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30 INTERNACIONAL LUNES, 23 DE JUNIO DE 2014 abc. es internacional ABC Una mujer de una villa- miseria de Buenos Aires limpia su rudimentaria barbacoa ÁLVARO YBARRA ZAVALA El colapso económico atenaza a una Argentina cada vez más marginal Los inversores huyen de un país con la inflación por las nubes, de economía intervenida, con estricto control de divisas y bloqueo de importaciones CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL EN BUENOS AIRES rgentina logró hace unos días poner el freno a la locomotora antes de que descarrilase en la curva de una suspensión de pagos total (la parcial la arrastra desde 2001) Acorralada por las evidencias, con el país en recesión, la inflación disparada y las inversiones que brillan por su ausencia, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tras ir en un peligroso zigzag, dio marcha atrás en su propio discurso de barricada para, finalmente, anunciar al mundo sin ambigüedades que el país pagará el 100 por 100 de sus deudas, A aunque los acreedores sean esos pájaros del mal agüero que ella y parte del mundo llama fondos buitres La presidenta había advertido o le habían hecho ver que, en menos de una semana, la maltrecha economía del país se precipitaba a un pozo cercano al de la desesperación. En un abrir y cerrar de ojos los problemas del pasado que el gobierno se empeñaba en mirar como algo futuro, se convirtieron en abrupto presente por obra y firma de la Corte Suprema de EE. UU. que ordenó el pago de unos 1.500 millones de dólares (con intereses) a un grupo de acreedores y fondos de inversión que reclaman su dinero en bonos del Estado emitidos bajo la jurisdicción de EE. UU. desde 2001. Con la espada del juez Thomas Griesa sobre la garganta, la presidenta y su ministro de Economía, Axel Kicillof, protagonizaron una cadena de intervenciones públicas que hicieron temblar el mercado de las finanzas y la política, de por sí bastante zarandeado. Lo más suave que dijeron fue extorsión (por la obligación a pagar) no pasarán (los buitres para cobrar) y otras perlas que se atragantaron en el juzgado de Thomas Griesa. El juez se apresuró a cerrar las vías del desacato a Argentina, anunciadas por el propio Kicillof, que amenazó con saltarse los tribunales y pagar en Buenos Aires al 92 de los acreedores que no litigan porque aceptaron entrar en una reestructuración (2005 y 2010) que, en algunos casos, supuso la devolución Sueldos a la baja Su poder adquisitivo será cada día menor mientras no se recupere el crédito y los precios sigan al alza de un tercio del valor nominal de la deuda. La propuesta de Kicillof pretendía evitar el embargo de sus giros a ese 92 de deudores que a fin de mes deberían recibir 900 millones de dólares. Los cinco días que Cristina Fernández tardó en anunciar que pagaría a los buitres le salieron muy caros a Argentina. El mercado de divisas informal se disparó y el llamado dólar blue se fue por las nubes, las acciones de las principales compañías que cotizan en el exterior se desplomaron y el pánico a una suspensión de pagos hizo recordar los peores momentos de 2001, año de la hecatombe argentina. La Anses (Administración Nacional de Seguridad Social) el mayor tenedor de bonos de deuda argentina, perdió mucho más que el monto a pagar a los fondos que ganaron el juicio. También pasaron a terapia intensiva las acciones y el plan de inversión de YPF. Asomarse al abismo de un cese de pagos no solo equivale a aislar más a Argentina del mundo sino a someterla a una dieta de más escasez de dólares, más controles cambiarios, más devalua-