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JUEVES 17.7.2014 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.994 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. 14294 8 424499 000013 EL VERANO, TODOS LOS VERANOS Cuando el surf es un reclamo Las tardes en el golf, las mañanas en la playa, las antiguas villas de las grandes familias aristócratas. Todo lo que Zarauz ha perdido Zarauz VISTO Y NO VISTO IGNACIO RUIZ QUINTANO LOGÓCRATAS Si compras un libro y no lo lees te sale una mancha como la de Torrente al orinar en la piscina F El Club de Golf de Zarauz, uno de los puntos de encuentro del pueblo. Al fondo, Guetaria ABC PATRICIA ESPINOSA DE LOS MONTEROS A tiro hecho Dónde dormir Hotel Iturregui, situado en el barrio de Azkizu, a las afueras, en las montañas con vistas al mar en el camino de Guetaria. Es un caserío con un cuidado diseño y con seis habitaciones dobles y dos suites. ubo un tiempo en que familias enormes recalaban en Zarauz para instalarse durante cuatro meses en sus casonas de grandes jardines, ubicadas en las dos primeras calles frente a la playa. Cuando finalizaba el mes de mayo, los carpinteros del pueblo, jardineros o modistas, recibían llamadas desde Madrid, Barcelona, Sevilla o Zaragoza. Eran encargos para cortar setos, renovar cortinas, cambiar persianas o pintar. Llegaba la puesta a punto de las casas para el verano. Éramos muchos los que teníamos casa allí cuenta una duquesa que, a sus ochenta y bastantes años, recuerda los detalles de un verano muy familiar. Los clanes se reunían varios meses en torno a la playa y en varias calles llenas de villas preciosas. Además de la de mis padres, que tenía un pinar y una pista de tenis, estaban las de los Mora, la de la Duquesa de Aliaga que llevaba a su nieta Cayetana todos los veranos la de los Infantado, los San Luis, los Hohenlohe. Casi todas han sido sustituidas por moles enormes de cemento. Una pena porque ya no reconozco aquel precioso pueblo que fue Zarauz Siempre andaban montados en una bicicleta. Por la mañana a la playa, por la tarde excursiones a un caserío en Be- H Dónde comer Para pintxos: los bares del casco antiguo de Zarauz. Para pescado: asadores en Orio y en Guetaria donde se puede tomar sentado en mesas compartidas besugo a la espalda, chuletón y ensalada. Dónde divertirse Ver programa de festejos y conciertos de la semana grande de San Sebastián. dúa, donde comían tortilla de patatas y bebían sidra. A Guetaria o Zumaya. Y, por supuesto, al golf. El centro de reunión. Entonces estábamos todas solteras, Pimpinela, Cayetana (Fitz- James Stuart) los Santos Suárez... Eran mi pandilla, no parábamos. Recuerdo el Gran Hotel con sus camareras elegantísimas, vestidas con uniformes y cofias. La preciosa terraza sobre el mar. Dicen que estaba lleno de espías y que en él se inspiró Agatha Christie para escribir una de sus novelas. Si quiero dor- mir bien pienso en nuestros veranos de Zarauz reflexiona esta señora. En los 70, seguía habiendo pandillas. Unos se movían por la playa, otros grupos de familias más clásicas seguían acudiendo al Golf. Eran todos amigos, pero hacían vidas diferentes. No es que fueran como Montescos y Capuletos en moto, pero sí que hubo alguna Julieta y algún Romeo. Carmen D Ornellas cuenta que las casas eran enormes: En alguna de ellas podían vivir en verano unas 70 personas entre abuelos, padres, niños y gente de servicio Eran casonas viejas con suelos de madera, salones y pocos cuartos de baño. Allí cabía todo el mundo, hasta los invitados. El surf es importante para comprender la evolución de los veranos cuenta Alfonso Biescas, el primer surfista que hubo en Zarauz. Con el surf esos veranos rígidos se rompieron y los veraneantes se mezclaron con la gente del pueblo El turismo era atraído por las olas. Los problemas políticos hicieron que las familias aristocráticas de Madrid fueran desapareciendo. El Zarauz de entonces tenía un patrimonio estético increíble. Cuando has conocido un pueblo que era un paraíso y lo ves transformado en algo vulgar, duele Pero la playa es la misma. Las olas son el reclamo de visitantes que llegan desde Australia o California. Quizá, a pesar de sus pintxos, del campeonato de Surf Rip Curl o de Karlos Arguiñano... a Zarauz le falta un poco de duende. MAÑANA, San Millán de la Cogolla ormalmente, España no es una democracia; es una logocracia, y Rajoy recibirá a Mas para hablar (no sé de qué puede hablar Roma con Sertorio) mientras los escritores, para animar al presidente en su papelón de hacer cumplir una ley en España, han escrito un manifiesto que a mí me parece largo, y más desde la crónica londinense de Borja Bergareche sobre ese matemático de Wisconsin que ha demostrado que la lectura es una leyenda urbana. Cuentan que en Trebujena una mocita se murió de la leyenda le dijo a Pemán, que leía en un patio de Jerez, una hermana de Primo de Rivera, la tía Inés en quien es fácil ver a Susana Díaz. ¿Quién se va a leer un manifiesto de quinientas palabras? Rajoy, no, que sólo lee el Marca. Y tampoco Pedro Sánchez (Pedro de la Preveyéndola, en captura genial de Rosa Belmonte) que anda, el hombre, con Proudhon y su principio federativo para volver a poner a España como la dejó en la primera República el proudhoniano Pi, con la Costa Blanca bombardeada y los funcionarios sin cobrar. Que la gente no lee lo sabía el redactor jefe de Hemingway en el Kansas City Star que obligaba a sus redactores a meterlo todo en el primer párrafo, sabedor de que no hay lector en el mundo que llegue al segundo. Pero el matemático de Wisconsin (Ellenberg, un niño prodigio que aprendió a leer con dos años viendo Barrio Sésamo ha descubierto el biuret de la lectura: si compras un libro y no lo lees te sale una mancha como la de Torrente al orinar en la piscina. Así hemos sabido que lo más vendido y menos leído de la historia contemporánea (aparte la Constitución del 78) es el tiempo de Hawking y la desigualdad de Piketty, para fortuna de Pablo Iglesias, ese comunista chino, como le dice mi amigo Valenzuela, pues todo lo copia, incluida la coleta complutense de Rodríguez- Villasante. Y es que Pablemos, más que logocracia, es ya demonarquía, o gobierno de las ranas, en definición de Alejandro Sawa, el Max Estrella de Valle.