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ABC SÁBADO, 26 DE JULIO DE 2014 abc. es ENFOQUE 5 Soldados franceses ante los restos del avión siniestrado en Malí. Todo apunta a que el accidente pudo tener su origen en una tormenta de arena REUTERS Accidente aéreo en Malí La decadencia del porqué JAIME GONZÁLEZ El accidente del avión de la compañía española Swiftair en Malí ha venido acompañado del habitual catálogo de elucubraciones. No hace tanto que el periodismo se tomaba su tiempo para responder a las 5 W de la noticia who? ¿quién? what? ¿qué? where? ¿dónde? when? ¿cuándo? y why? ¿por qué? pero ahora el periodismo se ha convertido en un juego de Trivial y, en consecuencia, la respuesta debe ser inmediata, aun a riesgo de distorsionar gravemente la realidad. Las dos W que más han sufrido la decadencia de una profesión que ha perdido lastimosamente el rigor son el who? ¿quién? y el why? ¿por qué? degradadas vilmente a la condición de chisme. A los pocos minutos de estrellarse en el desierto de Malí, los aprendices de brujo del oficio ya habían barajado la hipótesis de que el aparato podría haber sido abatido por alguna facción yihadista de las que deambulan por la zona, como si lo que le ocurrió al avión de Malaysia Airlines derribado supuestamente por un misil prorruso en el este de Ucrania hubiera encontrado su reflejo más lógico en el desierto del Sáhara, en la región de Gossi. Si a los aprendices de brujo del oficio les preguntas por el porqué de su por qué, te contestan altivos ¿y por qué no? para llevar el debate periodístico al absurdo. De manera, que el why? del periodismo se ha convertido en guay Lo mismo pasa con el who? ¿quién? porque ya no importa que la información sea veraz; basta que resulte verosímil. Las hipótesis sobre el accidente del avión de la compañía Swiftair han sido múltiples: atentado terrorista, defectuosa revisión mecánica del aparato y, en el colmo del absurdo, hasta la precariedad laboral de la tripulación española, poco más que jornaleros aéreos obligados a trabajar por un sueldo de miseria. La reducción salarial y la pérdida de puestos de trabajo en el sector aéreo es una realidad incuestionable cuyo análisis como el de otros colectivos zarandeados por la crisis hay que desmarcar, por una mera cuestión de sensibilidad y de higiene mental, de lo ocurrido en Malí. A los aprendices de brujo del oficio, el porqué se la fuma, pero en el accidente perdieron la vida más de un centenar de personas que merecen un mínimo de respeto y un mucho de mesura a la hora de informar. A sus familias, en nombre de esta profesión que languidece antes llamada periodismo quiero pedirles perdón. INTERNACIONAL