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ABC DOMINGO, 13 DE JULIO DE 2014 abc. es opinion OPINIÓN 15 HACIENDO AMIGOS Templo, al Ayuntamiento. Por tanto, sin duda, la legalización del matrimonio homosexual no es más que una etapa hacia el regreso al matrimonio certificado por un contrato puramente privado entre adultos consintientes. Estos contratos serán tan variados como las intenciones y el sexo de los cónyuges, siempre que su unión no perjudique a terceros. El Estado no desaparecerá totalmente, ya que controlará las externalidades, como por ejemplo los derechos de los hijos menores, ya sean biológicos o adoptados, o las cláusulas matrimoniales que vulneren el orden público. A las Iglesias les corresponderá celebrar o no los matrimonios de acuerdo con las exigencias de las religiones elegidas por los contrayentes. Así, el debate sobre el matrimonio homosexual desaparecerá a medida que el matrimonio salga del ámbito de la política. Falta el aborto, que divide especialmente a los estadounidenses, a los polacos, a los irlandeses y, de nuevo, a los españoles. El Gobierno español no desea revisar la legalidad del aborto, sino que se plantea restringirlo para los menores. En Irlanda, en Polonia y en Estados Unidos, la intensidad de esta controversia refleja las convicciones religiosas de los cristianos, pero también un conflicto de poderes entre las Iglesias y los estados en el que el feto es un elemento espiritual y político. La situación española es más inesperada porque este país se ha vuelto poco cristiano y el aborto es legal en él desde hace 30 años. En la derecha, los partidarios que desean restablecer un derecho de supervisión de los padres sobre los menores actúan, sin duda, en conciencia a favor de la vida pero también para volver a imponer una autoridad paternalista o estatal, o lo poco que queda de ella. Ahora bien, al igual que en el matrimonio homosexual, ¿en qué afectaría esto al Estado? Si el Estado moderno ha sustituido a la Iglesia, admitiremos que puede actuar en nombre de la moral, ¿pero de qué moral en unas sociedades ateas? Y si el Estado es laico y solo es un defensor de la ley, tanto el aborto como el matrimonio o la natalidad solo deberían depender de decisiones individuales. ¿Estamos a favor de la vida? Pues no abortamos y no es necesario llamar a la policía. ¿Queremos casarnos con un cónyuge de nuestro sexo? ¿Por qué razón hay que convocar al alcalde? ¿Queremos casarnos por la Iglesia? Ningún representante del Estado debería interferir. En resumidas cuentas, es hora de que los Estados se conformen con ocuparse del orden colectivo y no de nuestras decisiones personales. ¿De qué sirve que haya un funcionario debajo de cada cama? Pero los partidarios de la izquierda y de la derecha son inconsecuentes en cuanto al papel del Estado moderno. La izquierda pide más Estado en nuestra vida laboral y menos en nuestra vida íntima; la derecha exige menos Estado en nuestra vida laboral y más en nuestras decisiones íntimas. Sería más coherente, tanto por parte de la derecha como de la izquierda, exigir a un Estado por fin desacralizado que se vuelva a centrar en sus funciones soberanas, lo más alejado posible de nuestros dormitorios. IÑAKI EZKERRA LOS RICOS Son los que han sostenido este país, pero nadie ha guardado lo que han pagado para cuando les llegara su hora S Una pareja de recién casados ABC rio, jugar tan fuera de su nivel fue algo magnífico para él. Qué pequeña acción tan grande en su historial por un as de su calibre. Para mí eso lo hace más grande todavía. Catálogo de apuntes Una de las principales riquezas de un diario son sus lectores, capaces muchas veces de detectar descuidos que han escapado a todos los controles. FRANCISCO ALONSO SOTO ha recopilado varios en una carta que titula Leyendo y disfrutando ABC que comienza así: Leo el diario con devoción y atención, tanta que quiero apuntarles Y desgrana sus últimas notas de lo que ha ido leyendo: A mi admirado Carrascal, que está sembrao, una minucia: Von Karajan nunca dirigió la Sinfónica de Berlín sino la Philharmoniker apunta. Y sigue: A Ignacio Camacho, de grandes aciertos, otra pequeñez: John Donne es el poeta de las campanas que Hemingway copió le dice. También ha recopilado un despiste conjunto, detectado