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20 PRIMER PLANO España gana peso en Europa Comisión Europea DOMINGO, 24 DE AGOSTO DE 2014 abc. es ABC En busca de la influencia perdida Las reformas y el crecimiento, avales para colocar a Guindos y Arias en la Comisión ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL EN BRUSELAS De la carta de agosto de 2011 del entonces presidente del Banco Central Europeo, Jean- Claude Trichet, al Gobierno de Rodríguez Zapatero conminándole a dar un golpe de timón en la gestión de la economía o a resignarse a ser sometido a un rescate, al no me sorprendería si España asombrase a todos mostrando una recuperación económica muy fuerte del actual presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroe Dijsselbloem, la posición de España en las instituciones europeas ha cambiado radicalmente. La falta de apoyos y el desinterés del propio Rodríguez Zapatero en la lucha por los puestos en las instituciones europeas junto a la debilidad causada por la propia crisis llevaron a que el consejo de gobierno del BCE decidiera que el sustituto de Juan González Páramo sería no otro español Antonio Sainz de Vi- cuña, entonces responsable del servicio jurídico sino el luxemburgués Yves Mersch. El único puesto de responsabilidad que le quedaba a España en las instituciones europeas es el del socialista Joaquín Almunia, que ha tenido una actitud en cierto modo más que discutible en algunos de los asuntos estratégicos para España. Dentro del colegio de comisarios, el responsable de Industria, Antonio Tadjani, parecía a veces ejercer como comisario español. Desde la llegada al Gobierno, Mariano Rajoy se ha propuesto recuperar posiciones y el primer gesto fue precisa- mente votar en contra de la designación de Dijsselbloem como presidente del Eurogrupo, un gesto simbólico que no tenía tanto que ver con la figura del holandés sino con una protesta por la situación perjudicial en la que quedaba España. Ahora, para conseguir que Luis de Guindos se haga con este puesto, para el que tiene la bendición de Alemania, haría falta que el Gobierno holandés nombre a su ministro de Economía candidato a la Comisión Europea, lo que se ajusta a los propios equilibrios de la coalición liberal- laborista en La Haya y a los planes de Mariano Rajoy. Luis De Guindos El mejor alumno de la clase del Eurogrupo Al frente de la zona euro puede ser el mejor ejemplo para estimular las reformas Cuando Luis De Guindos llegó al ministerio de Economía, España estaba a punto de perder el puesto en el consejo de gobierno del Banco Central Europeo como colofón de un proceso de retroceso de su influencia en las instituciones comunitarias. Su aspiración a convertirse en el presidente del Eurogrupo representa ahora el comienzo de la recuperación de posiciones estratégicas en Europa. El mejor argumento a favor de De Guindos es precisamente su gestión en un país que recogió al borde del rescate y que ha logrado situar a la cabeza de los indicadores de recuperación. Aunque la losa del desempleo sigue pesando sobre las perspectivas de la economía española, probablemente en Bruselas preocupa más la evolución de dos de los grandes de la Eurozona, Francia e Italia, que no encuentran la puerta por la que España ha logrado dar la vuelta a la situación. La presencia del ministro español al frente del Eurogrupo serviría para controlar al presidente francés, François Hollande, que está convencido de que es mejor cambiar la política europea que reformar la economía gala. Naturalmente, para que De Guindos accediese a corto plazo al puesto sería necesario que el actual responsable, el holandés Jeroen Dijsselbloem, abandonase antes de terminar su mandato el verano que viene. Aunque hay ciertas combinaciones en la política holandesa que favorecerían este paso, aún no está claro cómo se va a producir ni si será a través de la creación de un puesto permamente, lo que le obligaría a dejar el ministerio, en contra de los planes de Mariano Rajoy. Miguel Arias Cañete Pendiente de los equilibrios de Juncker Su historial le permite aspirar a un puesto relevante en una Comisión de 28 países El veterano ministro de Agricultura dejó su puesto en Madrid para encabezar la lista europea del PP con el objetivo de aspirar a un puesto importante en la Comisión. El problema es que los resultados electorales no fueron los que se esperaba a pesar de la victoria del PP y la delegación española se quedó lejos de ser la segunda después de la CDU alemana como pretendía. Las pretensiones españolas de conseguir un puesto importante dentro de la Comisión para Cañete se encuentran ahora con las de otros países que, por ser miembros más recientes, muchos analistas se habían acostumbrado a no tenerlos en cuenta. Polonia y Hungría reclaman un papel que hasta ahora no han tenido en las instituciones. Pero, sobre todo, para Miguel Arias Cañete el principal problema en su proyección han sido unas desafortunadas declaraciones que mantienen su candidatura para la Comisión pendiente de un trámite en el Parlamento Europeo que no será un camino de rosas. El presidente de la Comisión, en cuya designación como candidato popular España jugó un papel importante, ha pedido además a todos los países más candidatas, un argumento que puede jugar a favor de los países que le hagan caso a la hora del reparto de carteras. Frente a ello, el historial de Arias Cañete es uno de los más sólidos que puede tener un aspirante a formar parte del colegio de comisarios, prácticamente en cualquier responsabilidad, algo que Juncker tendrá que tener en cuenta para calcular los equilibrios en su equipo. DGV