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70 ABCdelVERANO CINE TOROS SÁBADO, 26 DE JULIO DE 2014 abc. es estilo ABC Ni lleno, ni toros, ni emoción Hermoso de Mendoza rescató la única oreja de una tarde anodina ANDRÉS AMORÓS VALENCIA FERIA DE VALENCIA PLAZA DE TOROS DE VALENCIA. Viernes, 25 de julio de 2014. Corrida mixta. Tres cuartos de entrada. Dos toros de Bohórquez para rejones, muy manejables, y cuatro de Victoriano del Río y Cortés, sosos, con poca fuerza y casta. HERMOSO DE MENDOZA, pinchazo y rejón (oreja) En el cuarto, rejón (petición y saludos) EL JULI, de gris plomo y oro, estocada caída y descabello (saludos) En el quinto, pinchazo, estocada trasera desprendida y cuatro descabellos (saludos) MIGUEL ÁNGEL PERERA, de verde y oro, dos pinchazos y estocada (silencio) En el sexto, estocada tendida (silencio) La noche del jueves se ha recuperado la tradición, tan valenciana, de las nocturnas: toros de Las Ramblas de seria presentación y buen juego. Triunfa rotundamente Miguel Abellán, al que se ve segurísimo; tan confiado está que su segundo enemigo le da una fuerte voltereta, quedando conmocionado. Pasa a la enfermería con lesión de costillas pero corta tres orejas y sale en hombros. También logra un trofeo El Fandi, siempre espectacular. Padilla parece acusar algo el peso de la temporada. Abundan las combinaciones de toreros a pie con rejoneadores: me resultan extrañas, por buenos que sean todos ellos. Valencia es feria de primera categoría pero solo dos primeras figuras, El Juli y Perera, han aceptado venir (quizá se esperó demasiado a José Tomás) Con este cartel, en el día grande de Feria, la Plaza no se llena: muy mal síntoma. Los toros de Victoriano del Río, que dieron magnífico juego en Pamplona, pecan de flojedad y sosería. Muestra su maestría Hermoso de Mendoza en el primero, bonancible pero flojo: galopa de lado con Disparate Pirata levanta un clamor al hacerle un quite, mordiendo al toro moribundo. Mata a la segunda: corta oreja y hace saludar al caballo. Duende juguetea a placer con el cuarto, justo de fuerza y casta; Habanero gira en la cara del toro; con Pirata de nuevo, clava a dos manos pero lo desluce al matar descordando. A pesar de los éxitos, El Juli no parece muy feliz: la temporada que planteó, con tantas guerras y un tour fijado de antemano, no le está resultando todo lo bien que esperaba. En el segundo, noble, que humilla pero flaquea, quita por chicuelinas de compás abierto, como hace José Tomás. La flojedad del toro quita emoción a un trasteo con mucho oficio pero algo mecánico. Mata caído, con el habitual salto: decepción. También es flojo y deslucido el quinto: El Juli le enjareta muletazos por los dos lados, con más técnica y voluntad que armonía, hasta que el toro canta la gallina, rajándose a tablas: allí le saca algunos muletazos y mata mal. Perera ha seguido arrasando, después de las dos salidas a hombros en San Isidro. Flojea de salida el tercero, queda muy corto. La seguridad del diestro, sin una duda, logra meterlo en la muleta, mandando mucho; pero, para EL CINE DE UNA NOCHE DE VERANO Magistral música de evasión ata tataa tatata Si pudiese transcribirse el tarareo al papel, se descubriría que intento plasmar el inicio de la tonadilla central de la banda sonora que Elmer Bernstein escribió para La gran evasión una de las músicas cinematográficas más celebradas. Rara vez una música memorable no acompaña a una película de la misma naturaleza. La gran evasión una epopeya coral de casi tres horas de duración, es la mejor en el género de fugas, en este caso de un campo de prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial. Este filme, dirigido por John Sturges, cumple de manera impecable la estructura clásica de cualquier tipo de narración y, lógicamente, de los grandes guiones cinematográficos. El primer acto consiste en la introducción del tema, en la llegada de los personajes a un campo que va a reu- T nir a los prisioneros de guerra más reacios a quedarse esperando el final de la guerra. Así, frente al enemigo alemán, se nos presenta a unos soldados que nos resultan identificables y cercanos tanto por la calidad del guión como por el carisma de los actores. Entonces, cuando se decide poner en marcha un plan de fuga para la totalidad de los prisioneros, comienza el segundo acto, un delicado entramado de secuencias que muestran las pinceladas maestras que van avanzando dicho proyecto según el ingenio, la fortaleza de ánimo y la torpeza teutona lo van permitiendo. Se excavan túneles, se eliminan toneladas de arena, se escamotea comida, se falsifican documentos... incluso queda tiempo para la celebración del 4 de julio que, tras el descubrimiento de uno de los tres túneles, termina inevitablemente en tragedia. Por fin, con los personajes Fotograma de la película La gran evasión asentados en el magín, comienza el tercer acto, la batalla final la fuga, en la que, después de dos horas encerrados el foco de la acción se desperdiga del mismo modo que la suerte de los distintos personajes. Paradójicamente, el final de La gran evasión no es triunfal. Más bien todo lo contrario. Solo Steve McQueen, tras su fallida huida en motocicleta, camino de la nevera aligera el dramático desenlace. McQueen, junto al fallecido James Garner, sobresale al frente de un excelente reparto que permite la inmediata identificación de los muchos personajes. La gran evasión ella solita, creó un género. Ha sido repetida, homenajeada y parodiada hasta la extenuación, como suele ocurrir con los clásicos de veras. DANIEL MARTÍN L A GRAN EVASIÓN Dir. John Sturges. Int. Steve McQueen, James Garner.