Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
La Larga Guerra del siglo XX 1914- 1989 Serie dirigida y coordinada por: Armando Fernández- Xesta Segunda Guerra Mundial Los nazis montaron a propio beneficio una industria dedicada al genocidio y a su aprovechamiento económico 35 La conferencia de Wannsee n n Con Hermman Göring, Rein- El 16 de abril de 1945, las tropas norteamericanas encuentran en el campo de concentración de Buchenwald los cadáveres de centenares de prisioneros asesinados en masa hard Heydrich, Adolf Eichmann y Heinrich Himmler como principales instigadores, se celebra el 20 de enero de 1942 en el Castillo de Wannsee una conferencia para alcanzar una solución definitiva al problema judío Enviar a los judíos al Este para que sobrevivan- -los que puedan- -como mano de obra esclava o deportarlos a Madagascar ya han sido descartados. El remedio es el asesinato sistematizado en campos de exterminio: la Solución Final. Se elige Polonia para la ubicación de la mayor parte de dichos campos. Cuenta con la mayor población de judíos de Europa y resolverá problemas logísticos. Es el comienzo del genocidio sistematizado y organizado. La llegada de los aliados a los campos descubre la magnitud del Holocausto VÍCTOR JAVIER GARCÍA MOLINA M ontañas de ropajes, zapatos, abrigos, enseres, relojes, restos de vidas... Un silencio sepulcral, roto solamente por murmullos, quejidos, pronunciados en medio de la niebla, por algo parecido a seres humanos, más bien cadáveres andantes. En las fosas, miles de cuerpos inertes apiñados. Y en los trenes de transporte. Y en los hornos. El Horror. El olor de la muerte... Las tropas de avanzada del Ejército Rojo acababan de descubrir Auschwitz, quizá el más importante de los campos de exterminio levantados por los nazis. Antes, en su imparable avance desde el éxito de la Operación Bagration, habían entrado en Majdanek, Belzec, Sobibor, Treblinka... previamente evacuados por los germanos en retirada. En abril de 1945, los americanos llegarían a Buchenwald, otro de los más importantes campos, diseñados, edificados y dirigidos para dar cumplida respuesta al más abyecto de los objetivos: la Solución Final. La Shoa Realmente no hay palabras que puedan definir el horror de los campos de exterminio: las torturas, los experimentos médicos aberrantes, la mano de obra esclava, las inhumanas condiciones de vida, las duchas con el gas zyklon B... Y sin embargo se tenía que haber sabido. Hitler lo había dicho. Los nazis lo habían dicho. Iban a ocuparse de la cuestión judía de una vez por todas y para siempre. El Holocausto. El genocidio judío. La Shoa. Más de seis millones de seres humanos exterminados y cerca de nueve millones de víctimas en total. Porque no todos fueron judíos. También gitanos, homosexuales, prisioneros de guerra eslavos, comunistas, opositores al régimen nazi, enfermos causto: en Polonia, en las repúblicas bálticas, en Ucrania, donde el antisemitismo alimentado durante siglos encontró su necesario catalizador en las doctrinas nacionalsocialistas. Y los gobiernos: la Francia de Vichy, el gobierno de la Cruz Flechada en Hungría, la Rumanía de Antonescu, Josef Tiso en Eslovaquia. Pero también hubo países que se negaron a cooperar, como Bulgaria, o en los que la población ayudó de una manera decidida y decisiva a salvar a esa parte de la población estigmatizada, como Dinamarca. Escalada. En marzo de 1933, a los pocos meses de la llegada de Hitler al poder, se abría el campo de Dachau. Fue el primero. Pronto se crean nuevos campos, que se llenan de opositores, y se va conformando una legislación cada vez más restrictiva para la población de origen judío, que desemboca en las Leyes Raciales de Nüremberg de 1935. El clima de antisemitismo creciente estalla el 9 de noviembre de 1938 en la llamada Noche de los Cristales Rotos un ataque coordinado a sinagogas, centros culturales, casas y negocios regentados por judíos. Los judíos son señalados, obligados a registrase y recluirse en guetos. El paroxismo del horror se alcanza durante la Segunda Guerra Mundial tras la invasión de la URSS. Las matanzas indiscriminadas perpetradas en los territorios ocupa- Más de seis millones de judíos exterminados y cerca de nueve millones de víctimas en total fueron a parar a los campos de la muerte mentales, disidentes... y quienes quedasen fuera de los parámetros de la pureza racial aria: todos ellos fueron a parar a los campos de la muerte. Y no sólo fueron los nazis. Los ustacha croatas y el campo de exterminio de Jasenovac, que horrorizó incluso a los dirigentes de las SS, donde serbios, gitanos, judíos y otros considerados indeseables fueron sistemáticamente asesinados. Y también la población local de muchos de los países ocupados fue colaboradora activa del Holo- dos por los alemanes dan paso a pogromos más o menos organizados. Pero no es suficiente. El exterminio es lento, se dispersan recursos logísticos. La conferencia de Wannsee de enero de 1942 intenta dar respuesta a estos problemas y sella el destino de millones de hebreos de toda Europa. Serán exterminados sistemáticamente. Desde 1942 hasta el último aliento del régimen nazi, miles de trenes llevarán a millones de judíos a los campos de exterminio. Y si es cierto que todos los contendientes abrieron campos de concentración para albergar prisioneros de guerra (algunos incluso con condiciones atroces, como los que sufrieron los exiliados republicanos españoles en Francia o los campos de prisioneros soviéticos en Siberia) sin embargo, la sistematización de la muerte y su aprovechamiento económico, convertida en industria al servicio del genocidio, fue privativo de los nazis y sus campos, en favor del Reich y sus organizaciones, principalmente las SS. En los meses finales de la guerra, los aliados lograron desmantelar este criminal entramado, en el que no deja de sorprender la total falta de empatía de todos sus colaboradores, independientemente de su grado jerárquico y responsabilidad, con sus víctimas. La pesadilla de los campos acompañará para siempre a la humanidad como una de sus peores sombras.