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ABC DOMINGO, 24 DE AGOSTO DE 2014 abc. es españa ESPAÑA 23 ración de Pujol solo lo perdió en dos legislaturas: primero en manos de Pasqual Maragall y después de un tripartito encabezado por el PSC de José Montilla. Precisamente cuando Maragall osó en ese lapso reprocharle al hereu de Pujol, Artur Mas, el sistema de comisiones ilegales del 3 %i nstitucionalizado por los convergentes, la respiración se cortó en el Parlament. Así como en la Cataluña complaciente con el oasis artificial del nacionalismo. Pero un régimen como Dios manda no podía permitir la asfixia mucho tiempo: en breve, el oxígeno reparador volvió a los pulmones de Pujol y sus cómplices. El expresidente socialista pidió perdón días después. Aquí no ha pasado nada. Faltaría más. Desoyeron a los supervisores Andalucía no tuvo mejor suerte: la investigación tanto de los ERE como de los cursos de formación, otro escándalo que asciende a cientos de millones, habla de una directriz política continuada para captar votos y favores. Si en Cataluña hasta la Oficina Antifraude ha mirado hacia otro lado mientras recibía denuncias de empresarios sobre las mordidas en el Gobierno socialista andaluz, según la propia juez Mercedes Alaya sostiene en el sumario, se desoyó las advertencias de los supervisores. La instructora recuerda que la Intervención General de Hacienda de la Junta previno hasta el hartazgo y la saciedad. Pero Andalucía siguió aguantado y encabezando la lista de las Comunidades con más paro de España. Y votando al PSOE. En el caso de los ERE, además, el silencio cómplice no solo se extendió a los cargos socialistas investigados sino también a los sindicatos. La red espuria se confeccionó gracias a un sistema ilegal y opaco para pagar prejubilaciones y ayudas de forma absolutamente libérrima a empresas y personas afines a los sindicatos UGT y CCOO. La mancha fue tan grande y oscura que sirvió para tapar bocas y asegurar votos. El cáncer de un régimen al que hoy hay que administrar cura. Manuel Chaves se convertía en el tercer presiden andaluz. Un régi te men clientelar ec haba a rodar Junio de 1990 Silencio en Cataluña. Silencio en Andalucía. Veinticinco años de silencio. Nunca roto, desde luego, por los medios de comunicación públicos vinculados a los partidos hegemónicos. Y, en Cataluña, hasta con la complacencia de algunos privados, cobijados junto al poder político bajo el paño protector primero del nacionalismo y, ahora, resueltamente del independentismo. Porque, a diferencia del andaluz, en el caso catalán se ha robado en nombre de la supuesta patria catalana. La excusa para meterse en el bolsillo de los catalanes era perversa: quien roba es España y para combatirla hay que destruir todas las conexiones lingüísticas, históricas y culturales con el resto de la nación. Y se tuvo éxito: hasta que la mentira más grande jamás contada la de Pujol y la de las subvenciones irregulares en Andalucía destapó sus vergüenzas. Y lo hizo cuando más frío arreciaba sobre el alma en crisis de España. Susana Díaz promete un tiempo nuevo La presidenta andaluza no tiene un papel fácil: sus antecesores, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, están en el punto de mira de la juez Alaya y ahora del Tribunal Supremo por su implicación en el escándalo de los ERE. Sin embargo, a su favor juega que, a diferencia de Artur Mas, no tiene ninguna implicación personal en aquellos años de descontrol e irregularidades generalizadas. Además, la responsable de la Junta ha sido tajante nada más llegar al poder frente al despeje familiar del presidente de la Generalitat con el asunto Pujol: Mi gestión estará marcada por un mayor control del ejercicio de Gobierno No es poca cosa su compromiso. Afecta a la clave de bóveda de lo que hoy investiga la Justicia: el sumario de Mercedes Alaya constata que en los Gobiernos de Chaves y Griñán se ignoraron sistemáticamente las advertencias de la Intervención y se aprobaban, incluso, mecanismos para sortear esos controles. Por eso cobra mucha importancia que se haya comprometido a hacer modificaciones legales para dotar a la Cámara de Cuentas de Andalucía de mayor capacidad de supervisión sobre los grupos políticos así como a prohibir las donaciones privadas a los partidos políticos. Ahora tiene que demostrarlo. De su éxito depende tanto la credibilidad de su Gobierno como del nuevo liderazgo de Pedro Sánchez en Ferraz. Monopolio de 25 años Los escándalos de Pujol y los ERE son propios de sistemas sin control y con intereses clientelares