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ABC MIÉRCOLES, 20 DE AGOSTO DE 2014 abc. es madrid MADRID 51 Los lover boys controlan la zona La prostitución de la calle de la Montera está controlada por pequeños grupos de proxenetas: los lover boys Estos chulos de nacionalidad rumana y por lo general atractivos, encandilan a las chicas para que trabajen para ellos. La diferencia con las mafias más organizadas es que las enamoran y así, más que empleadas, ellas se consideran sus novias. El negocio para ellos es más lucrativo: les dan todo el dinero que ganan, no un porcentaje. El beneficio de se llega a duplicar y triplicar, ya que cada uno controla a tres o a cuatro chicas. Ellas, engañadas y cegadas por el supuesto amor, se llegan incluso a mostrar muy cariñosas con sus explotadores. Es la seducción por engaño Si las chicas se portan bien, les pagan la peluquería y la pensión donde viven. Pero hay casos extremos, como el de una rumana que estuvo encerrada sin comer, a base de latigazos, y a la que tatuaron un código de barras su deuda: 2.000 euros. En las calles del Caballero de Gracia y Jardines están los lupanares ilegales donde las prostitutas dan sus servicios Viaje a las pensiones del sexo BORJA DE JORGE CAÑAVERAS MADRID Camastros con bidé y condones troducen en el medio y que informan diariamente sobre 250 mujeres que se dedican a la prostitución en Madrid. Acudimos allí donde están. Ellas nunca van a ir a ningún sitio comenta. Nosotros vamos a pie, con una unidad móvil espantas a las mujeres dice Nieto, en relación a la caravana de atención a mujeres Concepción Arenal. Apramp también cuenta con traductoras de distintas nacionalidad que personalizan las actuaciones. Si hay que pasar frío, se pasa; si hay que entrar a una sauna, se pasa; y si hay una intervención policial, se va para que las mujeres no se asusten explican desde la agrupación, que lleva más de 30 años luchando contra esta lacra. Un respiro por vacaciones Durante este mes de agosto, de manera excepcional, el número de prostitutas que ofrece sus servicios en Montera ha descendido notablemente. En torno a la una del mediodía, apenas se contabilizan cinco, cuando lo normal son varias docenas. Parece que se han ido de vacaciones exclama una vecina de la zona. Yo ya ni me fijo en ellas, no hay ni más ni menos. El problema sigue ahí comenta una trabajadora de un establecimiento hotelero. El descenso del número se explica por la bajada de la demanda en estas fechas, por lo que los proxenetas trasladan a las chicas a la costa. El hombre quiere carne fresca. Son itinerantes subrayan desde Apramp. En septiembre, el centenar de esclavas sexuales volverá a la Gran Vía. Las calles de los Jardines y del Caballero de Gracia son el centro de operaciones del negocio de la prostitución callejera en el centro de Madrid. Si en la calle de la Montera las chicas ofrecen sus servicios y captan a los clientes, es en las pensiones ilegales de estas vías aledañas donde realizan el acto sexual retribuido. La Asociación Nuevos Vecinos de Montera colgó en YouTube, en octubre de 2007, 32 vídeos con imágenes del trasiego constante de prostitutas y proxenetas en esta calle. Con esta acción pretendían denunciar la necesidad urgente de clausurar los inmuebles de las calles de los Jardines y Caballero de Gracia en los que se desarrollan estas actividades. Una iniciativa imitada por el Consistorio unos meses más tarde. Treinta cámaras móviles y una fija en la calle de la Montera, la Gran Vía, la Red de San Luis, la plaza del Callao y la de Santa María Soledad Torres Acosta (o de la Luna) que pretendían disuadir a los clientes y acabar con el lucrativo negocio. Pero, a los pocos meses, las cámaras se hicieron parte del paisaje y los clientes volvieron. En la pensión ilegal de la calle de los Jardines, una de las que fueron objetivo de las webcams de algunos vecinos del barrio, hay instalados uno de estos negocios en el primer piso. Un hombre suramericano se encuentra justo delante de la puerta abierta de lo que realmente es su domicilio familiar. Está desempaquetando servilletas industriales que servirán a los clientes como papel higiénico una vez finalizado el servicio. La tarifa de las habitaciones es de 5 euros por quince minutos diez euros si la actividad se prolonga durante media hora De esta manera, las chicas (o mejor dicho, sus chulos se llevan veinte euros y la pensión cinco. Otra de estas pensiones ilegales se encuentra en la calle del Caballero de Gracia. En una de las viviendas vive otro suramericano con su mujer y sus hijos. A un lado, el salón con la estampa familiar; al otro lado, las habitaciones donde las prostitutas realizan sus servicios. El pasillo de la vivienda también está lleno de pilas y pilas de papel higiénico y servilletas. En una de las estancias, dos lavadoras trabajan a pleno rendimiento para adecentar las sábanas que se utilizan en las habitaciones. El cuarto tiene lo indispensable para un servicio rápido y barato: una cama con la ropa un tanto pegajosa, Así es una habitación de Caballero de Gracia FOTOS: ABC El cajón de la mesilla está lleno de envoltorios de condones dos pequeñas mesitas de noche (una de ellas, con los cajones llenos de envoltorios de preservativos usados) una papelera y un bidé con el que asearse las partes íntimas. El trasiego es constante. Los clientes y las prostitutas se cruzan en las escaleras del edificio. Esto es un ir y venir. Así todo el día. Al final casi que te acostumbras, pero esto no es normal comenta una Un prostíbulo en familia En una de las pensiones ilegales vive un suramericano con su mujer e hijos trabajadora de un negocio de la zona. ¡Ya ni me asomo por la ventana por no verlas! exclama entre suspiros. El Ayuntamiento continúa con su II Plan contra la Explotación Sexual de la Ciudad de Madrid, que persigue cuatro objetivos: defender los derechos humanos, combatir la violencia de género, alcanzar la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres y, como novedad, abordar la realidad de la prostitución masculina. Un problema, este último, que, aunque menos latente que la trata de mujeres, también se da en la zona, concretamente en cercana Puerta del Sol, donde varios chaperos ofrecen sus servicios, y en las saunas del barrio de Chueca.