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SÁBADO 16.8.2014 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.024 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. 14336 8 424499 000013 EL VERANO, TODOS LOS VERANOS Mallorca VISTO Y NO VISTO Un muestrario sin igual Su belleza siempre compensó su calor húmedo y un sol de justicia que martirizaba al viajero. Emblema de nuestro turismo, resiste a la sobreexplotación IGNACIO RUIZ QUINTANO LA MAMMA La historia de los Pujol cabe en esa respuesta (puro Pla) de Marta a Jordi: ¡Uy, tranquilo! Esto se olvida oda la historia de los Pujol cabe en esa maravillosa respuesta de Marta al lloriqueo de Jordi, que se lame la herida de una querella por corrupción: ¡Uy, tranquilo! Esto se olvida. Puro Pla. Porque así, cortita y al pie como manda el tiquitaca conónico de la nación pequeñita, es como Pla describiría la esencia de un régimen basado en la corrupción que se nutre del consenso y el sistema electoral. Ferrusola cree, igual que Pla, que todo sube y baja, pues la vie est ondoyant En Cataluña, que desde el proteccionismo es un país inmensamente rico, grosero y espantoso (Pla) subió la pasión y bajó la moral. Mas la mujer (esto también lo dice Pla) sigue siendo mucho más segura que el hombre. ¡Ah, la mamma suspira Pla En Cataluña todo el mundo quiere tener la madre. Y pasar el rato, y comer, y sobre todo hacer lo menos posible. La mañana del prendimiento de Teddy Bautista por la Guardia Civil, sus consejeros, unos cuarenta, quedaron confusos como lo apóstoles y fue una mujer de Castellet y Gornal, Marina Rossell, quien dio una solución: Fem un manifest, tu, per la llibertat d expressió. Enterrado Montesquieu, de un Fernán González como Pujol uno esperaba más bizarría ante una querella. Un ¡advocats i procuradors a l infern de dos en dos! refrán que yo le he oído al abogado Loperena. ¿Y qué nos encontramos? Un fundador de naciones vacilante (qué pequeños somos y qué encogidos vamos) en la hora decisiva de dar cuentas (justicia poética) pero con una mamma detrás poniendo la pausa del medio centro (a lo Guardiola) ¡Idiotas, que esto se olvida! La memoria de pez es el consenso para abolir la realidad. ¿Quién se acuerda del cáncer terminal de Bolinaga, que ha cumplido, tan pichi, setecientos días de suelta humanitaria? Es la diferencia entre un diagnóstico político, como el de Bolinaga, y un diagnóstico científico, como el del valeroso Pepe Luis Vargas, a quien los médicos dan un año de vida. T Un pesquero amarrado en el puerto de Palma de Mallorca, con la catedral al fondo ABC A tiro hecho XAVIER PERICAY Dónde dormir ace algo más de un siglo, un trotamundos belga llamado Jules Leclercq viajó hasta Mallorca. Llegó al puerto de Palma procedente de Barcelona y, nada más pisar tierra, constató- -estábamos en agosto- -que aquello ya no era Europa sino África, con sus tipos morunos y su cielo azul, con su sol implacable y su calor pesado y húmedo Al término de su viaje, hallándose en la terraza de la ermita de San Salvador de Felanitx, desde la que se alcanza a divisar la isla entera- -e incluso Cabrera y la mismísima Menorca, en días límpidos y afortunados- no pudo por menos de convenir con George Sand en que acababa de conocer uno de los países más bellos e ignorados de la tierra. Hoy, por supuesto, este país ha dejado de ser uno de los más ignorados de la tierra. Pero sigue siendo africano- -por lo menos en lo que al clima se refiere- -y, sobra decirlo, de una belleza sin igual. Aunque acaso esto último no sobre decirlo. Y es que el turismo, ese maná que ha convertido una tierra eminentemente pobre y desconocida en una de las más prósperas y visitadas de España, ha arrojado también sobre la mayor de las Baleares el estigma de la baleariza- H En cualquiera de los hoteles rurales de la isla o en alguno de los emplazados en conventos o antiguas casas señoriales de Palma. Dónde comer En el restaurante Ses Rotges (Cala Ratjada) insólita reminiscencia de la mejor cocina francesa. Y en Béns d Avall (Sóller) donde la comida mediterránea puede armonizarse con una maravillosa puesta de sol en el mar. al paraíso del que hablara hace ya un montón de décadas Gertrude Stein. Pero Mallorca también es víctima de otro cotejo: el que la confronta a Menorca. Se trata, de nuevo, de una injusticia. Por más que la menor de las Baleares posea un encanto cierto, por más que allí todo sea orden y belleza, como diría el poeta, no aguanta la comparación con la mayor. Puede que la culpa la tenga esa tramontana que en Menorca todo lo arrasa y que en Mallorca- -lo destacó Valentí Puig- -queda en gran parte frenada por la sierra homónima, esa joya de la naturaleza. O que haya que buscarla simplemente en la magnitud. Unos grandes almacenes Así, Mallorca es a Menorca lo que unos grandes almacenes a un pequeño comercio. Pero unos grandes almacenes en los que la sección de delicatessen ocupara varias plantas y no se limitara a los productos alimenticios. En la que también hubiera, para entendernos, una frondosa costa brava y, a la vez, un inacabable litoral de playas arenosas; unos parajes agrestes aderezados con olivos milenarios y, a un tiempo, unas tierras llanas con toda clase de cultivos; una ciudad monumental y, en contraste, una ristra de pueblecillos de belén. Un muestrario, en definitiva, difícil, si no imposible, de igualar. MAÑANA, Allariz Dónde divertirse Más allá de las discotecas. Uno puede adentrarse, en Artà, en el Parque natural de Llevant y recorrerlo hasta el mar. ción a saber, la sobreexplotación del litoral, el urbanismo salvaje y la destrucción del medio ambiente, todo en uno. Y la palabra estigma resulta aquí de lo más apropiada por cuanto esa mala fama es profundamente injusta. Baste indicar que la parte de costa dedicada al negocio turístico constituye apenas la quinta parte del litoral mallorquín. O que, en comparación con la costa catalana, donde no queda ni un palmo de tierra virgen, lo de Mallorca se acerca sin duda