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10 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA JUEVES, 21 DE AGOSTO DE 2014 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO PARRILLADA El peligroso culto al sol no decae pese a todas las advertencias de los médicos UNQUE solemos desconectar cuando se explayan, conviene escuchar a las abuelas. En medio de su hojarasca de palabrería dejan caer observaciones muy lúcidas. Caminando por el paseo marítimo, mirando con escepticismo hacia la multitud catatonizada en la playa, la abuela se desmarca con una reflexión antropológica: ¿Quién inventaría esta cosa de tirarse ahí, manchados de arena, pasando calor, destrozándose la piel al sol? Los médicos concuerdan. Cada verano arranca con un aluvión de consejos contra el cáncer de piel, que supone en España el 2,7 de los cánceres femeninos y el 1,5 de los masculinos. Son unas lesiones que están yendo a más y afectan cada año en el mundo a cinco de cada cien mil habitantes. Los dermatólogos reiteran sus mandamientos: aplíquense crema de protección alta y eviten exponerse al sol en las horas centrales del día. Pero la parrillada continúa. Los más entusiastas incluso prolongan la brasa en invierno, en la claustrofobia de los solarios, también desaconsejados. Hay dos maneras de ir a la playa. La breve y entretenida; y la del rigor mortis. Bajar, pegarse un chapuzón, o una caminata por la orilla, secarse y retirarse es un despeje excelente. Bajar, estirar la toalla, barnizarse de crema (o ni eso) y quedarse clavado tres o cuatro horas bajo un sol atroz es un extraño concepto del placer. Como cada verano, hemos visto al habitual langostino de importación, feliz con su cuello rojo cuarteado y una espalda que es un retablo doliente. Seres de natural lechoso se someten a un martirio para alcanzar la tonalidad de la pantera rosa. Como salido de una playa de los 90, también pervive el Hulk inflado con anabolizantes, de un marrón alienígena, que rubrica su chabacana estampa de stripper con un tatuaje a lo mara hondureña. Y por supuesto, arrasa la secta de las incombustibles adoradoras del sol, inmoladas de doce a seis en el altar de Lorenzo. No pienso ir cuatro horas a la playa. Ni de coña. Y menos al mediodía. Y además es un muermazo se arranca el pater familias con dignidad y valor. ¿Y me vas a dejar sola? ¿Te vas a pirar a leer el periódico al bar, a tomar cañas con tus amigotes todo el santo día? ¿Para esto hemos venido aquí? ¿Para estar en un bar? Tras la batería de preguntas socráticas de su mujer, cuyo tono de piel es ya el de Oprah Winfrey tras solo tres días de costa, el tipo pliega velas, mira con melancolía la parra de la terraza del bar y arranca cabizbajo a despellejarse. En un último intento de protegerse del sol, abre con disimulo el maletero del coche e intenta pillar la sombrilla. Pero Oprah ya ha visto venir la jugada: ¡Sombrilla! ¿Pero para qué quieres llevar la sombrilla? ¿No has visto la predicción? Se va a nublar a la tarde. ¿De verdad vas a llevar la sombrilla? Oprah gana sin despeinarse. La sombrilla se queda en el coche. Ya en la checa de la arena, solo queda una última baza: crema a saco. ¿Pero ya estás otra vez con la crema? ¿No te parece que exageras un poco? ¿Para esto hemos venido a la playa, para aguantar tus paranoias con el sol? Anda, anda; ve a jugar a las palas con los críos... Noviembre, paraíso anhelado. A PECADOS CAPITALES MAYTE ALCARAZ ALCALDE CON EL 40 Lo más desternillante de ayer es oír a partidos que quieren dinamitar España hablar de golpe institucional del PP O hay un solo alcalde popular de una gran ciudad que no haya peregrinado a Génova para llorar en el hombro de Cospedal o clamar a Rajoy para que, con o sin el PSOE, se dé el paso definitivo que permita respirar tranquilos a los regidores que temen ser engullidos por un pacto a varias bandas de los partidos radicales. Así de descarnadamente duro se presenta el horizonte para los candidatos populares hasta ahora hegemónicos. Incluso los barones del partido, menos concernidos en esa batalla, han pedido la elección directa de alcalde. Alberto Núñez Feijóo, el más activo, está convencido de que el mapa municipal que dibuje la cita electoral del próximo mayo será determinante para la suerte del PP en Moncloa. Y no le falta razón. La idea, como adelantó ABC el pasado 5 de agosto, viaja desde hace semanas de la cabeza de los populares a los documentos que elaboran los técnicos, por ver la mejor fórmula de, en lenguaje políticamente correcto, mejorar la calidad de la democracia en España No debe ser una mala solución esa de la elección directa de los alcaldes ya que funciona en un país tan escrupuloso con la libertad como el Reino Unido y, con alguna variante, es atendido en Francia e Italia. Subvertir la decisión de los ciudadanos con oportunistas pactos tan solo ha beneficiado al victimismo de los nacionalistas y al ventajismo de formaciones como N IU, especialista en conseguir tradicionalmente en los despachos el poder que las urnas le niegan. Aunque Rajoy está convencido de que es la única fórmula para despejar el convulso mapa electoral español y no se olvide el propio, lo cierto es que la Moncloa y Génova, que no descartan buscar el consenso por los menos con los hoy esquivos socialistas, no se han puesto todavía de acuerdo en su mejor encaje político- jurídico. Parece necesario que se establezca un porcentaje mínimo de papeletas para que gobierne la lista más votada aunque no coseche mayoría absoluta: un 40 sería el listón imprescindible con una diferencia estimable con el segundo, que rondaría el 5 Sin embargo, las preguntas que siguen no tienen todavía respuesta: si ningún partido alcanza cuatro de cada diez sufragios, ¿el alcalde estaría a merced de los tan denostados pactos? ¿Habría que ir a una segunda vuelta para despejar el bloqueo institucional? Zapatero incluyó en su programa de 2004 esa propuesta de elección directa con segunda vuelta, para luego incumplirlo a partir de 2007 al pactar con IU y los nacionalistas para apartar del poder al PP. Y hoy Sánchez la rechaza con la boca pequeña de me opongo a todo lo que dice Rajoy En su entorno se reconoce que los nuevos tiempos demandan más peso del voto ciudadano por encima de los compadreos de los partidos. En el PP hay autores al respecto. Algunos descartan esta opción de una segunda cita en las urnas por el coste que tendría duplicar la jornada electoral; pero no se halla alternativa en caso de atomización ingobernable. Sobre todo si se pone la vista en la situación de Madrid donde las actuales encuestas no otorgan ni por asomo el 40 de los apoyos ni al PP ni al PSOE. Y según los gurús monclovitas, solo en una hipotética segunda ronda el candidato de Rajoy (Botella, Aguirre o Cifuentes) tendría alguna baza de ganar la Alcaldía. La idea parece buena pero el PP tiene que madurarla para poder trasladarla al Parlamento. Empero, lo más desternillante de esta polémica es oír ayer a representantes de partidos que quieren dinamitar el sistema, si no España, hablar de terremoto institucional del PP. Los golpes de calor en agosto tienen estas cosas.