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ABC JUEVES, 17 DE JULIO DE 2014 abc. es ENFOQUE 5 JAIME GARCÍA Mientras Pedro Sánchez se reunía con Guillermo Fernández Vara crítico con la postura del PSC los socialistas catalanes de Miquel Iceta, a la izquierda, le hacían el juego al soberanismo El PSC apoya la Ley de Consultas Hasta aquí hemos llegado JAIME GONZÁLEZ El pasado 8 de abril, el Parlamento nacional rechazó por 299 votos en contra y 47 a favor la proposición del Parlamento de Cataluña que pedía delegar en la Generalitat la competencia para convocar la consulta soberanista prevista para el próximo 9 de noviembre. La respuesta del Gobierno de Artur Mas fue impulsar la denominada Ley de Consultas una burda maniobra con la que revestir de impostada legalidad lo que no es más que un referéndum rechazado de plano por las Cortes Generales, el poder que encarna la soberanía nacional y, en consecuencia, asume la representación del pueblo español en su conjunto. Ayer, el PSC sumó sus votos en el Parlamento catalán al bloque nacionalista para sacar adelante una norma que pretende violentar el pronunciamiento del Congreso de los Diputados, el único con capacidad- -conviene recordarlo- -para decidir sobre cuestiones que afectan a la totalidad del país. El objeto y el fin último de la Ley de Consultas es celebrar el 9 de noviembre un referéndum ilegal, porque si no fuera ilegal- -es de Perogrullo- -no habrían impulsado la Ley de Consultas como coartada política. Es tan sencillo de entender que los argumentos del PSC son de un cinismo supino y de una insolente deslealtad, fruto de ese cuerpo decrépito en el que se ha convertido un partido que ha vendido parte de su alma al diablo del separatismo. A estas alturas, las sombras de duda que proyectaba el PSC se han convertido en certezas: convertido en tonto útil del soberanismo, su apoyo a la Ley de Consultas es la prueba del nueve de que su espíritu catalanista y español ha muerto definitivamente. Su justificación es de un patetismo doliente: respalda la ley, pero no cree que se pueda aplicar el 9 de noviembre. Una salida de pata de banco que rezuma hipocresía por los cuatro costados. ¿Para qué creen los socialistas catalanes que es la Ley de Consultas? ¿Para decidir sobre el fichaje de Luis Suárez por el Barça? El PSC es un juguete roto en manos de los muñidores del proyecto de ruptura, que se frotan las manos al contemplar cómo el partido que hace nada presumía de haber acabado con hegemonía nacionalista es hoy una escuálida sombra de sí mismo. Y lo peor es que el socialismo español es incapaz de entender que la gangrena del PSC ya no se cura con antibióticos. Si no recuerdo mal, el secretario general electo, Pedro Sánchez, votó no a la consulta soberanista el pasado 8 de abril. Convendría que explicara cómo es posible que lo que es no en el Parlamento nacional se convierta en sí en el Parlamento de Cataluña, sin recurrir al tópico de que somos un partido donde afloran distintas sensibilidades que enriquecen el debate y fortalecen nuestras señas de identidad, inequívocas pero plurales Si ese es el argumento de Sánchez para justificar que el PSC haya votado a favor de la consulta independentista, la gangrena se habrá extendido sin remedio y no tendrá tiempo de preguntarse por quién doblan las campanas. INES BAUCELLS