Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA JUEVES, 17 DE JULIO DE 2014 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO BUENA PLANTA Hay tres problemas: la economía, el separatismo y la demografía. ¿Qué propone Sánchez? P OR una acera circulan los tertulianos, los politólogos, los pensadores, los políticos, los empresarios... Los hay buenos, regulares y auténticos cantamañanas. Pero todos ellos intentan estar al día de los detalles del debate político. Por la otra acera transita la gente del común, que en su mayoría no suele hacer un gran acopio de datos empíricos sobre lo que se cuece en la vida pública. A la hora de tomar sus decisiones electorales, muchas de esas personas se basan simplemente en sus impresiones. Y al parecer, Pedro Sánchez, flamante jefe del PSOE, causa buena impresión Vas y te pones a hablar de política con una mujer inteligente, profesional cualificada, de talante centrista, uno de esos millones de españoles que oscilan entre el PP y el PSOE. Sale el tema Sánchez, que aparece sonriendo en la tele: mucho pelo, cero canas, sin corbata y con una dentadura de catálogo de ortodoncia. Ella no alberga ni una duda: Va a ser el próximo presidente Arqueas las cejas perplejo ante tan súbita certidumbre: ¿Pero por qué lo dices? ¿Le has escuchado alguna propuesta concreta sobre alguna cuestión importante? Pero ella desdeña ese debate: Eso es lo de menos. Este chico representa otra cosa, otro aire. A mi Rajoy me gusta, me parece que lo hace bien, pero la gente ya quiere algo diferente y van a votarle a este En un mundo epidérmico, hay muchos ciudadanos dispuestos a comprar Sánchez solo porque es un personaje nuevo, más joven que el presidente de la barba blanca y con una sonrisa mágica de galanzote de telenovela. Pero al margen de que hable de manera agradable y luzca buena planta, ¿cuáles son hasta hoy las virtudes políticas de Sánchez? La principal es que es más moderado que Madina (o eso creemos) lo cual no resulta difícil. La segunda es que ha ganado unas primarias en las que seamos francos solo se han presentado medianías. El trabajo de Pedro no será la pasarela. Va a consistir en que los españoles vivan mejor. Para eso, la primera premisa es que el país siga existiendo. ¿Qué propone para evitar que el separatismo rompa España? Lo único que le hemos oído es que Cataluña es una nación y parece dispuesto a distinguirla con regalías insolidarias con el resto de los españoles. Un planazo. ¿Y qué opina Sánchez, profesor de economía, en esta materia? No le gusta la reforma laboral, ni los recortes, quiere una economía más moderna... ¿Y? ¿Se crearía más empleo si se vuelve a una legislación laboral más garantista, como la que heredamos del franquismo? No parece. ¿Se pueden ampliar las prestaciones sociales en un país con la deuda pública en umbrales alarmantes y que ya gasta cada año muchísimo más de lo que ingresa? Si Sánchez lo logra, que le vayan guardando el Nobel de Economía y un altar en Lourdes. Con humo bonito y una sonrisa se aguanta tres meses. Pero sin ideas para los tres problemas más acuciantes de España (el tercero es la aterradora pirámide demográfica) no es tan sencillo sentarse en la poltrona. Bueno, lo logró Zapatero, es cierto. Y pasó lo que pasó... CAMBIO DE GUARDIA GABRIEL ALBIAC ELOGIO DEL LIBERTINO Franco solía decir que la libertad lleva al libertinaje. Me escucho susurrar: seamos libertinos. Sin la menor esperanza CEPTARON ser llamados libertinos, con la arrogancia de aquel que decide hacer trofeo del insulto que para someterlo a escarnio ha sido contra él forjado por sus enemigos: libertinos etimológicamente hijos de esclavo y, en lo más hondo, esclavos ellos mismos. Esclavos de la impiedad. Pero aquellos libertinos, en los comienzos del siglo XVII, cuando nacía en Europa el horizonte de un mundo asilado bajo la frágil belleza de la razón, aquellos libertinos se sabían los únicos hombres libres de su tiempo. Sabían, igualmente, que habrían de pagar por ello. Paso estos anticipos del tórrido verano madrileño encerrado en casa. Leyendo un libro asombroso, que habla de las gentes más asombrosas las más perseguidas de aquella Europa del que fuera siglo del genio y del barroco: Márgenes de la modernidad. Libertinismo y filosofía en el siglo XVII Lo acaba de dar a la imprenta Pedro Lomba, que es hoy el máximo especialista español en el estudio de esas subterráneas corrientes, radicalmente subversivas, sin las cuales nunca la problemática del Discurso del método cartesiano hubiera nacido. Aquí, sólo Juan Velarde lo precedió, hace ya algunos años, con un bello ensayo en torno a nuestros libertinos propios. La libertad, único horizonte digno de un hombre que no se someta al designio de vivir como una A bestia, ha sido siempre un envite peligroso. En los inicios del siglo XVII, se requería un talante tan heroico como inteligente para apostar la vida a ella. Si hoy todos los especialistas en el nacimiento del pensar moderno concuerdan en ver en el enmascarado movimiento libertino el nacimiento de todas nuestras más cruciales paradojas en buena parte, aún irresueltas ese alzar acta es, al tiempo, la constancia de hasta qué punto fue eficaz la constricción a la cual sus protagonistas fueron expuestos: la de ser borrados, durante tres siglos, aun de las búsquedas silenciosas de los más eruditos. Leer hoy a aquellos hombres de hace ya cuatro siglos trae la emoción de un encuentro diferido con las mejores cabezas y las más dignas de un tiempo, buena parte de cuyos combatientes fueron sin remedio borrados. Leer, así, a Gabriel Naudé a quien la cínica elegancia del tan brillante cardenal Mazarino salvó de ese destino no es cosa sólo de historiador que excava en tiempos idos. Es presente. Con esa intemporalidad que exige la verdadera filosofía esa que sólo opera sub specie aeternitatis para entender este pequeño milagro: los hombres libres son una rareza. Naudé, 1639: La prueba de lo peor es la muchedumbre... Nos salvaremos, al separarnos de la masa No hay libertad jamás en complacerse con la locura que necesariamente exhibe el deseo de esas multitudes, de las cuales decía Étienne de la Boétie que sólo aman de verdad la servidumbre, con un amor desesperado y loco que ninguna prevención admite. La libertad es un pensador algo más joven vendrá a formularlo enseguida conocimiento. Estricto. O bien, no es nada. Y todas las ilusorias fantasías populistas revelan entonces su fatal destino: servir de máscara a la peor de las esclavitudes. En la Francia de Le Pen como en la Venezuela de Chávez. Puede ser que en España pronto. Franco solía decir que la libertad lleva al libertinaje. Y algunos sospechábamos entonces que ese libertinaje debía, con seguridad, ser la libertad verdadera. Leo, en la tarde tórrida del Madrid canicular, a los héroes de Lomba. Me escucho susurrar: seamos libertinos. Sin la menor esperanza.