en varias notas: Las tres periodistas la han tomado con el derecho canónigo o el matrimonio ídem... Se las puede absolver, si hay... Lo deja ahí para que se complete y no se vuelvan a olvidar de escribir canónico El Rey Don Juan Carlos y la Transición No se extinguen todavía los ecos del histórico relevo en el trono de España, ni en las páginas del diario ni en las cartas recibidas, como sucede en la enviada por JAVIER SUÁREZ: Magnífica la reciente Tercera de Iñaki Ezkerra sobre el Rey y la política. Don Juan Carlos condujo la Transición casi obsesionado porque nadie lo pudiera llamar perjuro. Ayudado por Torcuato Fernández- Miranda y Adolfo Suárez, todo se hizo pasando de la ley a la ley para llegar adonde se precisaba. Nuestro Rey emérito tenía un ejemplar de la Constitución, visiblemente usado sobre su mesa. Estoy seguro que Felipe VI no se queda atrás en conocer y respetar la Constitución. Y uno tiene la impresión de que, además de ellos, solo el Ejército como institución la respeta sin fisuras y menciona entre quienes no lo hacen a los nacionalistas y revanchistas republicanos. Pueden dirigir sus cartas y preguntas al Director por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid, por fax: 91 320 33 56 o por correo electrónico: cartas abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. ON esos despedidos de clase media que han dejado atrás los cincuenta años y que, después de trabajar treinta pagándonos este Estado del Medioestar que todavía aguanta gracias a ellos, van a ver ahora recortadas con un nuevo impuesto sus indemnizaciones por eso, por despido. Son, van a ser, las víctimas silenciosas, quietas y discretas de esa reforma fiscal que aún es un anteproyecto de ley pero que tiene la declarada intención de ponerles más difícil la dura travesía que les queda entre el desierto del paro y el norte de la jubilación. No son los desahuciados de Ada Colau, de acuerdo. Son más bien los mártires del ominoso otros están peor No son lo bastante pobres como para que nadie se haga una bandera demagógica y lacrimógena con ellos ni lo bastante indignados como para escrachear a nadie ni cercar el Congreso. No son carne del cañón mileurista, pero tampoco unos potentados. No es un potentado el que gana la mitad que un diputado medio. Su situación no es hoy trágica, pero será mañana injusta. Y es que en un país hay algo parecido a la Justicia cuando ésta no necesita para asomarse ver morder el polvo a quien tiene sed de ella. El Gobierno insiste en usar la palabra equidad para esta nueva tributación de las compensaciones por despido. Pero el colectivo al que afecta no ha conocido la equidad desde que Zapatero vio en él a los ricos y actuó en consecuencia. Son unos ricos muy raros a los que se les pone de patitas en la calle porque la empresa en la que se han dejado la vida quiere sustituirlos por personal joven que gane una fracción de su sueldo. Y no hallarán ya otro empleo así que su despido es una condena al paro. Si quieren percibir esa pensión de jubilación para la que han cotizado desde la juventud, cuando pasen los dos años del subsidio por desempleo deberán seguir cotizando hasta la edad del retiro, esa meta volante que se va retrasando mes a mes según los cambios legales que en su día introdujo este Gobierno. Es decir que a esta gente todo se le regatea y se le escamotea. Son sólo el 15 por ciento de la población, pero han aportado a las arcas del Estado, durante treinta años, el 85 por ciento de la recaudación del IRPF. En un régimen de la Seguridad Social que no es de capitalización sino de reparto, sus cuotas, que eran las más altas, han permitido que se jubilaran en buenas condiciones personas que apenas cotizaron nada así como que disfrutaran de un sistema de sanidad universal y gratuito. Son los que han subvencionado este país, pero nadie ha guardado lo que han ido pagando para cuando les llegara a ellos su hora. Son los mal pagados; la cara sociológica del PP y a los que el PP les parte la cara. No son unos antisistema sino los que han sostenido el sistema. No se van a ir con Podemos. Pero, curiosamente, Montoro coincide con Pablito Iglesias en considerarlos también los ricos No. No se es rico ganando la mitad de lo que gana la clase política. ¿Qué es entonces esta? ¿La oligarquía?