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54 CONVERSACIONES DE ESTÍO Aurelio Arteta DOMINGO, 24 DE AGOSTO DE 2014 abc. es ABC Fatigas españolas Me cansan muchos españoles: por su chulería, su ignorancia satisfecha, su cobardía política La confesión en el oasis catalán Quienes conocían de siempre las fechorías de Jordi Pujol eran legión. Y dejaban hacer ¿De qué tenemos tanto miedo? De quedarnos solos. Haremos cualquier cosa con tal de ser de los nuestros profesores de Bachiller, y me parece que tampoco lo conseguimos. ¿En qué medida el dibujo que va conformando su vida se parece al que soñó cuando empezó a tomar conciencia de que la vida iba en serio? -Incluso al más feliz de nosotros en su vida le acompañará siempre la decepción. ¿Hasta qué punto comparte el dictum presocrático de que carácter es destino -Lo comparto casi del todo. Si dejo la puerta algo entreabierta, es por si acaso pudiéramos transformar un poco nuestro carácter y con él nuestro destino. ¿Y el ferlosiano de vendrán más años malos y nos harán más ciegos -Y más malos, y más tristes, y más fríos, más secos, más torvos... según continúa el texto. Sí, cualquiera que renuncie al autoexamen permanente, al estado de vigilia y a la continua resistencia contra la muerte, cumplirá la profecía de esos versos. Ojalá consiguiera librarme en lo posible de ella. ¿De qué tenemos tanto miedo? ¿De significarnos, de obrar en consecuencia, de quedarnos solos? -En último término, de no ser queridos y quedarnos solos. El amor propio nos lleva también a querer destacar o a ser consecuentes con unos principios, pero la mayoría quiere pertenecer a los normales Haremos cualquier cosa con tal de ser de los nuestros más que ser auténticos sujetos, aceptamos estar sujetos, sujetados. ¿Sería exacto decir que entre la compasión y la admiración se podrían trazar los ejes de su esfuerzo de pensar, sus virtudes cívicas más queridas, y en qué medida siguen en pie o se han estremecido ante el curso de los acontecimientos y las desdichas del tiempo y los desmanes de la vida? -Sigo creyendo que son nuestras emociones morales más básicas. Compadecemos al desgraciado, porque su desgracia nos recuerda y anticipa la propia, la que compartimos con él: nuestra común condición de mortales. La compasión sería entonces el fundamento de la solidaridad, el rechazo a causar al otro dolores indebidos, lo que nos apremia (junto con la indignación) a evitarle injusticias. Y admiramos al que nos muestra un grado elevado de virtud y sentimiento nace de una idea, una percepción o un prejuicio, la única manera de contrarrestar ese sentimiento nacionalista sería reflexionar públicamente juntos sobre qué es la nación, la justicia política, la democracia, etcétera. ¿Es el caso Pujol paradigmático del uso de la bandera para encubrir un comportamiento canallesco? -Indudablemente. Es paradigmático asimismo de la hipocresía más brutal, del cínico culto a la personalidad, de la confusión entre ser antifranquista o nacionalista y ser demócrata. Pero, sobre todo, es paradigmático de esa espiral del silencio que consiente el mal por miedo a las represalias o a quedarse solo. Este escándalo ha dejado bien claro que quienes conocían de siempre las fechorías de los Pujol (políticos, empresarios, financieros, periodistas, etcétera) eran legión. Y dejaban hacer. ¿Cómo explica el fenómeno Podemos y en qué medida los dos principales partidos se han ensimismado y su conexión con la sociedad se ha ido haciendo más tenue? -Supongo que se trata de una lógica reacción contra el abusivo bipartidismo y su alejamiento de los problemas reales. Nos guste o no esa irrupción, espero que nos venga bien. ¿No le han quitado el discurso de la boca a partidos como UPyD o Ciudadanos? ¿No deberían aliarse y demostrar que son partidos diferentes de los llamados de la casta -Creo que nuestro discurso se aleja mucho del populista. En cambio, en ambos partidos (UPyD y Ciudadanos) hay militantes partidarios de esa alianza desde el principio. Por lo mucho que se parecen entre sí y lo mucho que les separa de los partidos más al uso... ¿Hasta qué punto su libro El saber del ciudadano es una constatación de que a muchos españoles nos queda todavía mucha democracia que aprender y practicar? -Desde luego, pero la mayoría de nuestros conciudadanos (políticos profesionales incluidos) no son conscientes de esa carencia ni tampoco lectores de libros algo sesudos; le basta con las novelas. Ese texto sólo aspiraba a convertirse en un manual de algunas Facultades o al menos de consulta para los Aurelio Arteta, en el claustro de San Juan de Duero, en Soria nos anima a imitar su conducta. En el ser admirable se revela la grandeza contenida en nuestra humanidad, esa dignidad que nos hace capaces de lo mejor. -Ha dedicado dos volúmenes al veneno de ciertos estúpidos tópicos morales y políticos, lugares comunes como sé tú mismo es una persona muy normal nadie es más que nadie todas las opiniones son respetables bueno, es su cultura una cosa es la teoría y otra la práctica o condenamos la violencia venga de donde venga Se han vendido bien, pero ¿qué arqueo hace y qué nos dicen esas frases hechas de nosotros? -Esos tópicos manifiestan nuestra pereza para pensar por cuenta propia y nuestra cobardía para enfrentarnos a las creencias del grupo. Lo expresó bien Mark Twain: Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar Por cierto, de esos volúmenes sí hubiera esperado que fueran libros de lectura para los estudiantes de Ética o de Educación para la Ciudadanía en los institutos. Ignoro si se le ocurrió siquiera a algún profesor. -El Parlamento y su forma de trabajar parece un calco del miserable tópico ¡pero no pretenderá usted convencerme! Da igual si los argumentos son de peso y persuasivos, porque al final primará lo que el partido diga lo que hay que votar, al margen de convicciones políticas y morales. ¿No es esa una penosa escuela de cinismo e inmoralidad? -Un Parlamento no busca establecer la verdad acerca de nada, sino las leyes más convenientes para el país según el juicio de la mayoría parlamentaria. Ahora bien, esa tarea exige la argumentación y la deliberación, pero por regla general no se responde a las razones con otras razones, sino con huecas retóricas. Nadie pretende persuadir a nadie y las decisiones de cada partido vienen ya predeterminadas. Y cuando se acude a la votación, los intereses de cada grupo político pesan más que los argumentos esgrimidos. ¿Por qué hay que recordar que es una falacia decir que se puede defender cualquier cosa con tal de que no se emplee la violencia o que todas las ideas son respetables? ¿Es que pocos escuchan, o demasiados pocos piensan de verdad lo que dicen? -El tópico nace de no querer pensar, del deseo de abrigarse con el calor de los nuestros No es extraño que caiga en los peores dislates. Por ejemplo, que la violencia sea siempre mala, pero no el pensamiento que puede provocarla; que, en lugar de respetar a la persona y a menudo a pesar de sus ideas debamos respetar sus más estúpidas ideas. -Entre Hay muchísima esperanza, pero no para nosotros de Kafka, y la apelación de André Comte- Sponville de vivir contra toda esperanza sin esperar nada, ¿dónde se sitúa? -Diría que no cabe esperanza última, porque nada nos salvará de la muerte. Pero sólo podemos seguir viviendo gracias a infinitas esperanzas penúltimas: