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ABC JUEVES, 21 DE AGOSTO DE 2014 abc. es estilo CULTURA ABCdelVERANO 81 La revancha de Norman Foster en Manhattan El arquitecto británico acaba una mala racha con numerosos proyectos que dejarán su huella en Nueva York JAVIER ANSORENA CORRESPONSAL EN NUEVA YORK Edificio en la Plaza de Naciones Unidas Manhattan, donde solo es posible crecer hacia arriba, es el mejor escaparate para los colosos de la arquitectura. En los últimos años, un buen número de los arquitectos estrella han visto crecer sus rascacielos en la isla neoyorquina. Daniel Libeskind es el responsable de la Freedom Tower, la sustituta de las Torres Gemelas en el World Trade Center, que está en la recta final de su ejecución. Frank Gehry ha aportado su arquitectura ondulante en 8 Spruce Street. El francés Christian de Portzamparc estrenará este año One 57, el edificio más alto a las orillas de Central Park, que causó pánico cuando el huracán Sandy estuvo a punto de tumbar una de las grúas de construcción. Fumihiko Maki, el Pritzker japonés de 1993, ya ha estrenado la Torre 4 del World Trade Center. El nuevo Museo Whitney, ideado por Renzo Piano a orillas del Hudson, se acabará la primavera que viene. Sorprende que uno de los grandes del star system de la arquitectura, el británico Norman Foster, no haya tenido un gran protagonismo en lo que llevamos de década. Pero el arquitecto ha regresado con una avalancha de diseños para la Gran Manzana: hasta cinco proyectos simultanea su estudio, que dejarán una importante huella de vidrio y acero inoxidable en la ciudad. Tres de ellos son edificios residenciales de lujo. Además, levantará un edificio de oficinas en Park Avenue, está a punto de finalizar el diseño de la futura tienda de Porcelanosa en Nueva York y confía en retomar algún día una de las torres del World Trade Center. Esta actividad frenética pone fin a una mala racha de Foster en Manhattan. El arquitecto había ideado un rediseño del edificio principal de la Biblioteca de Nueva York, pero la institución dio marcha atrás. Su estudio fue uno de los siete que presentaron proyectos para el plan general de reconstrucción del World Trade Center, que al final se adjudicó Daniel Libeskind. A pesar de ello, Foster consiguió diseñar la Torre 2 del Sobre estas líneas, a la derecha, rascacielos en Park Avenue complejo, un edificio de oficinas de 88 pisos, coronado por una punta inclinada con forma de cuatro diamantes. El edificio estaba previsto para 2011, pero los problemas con el constructor lo han aparcado sin plazo. De la torre solo se han construido los cimientos. También se frustró un intento de un complejo residencial en la calle Chambers, frente al río Hudson, pero no vio la luz por la negativa de las autoridades municipales a la construcción de un edificio de más de 30 alturas. Pese a estas adversidades, era extraño que un arquitecto de la talla de Foster no estuviera bien representado en Nueva York. Hasta ahora, su diseño más importante ha sido la reconstrucción del edificio Hearst, culminado en 2006. Respetó la fachada original y colocó un rascacielos encima. Dos de los proyectos actuales ya están en construcción. Uno de ellos es el edificio residencial de 50 United Nations Plaza, frente al edificio de Naciones Unidas y el East River. Tendrá 43 pisos y una fachada diseñada como tres tubos transparentes. Es un proyecto que maneja un presupuesto de unos 500 millones de dólares. Los apartamentos más baratos, de una habitación, tendrán un precio de 2,21 millones de dólares. Pisos de 7 millones de dólares Los parques que ahora jalonan los ríos Hudson y East River han convertido a estas riberas entre las zonas más codiciadas para el negocio inmobiliario. El segundo proyecto en construcción de Foster, en 551 West 21 st Street, mira al Hudson. Los precios serán similares al de United Nations Plaza (7,25 millones de dólares para un apartamento de dos habitaciones) pero difiere en el tamaño (19 pisos) y en la estética, dominada por las líneas rectas, el cristal y los acabados dorados. Foster también es responsable de todo el diseño interior, desde las maderas de las habitaciones hasta las manecillas de las puertas. Su tercer proyecto residencial, en 610 Lexington Avenue, en pleno Midtown, arrancó hace varios años, pero, al igual que el de 50 United Nations Plaza, se detuvo por la crisis financiera. La idea original de Foster era para un hotel, aunque ahora será transformado en apartamentos de lujo. Muy cerca de él se construirá, probablemente a partir de la primavera que viene, su rascacielos en 425 Park Avenue. Tendrá 47 pisos y un enorme porche de entrada con columnas metálicas que servirá como espacio público. El edificio, que se impuso a diseños de otros arquitectos codiciados como Zaha Hadid, Rem Koolhaas o Richard Rogers, está previsto que se complete en 2017. El proyecto para Porcelanosa, presentado en enero del año pasado, tendrá el interés de rediseñar las tripas del Commodore Criterion, un edificio icónico de 1918 en un lugar privilegiado de Manhattan: en la intersección de Broadway y la Quinta Avenida, justo enfrente del edificio Flatiron. Como reconoció el propio Foster a The New York Times que un arquitecto como él tenga muchos proyectos al mismo tiempo dice mucho del buen estado de salud de la economía de Nueva York Arriba, edificio de Norman Foster en Lexington Avenue. A la izquierda, el arquitecto británico IGNACIO GIL FOTOS: FOSTER PARTNERS