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ABC MARTES, 26 DE AGOSTO DE 2014 abc. es internacional INTERNACIONAL 25 El panorama político Crisis de Gobierno en Francia País en crisis Ruptura entre los socialistas En el Gobierno, en el grupo parlamentario oficialista y en el mismo Partido Socialista hay media docena de familias enfrentadas. François Hollande ganó el poder al unir distintas sensibilidades, que han entrado en crisis a los 28 meses de mandato. Dos líderes en apuros FRANÇOIS HOLLANDE PRESIDENTE MANUEL VALLS PRIMER MINISTRO El más impopular Con un 17 de respaldo y más de un 80 de opiniones negativas en los últimos sondeos, François Hollande se ha instalado confortablemente en el podio del presidente más impopular de la historia de la V República. Elegido presidente federador de todas las izquierdas francesas, ha conseguido una impopularidad récord al incumplir sus promesas, dividir al Partido Socialista (PS) su formación, y enemistarse con las izquierdas, sin convencer al centro ni a la derecha. Antes de ser presidente, Hollande no tenía ninguna experiencia gubernamental ni empresarial. Su carrera es la de un burócrata político, experto emérito en las más bizantinas componendas entre las distintas familias socialistas. Esa habilidad de gran orfebre en síntesis ideológicas le permitió conquistar la jefatura del Estado gracias a una hábil campaña que satisfizo a la extrema izquierda, a la izquierda socialista, a los elefantes del PS y una parte del centro. Veintiocho meses más tarde, ese trabajo de la más fina orfebrería ideológica es un espejo roto en un rosario de capillas ideológicas enfrentadas. De apariencia campechana, siempre sonriente, muy chistoso, especialista en chistes que gustan a las señoras, Hollande ha terminado cayendo en la trampa de una tupida tela de araña de decepciones y corre el riesgo de estar quedándose sin mayoría parlamentaria. Esta crisis parece ser el anticipo de un otoño muy caliente para Hollande. Todas sus políticas han fracasado, con una temible consecuencia práctica: los 50.000 millones de euros de recortes anunciados tampoco favorecerán la creación de empleo, para desesperación de toda la izquierda francesa, caída en la trampa de su confianza perdida en un presidente hipotecado que está más solo que nunca, incluso en el lecho sentimental. El social- liberal Antes de ser jefe de Gobierno, Manuel Valls tenía entre un 55 y un 60 de opiniones positivas, en los sondeos, desde donde ha caído a un mucho más modesto 34 con tendencia a la baja, tras cinco meses cortos de experiencia gubernamental. Valls pasa muy bien a la derecha y muy mal a la izquierda. Siempre ha defendido políticas de corte socialdemócrata bastante liberal. Y ha llegado a declarar que la izquierda política puede morir si no llega a reformarse. Como primer ministro, es el primer defensor de una política de austeridad, recortes y saneamiento de las cuentas públicas. A su modo de ver no hay alternativa a esa política, que pasa muy mal entre todas las familias de las izquierdas francesas. Siguiendo estas consignas, el Gobierno de Valls anunció poco después de su formación un paquete de reformas fiscales destinado a reducir el déficit público hasta el 3 por ciento del PIB dictado por Bruselas, pese a que se prevé que este cierre 2014 con un 3,8 por ciento. La medida estrella consistía en una bajada de impuestos para las rentas más modestas que beneficiaría a cerca de tres millones de franceses. Sin embargo, Francia, reconocida en los foros económicos como la enferma de Europa no levanta cabeza pese a las reformas de su Gobierno. Así las cosas, la esfera pública francesa es una de las más contestatarias de Europa con respecto a las medidas de austeridad y con todo aquello que suponga una menor presencia del Estado providencia en la vida de los ciudadanos. De ahí que el discurso social- liberal de Valls, una rara- avis, choque con el de su ministro de Economía, Arnaud Montebourg, claramente a su izquierda política y también económica. Esta crisis deja también tocado al que se consideró la gran esperanza socialista, demasiado expuesto ante la opinión pública, y que juega ahora una de sus últimas bazas para encarrilar su acción de gobierno y mejorar su imagen. Falta de liderazgo De la extrema izquierda a la extrema derecha, Hollande es acusado de ser muy débil ante Angela Merkel, la Comisión y ante su propio Gabinete. Cuestionada política social La Francia multicultural está horrorizada con los proyectos sociales de un Gobierno que ha intentando contentar a su izquierda cultural con asuntos como el matrimonio homosexual, que causan horror entre los obreros, los negros y los musulmanes franceses. Alejamiento del voto obrero Hollande ha acelerado el alejamiento de las clases sociales menos favorecidas. Entre el 30 y el 35 de los obreros franceses votan al Frente Nacional (FN, extrema derecha) desde hace años. Las políticas socialistas han agravado esa evolución histórica del electorado popular. Ascenso del Frente Nacional El único partido que se beneficia de la crisis política, económica, social y cultural del país es el Frente Nacional de Jean- Marie y Marine Le Pen, agresivamente antieuropeo, anticapitalista y antiliberal. Marine Le Pen ha convertido al FN en el tercer partido de Francia. POPULARIDAD POPULARIDAD 17 34