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ABC SÁBADO, 26 DE JULIO DE 2014 abc. es estilo TOROS ABCdelVERANO 71 El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, durante su faena con el primer toro en la corrida mixta La trabajada batalla de Adame Sortea un emotivo toro de Alcurrucén y sale a hombros FERIA DE SANTANDER PLAZA DE CUATRO CAMINOS. Viernes, 25 de julio de 2014. Corrida de Beneficencia. Casi lleno. Toros de Alcurrucén, de buena presencia y con tendencia mansa en conjunto, destacaron 3 y 1. El CID, de vino tinto y oro. Pinchazo y estocada (silencio) En el cuarto, pinchazo, estocada y dos descabellos. Aviso (silencio) PACO UREÑA, de arena y oro. Estocada caída (silencio) En el quinto, tres pinchazos, estocada defectuosa y tres descabellos. Aviso (silencio) JOSELITO ADAME, de vino tinto y oro. Estocada trasera tendida y dos descabellos (oreja) En el sexto, estocada desprendida (oreja) El mexicano Joselito Adame sale a hombros de la plaza protestón en los finales, aguantó en redondo y en unas manoletinas de alta tensión. Ni el descabello abortó el corte de una merecida oreja. También se la trabajó en el voluminoso sexto, con esa tendencia mansa de la corrida, de mucha más seriedad que las dos tardes pasadas. El hidrocálido, que prologó desde el estribo, lo metió en vereda con oficio y valentía. En las cercanías, de uno en uno, exprimió todo el sonido de Clarinete Como la canción de Alejandro Fernández, que cautivó la noche anterior, Golondrino buscaba su nido en esa querencia hacia el mar, que parece llamar a los toros. Pese a su mansa condición, lució una nobleza extraordinaria. Tras una lidia que no fue precisamente canela fina, El Cid se dobló por bajo con el alcurrucén. Ligó derechazos y naturales de buen tono y con su aquel, con pases de pecho de lujo, pero no logró afianzarlo del todo para qui- SERRANO ARCE EFE ROSARIO PÉREZ SANTANDER brillar, necesita más toro. Falla con la espada. Al sexto, que renquea, apenas lo pican, cae varias veces, levanta protestas de este santísimo público. Perera hace el poste, le consiente, conduce con temple las apagadas embestidas, hasta que también este toro se raja; se ha justificado pero... No cabe más. Mata fácil y se culmina la decepción general. Mi amigo Vicente, un valenciano típico, se ha pasado la tarde lamentando el tono bajo de la corrida. Lo que a él y a este público le encanta es la mascletá, la explosión de entusiasmo y admiración por un héroe (por ejemplo, Jaime Marco y Jaime Ostos, en el día de su santo) como tantas veces han vivido en este coso. Lo malo es que Vicente ha tenido razón: no ha habido lleno, ni toros encastados, ni faenas emocionantes... ¿Cabe el optimismo? Me temo que no. Cuando se desencadena una guerra, lo importante no es tener razón, sino ganarla. Palabra de Hitler. Joselito Adame lucha por salir victorioso en su batalla mexicana en tierra española, y ayer conquistó un pedacito del Norte gracias a su entrega y a un encastado toro de Alcurrucén. Después de recibir con decisión a Afanosito y quitar por Chicuelo, arrancó rodilla en tierra una inteligente obra en la que concedió tiempos y distancias al bravo, con mucho que torear y al que había que poder. Pronto, codicioso y humillador, acudía a las puestas y dispuestas telas con emotividad, que diría la afición azteca. ¡Menudo ritmo! Por el izquierdo le costó más hallar el acople con un Núñez que todo lo pedía por abajo y que se ponía saltarín y con la cara al alza en los de pecho. Con Afanosito más tarle su tendencia. Con el más vulgarote y soso cuarto sacó series estimables y acabó entre los pitones, pero no fue posible encontrar eco. El segundo sembró cierto desconcierto por su mansedumbre. Paco Ureña, que se ganó la sustitución de Abellán tras su percance en Valencia, lo retiró de chiqueros y se lo llevó a los medios para torearle con clasicismo. La muleta por delante, aguantando miradas geniudas. Por el izquierdo era un malaje con pintas y hubo de centrarse en la mano de la escribanía. Había que llevarlo muy tapado, con los toques adecuados y, aunque se esmeró valeroso, no siempre lo consiguió. El quinto, que derribó al picador, desarrolló brusquedad y miraba de reojo al Cantábrico. Hasta que se piró entre los deseos de estructurar faena de su matador, que pasó las de Caín para pasaportarlo y no pudo repetir triunfo. Adame y Afanosito se llevaron la tarde.