letrero de entrada de su especialidad. En O Barril se toman las mejores copas de vino Ribeiro y en la Barrola los mejores platos de marisco. El Mesón 0 42 es un indispensable a la hora de tapear y el San Jaime tiene la terraza con las vistas más asombrosas de la calle, a dos pasos del Pazo de Fonseca, primera sede de la Universidad de Santiago. Precisamente, fueron los estudiantes de la ciudad los que instauraron una costumbre que se repetía el último jueves de cada mes y que bautizaron como París- Dakar Un legendario recorrido nocturno que arrancaba y terminaba en dos locales con este nombre. Entre medias hasta completar la ruta, decenas de bares en los que era obligatorio beber una taza de vino y contar un chiste. En esta calle, la de mayor trasiego de toda la ciudad, Rajoy y Merkel trasnocharon hasta la 1 de la madrugada. Cerca de cuatro horas de cena en la que, quienes los sirvieron, palparon muy buena sintonía Eso se nota en cuanto ves a dos personas sentadas a una mesa asintieron. Para convidar a cenar a Angela Merkel, Mariano Rajoy eligió una casa bien conocida (El Pasaje) de su ciudad natal, Compostela. Después de la caminata preliminar, a paso de carga, nada mejor que una profunda inmersión en la suculenta gastronomía galaica. El lugar elegido, en la muy emblemática Rúa do Franco, tanto tiempo senda estudiantil en busca de tazas de Ribeiro y, en su día, camino hacia la catedral de los peregrinos europeos, llamados en la Edad Media francos parece de lo más adecuado para empaparse de sabor compostelano. Al parecer, frau Merkel es aficionada al pescado; nació en un puerto de mar, Hamburgo; así que nuestro presidente eligió, en complicidad con el dueño del local, experto y avezado hostelero, un menú con el pescado como principal protagonista. Se evitó el marisco; de ese modo se subrayó la excepcionalidad de la canciller alemana, porque excepción son quienes viajan a Galicia y no caen en la tentación del marisco. Tampoco hubo dos platos tan emblemáticos de la cocina gallega tradicional como el pulpo y la empanada; hubo xoubas (sardinillas) pero no en empanada, sino a la plancha, una magnífica manera de entrar en materia, sobre todo acompañadas de unos pimientos de Herbón, de los que Cela llamó mínimos y franciscanos ¿Les saldría alguno respondón... Sería una osadía. El plato fuerte estuvo muy bien elegido: rodaballo. Verán, podría haber sido merluza, pescado gallego por excelencia, aunque Cunqueiro lo menospreciase diciendo que era una superstición de los señores abades de las Rías Baixas pero fue rodaballo. Perfecta y diplomática elección, tal vez recordando El Rodaballo la magnífica novela de Günter Grass cuya acción se desarrolla en Danzig (hoy Gdansk) ciudad natal del propio Grass... y de la abuela materna de Frau Bundeskanzlerin. Rodaballo con patatas, tan enraizadas en la cocina alemana desde Federico el Grande y tan deliciosas en Galicia, y grelos (los alemanes los conocen y consumen) pero... ¿grelos en agosto? l ba om oP ad Rú Sin postre No tomaron postres; los quesos (Arzúa de nabiza y San Simón) fueron a la española, en el aperitivo. Es de suponer que se bebería un albariño de las Rías Baixas, que la leyenda relaciona con los vinos del Rhin. Y, habida cuenta de que Rajoy no llega al punto folclórico de Fraga, no se cerró la fiesta con queimada. Ya ven: pura cocina gallega, con evidentes guiños a lo alemán. Perfecto; seguro que la Moncloa y la Cancillería berlinesa llegaron, en torno a la mesa, a un sólido acuerdo... al menos, gastronómico.