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ABC DOMINGO, 13 DE JULIO DE 2014 abc. es ENFOQUE 5 Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, ayer, en la escuela de verano del PP en El Escorial EFE Rajoy, inflexible ante Mas Final de curso JUAN PABLO COLMENAREJO Antes de la primera ola de calor prevista para la semana que viene, en la víspera de la elección del secretario general del PSOE, y con la memoria puesta como siempre a mediados de julio en el recuerdo a Miguel Ángel Blanco, el presidente Rajoy clausuraba ayer la Escuela de Verano del Partido Popular, en la que se ha hablado del riesgo que supone para la estabilidad democrática la irrupción en el escenario del populismo versión española, trufado por las viejas recetas del socialismo con camiseta bolivariana. Rajoy ha cerrado el coro de voces de su partido, que en estos tres últimos días han subrayado la existencia de un adversario que ha hecho tambalear los cimientos de una Izquierda Unida anonadada y de un PSOE ensimismado por un proceso que puede acabar como el rosario de la aurora, tal y como advierten propios y extraños. Entrando en la última parte de la legislatura y tras la alarma de las elecciones europeas, el presidente Rajoy vuelve a buscar la pelota en el centro del campo para hacer política al afirmar que sería bueno que hubiera menos extremistas, menos agoreros, menos pesimistas y más gente con ganas de dar la batalla y de crecer Pasado lo peor de la crisis, tras evitar el rescate y la quiebra, ahora llegan las apreturas con otro morlaco de embestida complicada que lleva meses lanzando gañafones a diestro y siniestro. El intercambio de mensajes y la conversación telefónica en la mañana del pasado viernes con el presidente de la Generalitat anuncian una próxima reunión en Moncloa de la que sólo puede salir la misma conclusión expresada ayer en voz alta por Rajoy: Ni él ni el señor Mas pueden decidir en una conversación lo que sea España, no voy a hacer lo que no puedo, ni debo Los que plantean el diálogo como un fin y no como un instrumento deberían explicar cuáles pueden ser los acuerdos entre quienes pretenden no cumplir la ley y quien tiene la obligación de lo contrario. Si Mas busca una salida para el laberinto, tras haber destrozado todo lo que hasta ahora se podía conllevar, tendrá que dejarlo claro para que todos nos enteremos del propósito verdadero de una vez y sin amagos. Hablando se entiende la gente, salvo que una de las dos partes haga imposible incluso la solución desde el saludo. Mas ha pisado terrenos casi imposibles de desandar. Su llamada a Rajoy suena a movimiento final para su propia trayectoria. Lo demás será la herencia. ESPAÑA