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ABC JUEVES, 21 DE AGOSTO DE 2014 abc. es estilo CULTURA ABCdelVERANO 79 En el punto de mira Bryce Echenique culpó del plagio a su secretaria INÉS BAUCELLS Montalbán copió una traducción MARINA DEL MAR M. Houellebecq (primero por la izquierda) Lucía Etxebarria y el coruñés Agustín Fernández Mallo (derecha) también generaron cierta controversia Saramago fue acusado de copiar Las intermitencias de la muerte AFP Escritores bajo sospecha Históricamente, más de un autor ha cruzado la línea que separa la inspiración del plagio JORGE S. CASILLAS MADRID El plagio, como decía Borges, es incluso un homenaje Muchos autores han sido acusados en algún momento de apropiarse de lo ajeno a la hora de escribir. Homenaje o hurto, todas estas acusaciones marcaron casi de por vida la trayectoria de unos escritores que, en la mayoría de los casos, iban sobrados de talento. Un habitual de estas listas negras es Alfredo Bryce Echenique, al que señalaron en 2008 por plagiar artículos de La Vanguardia y El periódico de Extremadura. En un primer momento, el veterano autor se defendió de las acusaciones recurriendo al sentido del humor y asegurando que Borges plagió a medio mundo Tras ser multado con 42.000 euros, el autor peruano reconoció su culpa, sin dejar de aludir a un error informático de su secretaria y a una persecución de los partidarios de Fujimori. No está del todo claro que como aseguró Echenique Borges enriqueciera su producción literaria con ideas ajenas. Sin embargo, sí parece más o menos demostrado que el español Agustín Fernández Mallo cruzó algunas líneas rojas en el remake que hizo de El hacedor de Borges. Tal y como recuerda El libro tachado de Patricio Pron (Editorial Turner) la viuda del escritor María Kodama consiguió que Alfaguara retirara el libro de la circulación. Peor castigo recibió Manuel Vázquez Montalbán en 1990, cuando fue condenado a pagar 3 millones de pesetas a Ángel Luis Pujante, profesor de la Universidad de Murcia, por plagiar su traducción del Julio César de Shakespeare. No cabe duda de que Vázquez Montalbán utilizó la traducción de Pujante y lo hizo incorporándola en parte a la suya señaló la sentencia de la juez. Camilo José Cela Tampoco se libran de la sospecha ni los Nobel de Literatura. Es el caso de José Saramago, premiado en 1998. El periodista mexicano Teófilo Huerta aseguró que Las intermitencias de la muerte (2005) era una copia de su cuento ¡Últimas noticias! que data de 1987. El escritor luso alegó que no había tocado ni con la punta de los dedos la obra del reclamante Otro Nobel de Literatura, esta vez español, también se vio salpicado por la sombra del plagio, que es a la literatura lo que el dopaje al deporte. Camilo José Cela fue acusado de copiar La Cruz de San Andrés novela con la que ganó el premio Planeta en el año 1994. En aquella ocasión, la escritora Carmen Formoso denunció que la obra de Cela se parecía demasiado a su novela Carmen, Carmela, Carmiña que también participó en el concurso. El fallecimiento del escritor en el año 2002 ralentizó el proceso judicial, que fue reaJOSÉ GARCÍA bierto por el Tribunal Constitucional en 2006. Por si acaso, Cela se encargó de desmentir cualquier acusación con una de sus frases más memorables: Para ser plagiario hay que ser muy humilde y yo no lo soy Wikipedia como fuente Mucho más descarados fueron los casos de Lucía Etxebarria y Jorge Bucay. Ya no sufro por amor (2005) de la escritora valenciana contenía párrafos íntegros de Dependencia emocional y violencia doméstica un artículo del psicólogo Jorge Castelló. Mientras, el argentino Jorge Bucay también reconoció haber copiado hasta 60 páginas de La sabiduría recobrada de Mónica Cavallé, para alumbrar su novela Shimriti (2005) El escritor francés Michel Houellebecq fue un paso más allá y utilizó fragmentos de la Wikipedia en su novela La carte et le territoire párrafos que correspondían a la descripción de una mosca doméstica, entre otras cosas. Los propietarios de la enciclopedia en línea reconocieron la copia, aunque vieron difícil acudir a los tribunales porque los artículos de la Wikipedia están redactados por los propios lectores, la mayoría de las veces de forma colegiada