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ABC LUNES, 23 DE JUNIO DE 2014 abc. es cultura CULTURA 53 Libros Crítica de teatro De profundis SÓTANO Autor: Josep Maria Benet i Jornet. Director: Israel Elejalde. Intérpretes: Juan Codina y Víctor Clavijo. Sala La pensión de las pulgas. Madrid. JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Zamacois grabando Aforismos y reflexiones inéditas con Schelotto Una antología recupera la vida y la obra de Eduardo Zamacois CELIA FRAILE MADRID Apasionante y apasionado. Así vivió y escribió Eduardo Zamacois (Pinar del Río, Cuba, 1876- Buenos Aires, 1971) A caballo entre la generación del 98 y la del 14, sus peripecias vitales y su ingente obra cayeron en el olvido. Cortesanas, bohemios, asesinos y fantasmas es el título del rescate. Sus artífices han sido Gonzalo Santonja, catedrático de Literatura Española y director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, y La Colección Obra Fundamental de la Fundación Banco Santander. Como un acto de justicia ha calificado el responsable de Comunicación y Literario de la citada Fundación, Javier Expósito, la edición de este volumen que recoge novelas y cuentos; galería de contemporáneos (Decía de Unamuno: Esta egolatría, este altísimo concepto que tenía de su yo, le incapacitaban para crear tipos que no actuasen y hablasen como él... nunca fue un verdadero novelista un capítulo de sus memorias; una obra de teatro, y un jugoso epistolario, en el que destacan nombres como Nelken, Umbral Cassou o Gómez de la Serna. Su obra desbordante y compleja, está llena de aportaciones afirma Santonja, antólogo y prologuista. Ahí está la creación de la exitosa revista literaria El cuento semanal en la que autores como Valle- Inclán, Baroja o Unamuno publicaban adelantos de sus obras y se profesionalizan como escritores apunta el catedrático. También fue el máximo exponente en nuestro país de la novela galante. Pero enseguida desborda ese marco. Se da cuenta de que detrás de las cortesanas existen historias no siempre felices resalta Gonzalo Santonja. Republicano liberal sin adscripción política y discípulo de Zola, esa misma deriva social adquieren sus obras más comprometidas, como El asedio de Madrid Santonja señala que Zamacois se definía como: Español del éxodo, pero no del llanto (tuvo que salir de España con 65 años) Ese carácter mordaz alcanza también sus memorias, Un hombre que se va El autor las escribe cuando tiene 90 años. Son de las mejores y todo un ejercicio de memoria prodigiosa indica este especialista. Por esos años, ya casi centenario, el periodista argentino Rodolfo Schelotto graba Aforismos y reflexiones inéditas de Zamacois. Este testamento literario se incorpora como documento gratuito a esta obra, aunque también es posible descargarlo desde www. fundacionbancosantander. com. El sótano del título de este texto formidable de Josep Maria Benet i Jornet alude a un espacio físico, pero es también un espacio mental: el que alberga las pulsiones profundas, las cloacas de los deseos más íntimos, un territorio donde las pasiones latentes chapotean en el fango de lo patológico. Hace cinco años, Israel Elejalde interpretó esta obra junto a Ramón Langa en un montaje dirigido por Xavier Albertí; ahora es él quien dirige a Juan Codina y Víctor Clavijo en La pensión de las pulgas, uno de esos espacios escénicos no convencionales que proliferan en Madrid y en los que el teatro se reinventa urgido por los voraces cocodrilos de una crisis casi convertida en hábito. En 2009, sobre un escenario a la italiana yo la vi en el Círculo de Bellas Artes la tensión subyacente bajo la tracería de palabras era el anuncio de una tormenta a punto de estallar. En la habitación donde ahora Codina y Clavijo interpretan la obra, rodeados por una veintena de espectadores en vilo, la angustia tiene consistencia de amenaza letal. En ese ámbito opresivo, dos hombres conversan. Uno ha estado a punto de ser atropellado y el otro le ha ofrecido su casa para que se reponga del susto. No se conocen y ninguno dice su nombre, pero bajo la amable piel de su charla es perceptible que hay algo oscuro en ese encuentro accidental. El invitado dice buscar a su esposa, desaparecida tiempo atrás; el anfitrión, envuelto en una educada cordialidad, se revela como psicólogo. Poco a poco, disuelto el azar en una cuidada progresión centrípeta, se llega al corazón terrible del con- Víctor Clavijo ABC flicto, a las descarnadas razones abisales de los personajes, que descienden al sótano de sus fantasmas. Una situación de espesuras pinterianas en la que Benet i Jornet permítanme recordar lo que escribí en su momento gradúa sagazmente la información que cada personaje va dando de sí, de forma que induce al espectador a reinstalarse a cada giro de la acción, que va incrementando paulatinamente su carga de violencia interior hasta llegar a un desenlace de estremecedora lógica feroz. Una historia de perversidades íntimas, de emociones en carne viva, de generosa crueldad, de culpas y resentimientos, de expiación. Firme y sutil, Elejalde aborda esta confrontación como si fuera un thriller psicológico, marcando tiempos y aumentando la temperatura de ese guiso de sombras que se van acomodando pieza a pieza, encontrando su sitio en el rompecabezas. Juan Codina es un anfitrión pertrechado de ominosa amabilidad, su calma es siempre inquietante, se adivina que esconde un as en la manga y se teme tanto como se ansía que llegue el momento de usarlo. Víctor Clavijo, en la interpretación más hacia fuera que le exige su personaje, es un volcán de furia contenida cuya lava le va quemando por dentro hasta la aniquilación.